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Sexo sin prisas

Cada uno es un mundo.

Cada uno es un mundo.

Soy una tiquismiquis en la cama, lo sé.

Pero a mí me gusta el sexo sin prisas, sin calentones que duran cero coma, y que como vienen se van, el sexo sin nervios, sin viriles furores. Me excita la suavidad, la delicadeza, las cosas lentas.

Los hombres me gustan muy hombres, pero también muy saciados, muy sobrados, que cuando follen no lo hagan por necesidad, sino por pura gula. Por gula pura y dura. Nunca mejor dicho.

Temo como a una vara verde, a los chicos que llegan a mí, realmente faltos de sexo, con sus necesidades sexuales no cubiertas… El calentón de un hombre así desahogándose en mi cuerpo, no me excita. Habrá a quien le guste y quien le vea mucho morbo. A mí me resulta doloroso. Sin más. Mi cuerpo no funciona así, ni es receptivo en esas circunstancias.

Me encuentro en la cama con tíos muy masculinos y con muchas ganas de echar un polvo, que no son capaces de controlarse, ni de medir su fuerza. Alguna vez casi me rompen una costilla, o me hunden una teta de la emoción. Cuando los veo temblar como una hoja, mientras se ponen el preservartivo, sé que nada va a salir bien y que no va a gustarme.

Me dicen que es culpa mía, que yo los pongo muy calientes.

Mienten.

Culpan a los demás de su incapacidad de controlarse. Pues que se jodan. Que os jodan a todos los cafres. Yo os echo a patadas de mi cama. ¡Fuera!

Una y no más.

Mi vagina no es un culo de pollo. Ni el culo de la cabra con la que hacías migas de adolescente, en tu pueblo. Mi vagina tiene incluso terminaciones nerviosas, al igual que el resto de mi cuerpo.

Tampoco me gusta que te congestiones hasta ponerte al borde la muerte, o te infartes mientras me follas. ¿Qué pasa? ¿Que nunca has follado con una mujer?

Hay mujeres, eso sí, muchas, a las que le gusta el dolor (o no lo sienten casi) y que adoran el sexo duro. Folla con ellas, coño. Y déjame tranquila.

Si no te gusto y en efecto, has entendido que soy un coñazo, jódete y vete a tomar viento. Yo no te busqué. Jamás en mi vida he ido a buscar a nadie. Si has venido es porque te ha salido de los santos cojones.

Nunca seré yo quien vaya a en tu busca ni a pedirte nada.

Así que no me jodas (y además de verdad).