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Yo a ti te follo

Aquí la Mari, acechando a su víctima armada con un calabacín.

Aquí la Mari, acechando a su víctima armada con un calabacín.

Tsssssssss, que ya viene.

Tsssssssss, que ya viene.

Desde hace muchos años, Carlo lleva siempre un cuchillo escondido en el coche, por si las violadoras…, no vaya a ser que un día dé con una, se arrepienta ella en plena faena y la tenga que amenazar con el arma para que continúe lo que empezó…

Otra fantasía sexual recurrente de la mayoría de los seres humanos es la del sexo con violencia. Obviamente me refiero a asumir el rol de violador o de violado dentro de una relación física entre adultos que saben lo que hacen y que consienten plena y conscientemente en interpretar dichos papeles.

Opino que cualquier rol que quieras asumir en la cama es válido si lo haces con libertad y de motu propio y es lo que te apetece y gusta.

A mí me resulta muy excitante pensar que soy una violadora, que espera agazapada entre las sombras a un machote y lo viola con Nocturnidad y Alevosía (son dos amigas mías que también quieren ser violadoras y me ayudan a inmovilizar a la víctima -es que yo sola no puedo-…, como los ángeles de Charlie, pero en arpías).

Me encanta imaginar que empiezo a meterle al hombre las manos en los pantalones y él forcejea conmigo y me dice que no quiere. Le arranco la ropa mientras se resiste y al fin lo dejo como su madre lo trajo al mundo.

Él sigue diciendo que no quiere que me lo folle y me suplica que no lo haga, pero por mucho que él diga que no, su polla tiesa me señala acusadora diciendo que sí.

– Yo a ti te follo, nene.

Y lo que más me gusta de todo es cuando mi víctima llora y me dice, como último intento de inspirarme compasión, aquello de:

– Mari, por favor, no: es que tengo novia.

Con eso enciende mi ira y me pone a mil:

– Pos ahora te vas a enterar, monógamo asqueroso.

¡Y plaf!, de un golpe y sin vaselina, me monto a horcajadas sobre mi víctima, y me meto su polla hasta lo más hondo de mi vagina. Y él grita:

– Noooooooooooooooooooooooo.

Y yo le digo:

– Aaaaaaaaaaahhhhhhhhh, te jodes: ya estás follao.