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Telepelotilla, dígame

Así de mona me levanto por las mañanas.

Así de mona me levanto por las mañanas.

Malacatoncitos, nuestro más infiel y ansioso lector, está que se sube por las paredes -cual vil salamanquesa inquieta- esperando ésta mi entrada de hoy.

Le dije que contaría una anécdota sobre algo que le hice a un amigo. Y como lo prometido es deuda, ahí va:

Hace años que conozco a un chico que trabaja en los juzgados. Tendrá cuatro o cinco años más que yo y es un tipo encantador aunque extremedamente tímido. A pesar de que ha tenido miles de ocasiones y de que me he rozado mucho con él, jamás ha sido capaz de ponerme un dedo encima. Es un típico caso de chichifobia o miedo a los chichis.

Pero eso sí: hacerle entrar al trapo de cualquier provocación sexual, es la cosa más fácil del mundo. Así que una noche, tomando una copa, empezamos no sé cómo, con el cachondeo del nudismo y el exhibicionismo. Entonces me desafió y le aseguré que un día me presentaría en su trabajo con falda muy corta y escotazo.

Y allá que un día me fuí yo para los juzgados con mi mini más corta, mis tacones y un generoso escote. Busqué su oficina, entré como si tal cosa y le dije “¡¡hombre, Pepeeeeeee, que he venido a verte!!”.

La cara de Pepe fue un poema, porque ni de coña se lo esperaba. Se puso azul, amarillo, verde, y al fin, rojo. Todos los compañeros y compañeras dejaron de trabajar y se dedicaron a observar con interés a la tía de la minifalda que le daba dos efusivos besos al Pepe, y a cruzarse miradas y risitas significativas… Incluso salió la jueza a oler lo que allí se cocía. Fue muy divertido.

En cuanto Pepe pudo recomponerse, me dijo que fuésemos a tomar un café y allí estuvo el pobre más rojo que un tomate repitiendo una y otra vez: “tía, lo has hecho, has venido en minifalda y escote…”.

Y ya está, ahí terminó la historia.

El caso es que la anécdota, me ha dado hasta para la idea de montar un negocio.

Yo lo llamaría TELEPELOTILLA, DÍGAME.

¿Quieres sorprender a tu novio el día de tu cumpleaños y estás harta de los típicos regalos cumpleañeros?

¿Quieres joder a un compañero de tu curro y sonrojarlo delante de todos en plena jornada laboral?

¿Quieres ascender, peloteando a tu jefe, y hacerle un delicioso regalo que nunca olvidará?

Pues simplemente me llamas, acordamos el precio y la forma de proceder y yo aparezco donde tú me digas desnuda o semidesnuda y saludo a la víctima e incluso charlo con ella.

Creo que voy a patentarlo y tó XD.