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¿Son simpáticas las tetas?

¿No os parecen simpáticas mis tetas?

¿No os parecen simpáticas mis tetas?

Diréis que estoy majara, pero yo cuando veo las tetas de otras mujeres, me las imagino con personalidad.

Me refiero a las tetas, porque que las mujeres tienen personalidad, es obvio y no hace falta imaginarlo.

A ver si me explico: vas a la playa o entras al twitter X, o miras páginas X, o blogs del estilo del nuestro y ves tetas, un montón de tetas.

Entonces, al ver esas tetas, a mí me viene a la cabeza que unas son tetas simpáticas, otras son tetas estúpidas, otras son tetas furiosas, otras se me antojan tetas cagonas, o tetas tristes o tetas alegres…

Por ejemplo: las mujeres que se han operado y se han puesto cuatro kilos y medio de relleno en cada teta… bufffffffffffff. A mí esa clase de tetas me crean mucha angustia, porque parece que estuvieran cabreadas y fuesen a explotar en cualquier momento.

Otras, se me hacen antipáticas.

O tontas.

Hay tetas que tienen formas irregulares, que no están debidamente dispuestas, y a mí esas me dan risa…

Algunas tetas, por la forma en que caen, parecen estar muy tristes y a punto de ponerse a llorar en cualquier momento.

Las tetas son como seres vivos, pero con pezones.

¿Qué pensáis vosotros?

¿Creeis que una teta puede ser cabrona, o alegre, o hija de puta?

¿Soy la única rarita que piensa así?

Y os estaréis preguntando -lo sé- cómo son entonces según mí, mis propias tetas…

Pues yo creo que son pequeñitas, pero simpáticas.

¿No?

¿Y el canalillo?

Aquí yo, tratando de sacar canalillo...

Aquí yo, tratando de sacar canalillo…

Otro de mis traumas femeninos está relacionado también con mis tetas.

Desde pequeñita, yo quería hacerme mujer y ser tan guapa como mi madre, como mi abuela o como un montón de mujeres que circulaban por mi vida.

Eran todas mi ejemplo a seguir. Y veneraba a muchas de ellas.

Una de las cosas que envidiaba a las mayores, desde mi tierna infancia, era ese bonito canalillo que lucían en sus escotes, y que es el huequito que queda entre las tetillas.

Yo soñaba con que me crecieran ya de una puta vez los melones y mi canalillo hiciera estragos en el mundo.

¡Una mierda pá mí!

A mí no me salió ni canalillo ni pollas (bueno, lo de las pollas sólo en mis sueños-pesadillas, como ya os conté el otro día). Mis pechugas se asustaron la una de la otra, se alejaron, y un poco más y las tetas se me ponen en las paletillas, oigan…

Ya me podía yo apretar con los brazos, ponerme un wonderbrá encima de otro, o juntarme los albaricoques con fixo (siguiendo la técnica solucionadora milenaria de problemas problemosos del amigo Carlo), que allí ni de coña se formaba un canal.

Por mi canal pueden pasar ocho trasatlánticos uno pegado a otro y navegarían holgadamente…

Mi madre, cuando le expliqué mi trauma, me dijo -ni corta ni perezosa- que no me pusiera así, porque eso con un imperdible se arreglaba.

Qué hija de puta.

Entre el Carlo con el fixo y la mami con los imperdibles, esto es pá mear y no echar gota.

¡Queréis irse!

Que te haga una cubana tu abuela

Ven, que te hago una cubana con fixo...

Ven, que te hago una cubana con fixo…

Ya tuvo que salir el dichoso temita.

Antes o después sabía yo que iba a aparecer el graciodo de turno hablando de cubanas.

Claro, venís aquí, veis mis fotos y lo primero que pensáis es: “sí, sí, está muy buena, pero tiene las tetas chicas… qué pena”.

Y acto seguido olvidáis mi blog y os vais a ver la web de supertetas o tetas XL.

Mi paisano Adrián, que gusta de visitar mi blog para ponerme defectos (seguro, porque él es muy Mari), hoy ha escrito sobre las cubanas aquí:

http://malagasensual.blogspot.com.es/2014/07/una-cubana.html

Pero no de las que viven en cuba, sino de las que se hacen con las tetas.

Nos pregunta si nosotras hacemos cubanas.

JA.

Será hijoputa…

Por lo que a mí respecta, os va a hacer una cubana vuestra abuela.

No es el primero que se me ha quedado mirando en la cama, sonreído con guasa y pronunciado en un susurro aquello de: “nena, ¿me haces una cubana?”.

Lo que le he hecho es darle unas hostias, claro.

No, señores, lo digo públicamente: no puedo haceros una cubana. No tengo volumen suficiente para eso, por mucho que yo las estruje y reestruje.

Pero eso sí, usando un poco de fixo, puedo, como habréis visto en la foto.

Esto del fixo (también conocido como cinta adhesiva) me viene de lejos. Mi querido Carlo todo lo arregla con fixo. Tú vas y le cuentas que te pasa algo y él te dice: “si quieres, tengo fixo”.

Así que sí: puedo haceros una cubana usando un poco de fixo.

Anda y que os den.

Y que sepáis que también tengo celulitis en el culo, cabrones.