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Un gordo en mi cama

Pá jamones, los de patanegra (o los míos, que están curaditos también)n

Pá jamones, los de patanegra (o los míos, que están curaditos también).

Sé que muchas (y muchos) me envidiáis, porque tengo un parejo como Carlo.

No todos los días encuentra una un machote que llevarse a la boca, lleno de morbos, testosteronas y duraciones extra largas.

Soy una afortunada.

Además, le tengo cariño, respeto y me cae fenomenal.

Y aunque él sea parco en demostraciones de cariño (anda, que la que va a hablar…), no puede evitar que, al verme, se le mueva sin control la colita y se le haga la boca agua (más que nada, esto último, porque se acuerda de las cervecitas con tapita que le debo permanentemente).

Pero no todo son ventajas.

No señor.

De fuera, todo se ve muy bonito y muy bucólico.

Pero tenemos un serio problema.

Carlo está gordo.

Sí.

Gordo.

Hombre… ¿pero muy gordo muy gordo? Ptsssss, nooooo, lo normal para un español cervecero de mediana edad. Carlo es el típico español (aunque bien podría ser alemán si fuera un poco más rubio y tuviera los ojos menos negros). Hasta tiene pedigrí y tó.

Todo es cuestión de relatividad. ¿Gordo comparado con quién, a ver?

Hombre, a mi lado, Carlo está gordo. Pero él de eso no tiene la culpa. Nadie es culpable de que yo sea una chica escultural, cuerpiperfecta y esté en forma (y no redondeada precisamente). ¿Queréis saber que hago para estar tan buena? ¿Queréis saber si me mato en el gimnasio? Pues mirad, no. Lo mío es natural y nunca he pisado un gim. Les tengo maní. Manía quiero decir. Mi madre y mi abuela eran unas tías que estaban cañón. Lo llevo en los genes.

Sé que jode, pero es lo que hay.

¿Y comparado con Homer Simpson? ¿Carlo está gordo? Pues más o menos está como él, pero menos amarillo, afortunadamente.

“En este mundo traidor nada es delgadez ni gordura; todo es según el grosor del cristal con que se mira”… O algo por el estilo que decía el amigo Campoamor.

El caso es que cuando alguna pareja se interesa por nosotros y quiere conocernos, lo primero que les digo es que miren bien nuestras fotos del blog, en especial las de Carlo (no por nada, sino porque yo estoy muy vista y mis fotos están por todos los rincones del blog, de twitter y de google plus, mientras que él para lo de la fotografía es más “tímido”).

Y esto es como el que va a comprar tabaco y nunca más regresa…

Las parejas van al blog, ven las fotos de Carlo y jamás vuelvo a saber de ellas…

Es lo que tiene emparejarse con Torrentes…

Somos la Bella y la Bestia de los intercambios de pareja en Málaga…

Carlo me dice que no me corte y que cuando quiera, lo reemplace por algún canijo y así todos tan contentos…

¡Pero es que a mí me gusta este gordo, coño!

Jamón hay de muchas clases, y comer se puede comer cualquiera, pero pudiendo papear pata negra… ¿pa qué voy a degustar yo carne cruda de marrano anoréxico?.

¡Anda ya!

Como dijo Mari la Modesta en una ocasión:

“Las feas se quedan con lo pueden. Las guapas (como yo) con lo que quieren.”