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Los greenswingers

Con los greenswingers hemos topao...

Con los greenswingers hemos topao…

Montones de lectores indignados me preguntan que por qué trato tan mal al Carlo.

¿Qué pasa? ¿Que otra vez queréis que os explique lo del gato y mi título de propiedad?

La pregunta que deberíais haceros es: ¿y por qué tendría que tratarlo bien?

Gordo, borde, vago, desordenado, políticamente incorrecto, feo, maníaco, friki, swinger…

Si es que mi Carlo es una prenda, oigan.

Es por mí y no por él por quien tendríais que preocuparos. Soy una víctima. La víctima del puto gordo.

¿Acaso tengo que comérmelo a besos y darle amor, cariño y respeto?

Una paliza diaria es lo que le tenía que dar.

Y que conste que yo estoy contra la violencia de los generosos esa, ahí donde me veis.

Pero (hay que ver qué mala suerte tengo) a mí el rollo se me va a acabar en breve.

Los greenswingers, capitaneados por el Señor de los Porrillos, han anunciado una marcha sexi y muchas y muy numerosas movilizaciones para las próximas semanas, para mostrar su desacuerdo y repulsa contra el maltrato animal.

Todos se han solidarizado con mi bicho (que a todo esto, el Carlo no tiene cojones ni de venir aquí a defenderse, como podréis observar: me tiene tanto miedo…) y ya me han advertido de que la van a liar parda y no se van a detener hasta que lo ponga en libertad.

Vais a pasar por encima de mi cadáver, verdes pervertidos.

Por si no lo sabéis, queridos lectores, los greenswingers son el colectivo swinger de Greenpeace. Unos bichos super raros que se pillan unos cabreos del copón a saber por qué  y que protegen a otros bichos de su colectivo amenazados por zorras despiadadas robamaridos como yo.

Ya mismo se me encadenan todos a la farola de delante de la puerta de mi casa.

Y me cantan, como buenos tunantes, aquello de:

Swingerciiiiiiiiiitoooooos, swingerciiiiiiiitoooooos
swingerciiiiiiiiiiitos de mi corazóoooooooooooooon.
Hoy te traaaaaaaaaigo swingerciiiiiiiiiiiiiiiitos
Colorados igual que un fresóoooooooooooooon.
Si algún diiiiiiiiiiiiiiiiiiía swingerciiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiitos
No lograra poderte traeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer,
Nooooooooooooooooooo teeeeeeeeeeeeeee creas que ya no te quieeeeeeeeeeeeeeeero,
Es que no te los pude traeeeeeeeeeeeeeer.

El no novio

Yo tengo un no novio que me lleva a la Bahía...

Yo tengo un no novio que me lleva a la Bahía…

Supongo que casi todos recordaréis u os sonará la película y el libro de ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS.

Hay un momento en el que Alicia se encuentra con el Sombrerero Loco, la Liebre de marzo y el Lirón, y se ponen a celebrar una fiesta de no cumpleaños, que es aquella que se organiza los 364 días del año (o 365 en años bisiestos) que no coinciden con la fecha de tu nacimiento.

¿Os imagináis que gustazo estar de celebración, tarta, champán, té, comilonas o similares todos los días de tu vida, salvo uno anual?

Pues lo mismo pasa con el Carlo.

Sí.

Y es que me preguntáis tanto que qué es Carlo en relación conmigo, que llevo días buscando una definición exacta para él. Y creo que ya la tengo: Carlo es mi no novio.

364 días (365 en años bisiestos) de diversión y fiesta asegurada, salvo uno, que el gordo se echa una dormilona, porque está cansado de tanta juerga…

El Carlo es todo lo bueno que se puede tener de alguien cada día, sin que tenga que haber nada “especial”, como un cumpleaños.

Es, como le decía hace poco al bloguerillo Ellisto ( y el pobre lloraba de la emoción mientras se lo explicaba) , el ser humano más enamorado de sí mismo que he visto en toda mi vida.

Carlo se adora, con cada aliento de su espíritu, con cada gota de sangre que bombea su corazón, con cada salivazo de lengua que recorre su piel (XD)… Si no fuera tan gordo y tuviera más flexibilidad, se comería cada día a sí mismo su propia polla.

De verdad.

Mi no novio tiene una estatuilla de sí mismo a tamaño natural en el salón de su casa y cada mañana y cada noche se reza tres padresuyos y tres avemarías suyas también y se da las gracias por ser tan increiblemente increible.

Y no os podéis hacer una idea de lo maravilloso que es  poder contemplar a un ser humano tan rebosante de autocariño, tan llenísimo de autoamor. Es una fiesta continua de no cumpleaños.

Mi no novio es el animalito más fascinante de cuantos he contemplado en el planeta Tierra, con un corazón inmenso repleto de sí mismo, que de mayor quiere ser él.

No os esforcéis en entenderlo.

Para qué.

No podéis.

Sólo el ruiseñor comprende a la rosa.

Y vosotros aún sois palomitas cagonas.