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Carlo el Tántrico

Estoy hasta el coño del Tantra.

Estoy hasta el coño del Tantra.

Dice la RAE que, entre otras cosas, EXTRA significa “fuera de”, y a veces “superior a lo normal”.

Pues a todos los efectos, os digo yo que Carlo es un tipejo EXTRAORDINARIO.

O sea, que es más verdulero y dice más tacos que la media…

No hombre, no.

Significa que está más allá de lo normal, de lo que se considera ordinario y habitual. Y en mi opinión, en muchos aspectos, está por encima de, con el sentido de “mejor que”.

Y la gente no está acostumbrada a las cosas diferentes.

La primera vez que compartí cama con ese gordito raro, hace ya cinco años, reconozco que también me quedé extrañada: aquel barrigoncito risueño ni gritaba de placer, ni temblaba de la pasión, ni estaba salido. Tampoco se corría en cero coma. Es más: tardó cerca de dos horas en correrse, para mi desesperación. Recuerdo que ya tenía yo agujetas hasta en la lengua y no sabía qué postura coger, ni de dónde sacar fuerzas para seguir follándome a aquel demente que disfrutaba entre mis piernas…

Cinco años después, ya lo veo muy normal y sé que, sencillamente, Carlo es así.

Pero ahora que hacemos intercambios de parejas, vuelvo a darme cuenta de que la mayoría de los chicos no tienen nada que ver con Carlo en temas de cama.

Rara es la pareja que no me pregunta al respecto, después de haber intimado. Más de uno y una se queda preocupado porque creen que Carlo no ha disfrutado lo suficiente, porque es que… “no se corría”.

Entonces yo les explico que eso en él es lo normal, y que en realidad, ha sido una sesión de las que él considera “rápidas”, porque lo habitual es que tarde bastante más.

Supongo que Carlo, cuando hay gente que aún no lo conoce, por consideración, abrevia un poco, y sobre todo, porque algunas personas esa noche quieren dormir y no esperar cuatro horas -bostezando- a que el gordito se corra de una vez.

A mí a veces hasta me dan ganas de pegarle,  cogerle del cuello y gritarle: ¡¡¡PERO CÓRRETE YA,  CABRÓN, QUE ME TIENES HASTA EL COÑO!!!

No lo hago porque él es masoca y eso es lo que él quisiera… ¡Que se joda!

Pues mirad, sí, os lo voy a decir de una vez ya por todas: Mi Carlo es que es Tántrico.

Nadie es perfecto.

Sexo sin prisas

Cada uno es un mundo.

Cada uno es un mundo.

Soy una tiquismiquis en la cama, lo sé.

Pero a mí me gusta el sexo sin prisas, sin calentones que duran cero coma, y que como vienen se van, el sexo sin nervios, sin viriles furores. Me excita la suavidad, la delicadeza, las cosas lentas.

Los hombres me gustan muy hombres, pero también muy saciados, muy sobrados, que cuando follen no lo hagan por necesidad, sino por pura gula. Por gula pura y dura. Nunca mejor dicho.

Temo como a una vara verde, a los chicos que llegan a mí, realmente faltos de sexo, con sus necesidades sexuales no cubiertas… El calentón de un hombre así desahogándose en mi cuerpo, no me excita. Habrá a quien le guste y quien le vea mucho morbo. A mí me resulta doloroso. Sin más. Mi cuerpo no funciona así, ni es receptivo en esas circunstancias.

Me encuentro en la cama con tíos muy masculinos y con muchas ganas de echar un polvo, que no son capaces de controlarse, ni de medir su fuerza. Alguna vez casi me rompen una costilla, o me hunden una teta de la emoción. Cuando los veo temblar como una hoja, mientras se ponen el preservartivo, sé que nada va a salir bien y que no va a gustarme.

Me dicen que es culpa mía, que yo los pongo muy calientes.

Mienten.

Culpan a los demás de su incapacidad de controlarse. Pues que se jodan. Que os jodan a todos los cafres. Yo os echo a patadas de mi cama. ¡Fuera!

Una y no más.

Mi vagina no es un culo de pollo. Ni el culo de la cabra con la que hacías migas de adolescente, en tu pueblo. Mi vagina tiene incluso terminaciones nerviosas, al igual que el resto de mi cuerpo.

Tampoco me gusta que te congestiones hasta ponerte al borde la muerte, o te infartes mientras me follas. ¿Qué pasa? ¿Que nunca has follado con una mujer?

Hay mujeres, eso sí, muchas, a las que le gusta el dolor (o no lo sienten casi) y que adoran el sexo duro. Folla con ellas, coño. Y déjame tranquila.

Si no te gusto y en efecto, has entendido que soy un coñazo, jódete y vete a tomar viento. Yo no te busqué. Jamás en mi vida he ido a buscar a nadie. Si has venido es porque te ha salido de los santos cojones.

Nunca seré yo quien vaya a en tu busca ni a pedirte nada.

Así que no me jodas (y además de verdad).