Archivo de la etiqueta: sexo en grupo

Mi primera orgía

Hace poco Carlo me propuso ir a una orgía.

Nos lo planteamos también en una ocasión anterior, pero por distintas circunstancias, no hubo suerte.

No obstante, esta vez la cosa sí parecía ir adelante.

Y yo, que soy presumida cómo la que más, lo primero que pensé fué: “anda, me han invitado a una orgía y no sé qué ponerme”.

Qué queréis que os diga: yo nunca había estado en una orgía, como no fuera delante de la tele, viendo cómo la hacen al otro lado de la pantalla.

Miles de preguntas se agolparon en mi mente. Tengo una naturaleza curiosa y la mar de preguntona.

Corrí a informarme a Google, pero me ayudó más bien poco. Lo más sensato que leí fue aquello de que “si vas a ir a una orgía, SÉ TÚ MISMA”.

Y dicho eso, ya lo sabe una todo.

Claro, sé tú misma.

Pero vamos a ver, que yo lo que quiero saber es qué me pongo, cómo quieres que te lo explique.

Llegó el día del evento en cuestión, y al fin -después de alguna que otra complicación- me encontré allí, en plena orgía.

La fiesta había empezado un montón de horas antes y se puede decir que cuando uno llega tarde a un bukkake, ya está tó el pescado follado (o casi todo). Así que nos vimos (yo al menos) un tanto desubicados.

Al final no participamos, pese a lo mucho que nos animaban a ello, pero al menos pude estar media hora viendo de qué iba todo aquello.

Como os estaréis imaginando, iba básicamente de follar, jeje.

La verdad es que me resultó una experiencia la mar de divertida y como es algo que nunca has visto antes en directo, te llama mucho la atención.

Como le dije a Carlo, es igual que ver una peli porno, pero en directo, y además puedes interactuar con la gente.

Gente follando por aquí y por allá con toda la naturalidad; chicos guapísimos de arriba para abajo por los pasillos con sus pollas tiesas, buscando dónde meterlas; relaciones públicas explicándote “mira, esos gritos son de fulanita y aquellos de menganita”…; otro relaciones públicas espontáneo, pendiente de todo, y preguntando a unos y otros -después de cada polvo- que si la cosa había ido bien…; y en general mucha mucha mucha guasa.

Me sorprendió un montón el buen humor y la facilidad de trato que tenía casi toda la gente. Un grupo de personas que han ido a divertirse y a pasar un buen rato y que tienen muy claro que para eso están allí y qué quieren.

Soy una persona tímida por naturaleza, desde chiquitita, así que no os voy a mentir y a deciros que no habría pasado un montón de vergüenza allí los cinco primeros minutos de estar follándome a alguien delante de tanta gente. Pero creo que pasado ese ratito inicial, me hubiera gustado quedarme.

Me río a carcajadas cada vez que recuerdo un momento en el que estaba junto a Carlo en una habitación, donde había un grupo de gente follando, todos revueltos. Mientras mirábamos a escasa distancia cómo transcurría la faena, una pareja empezó a meterse mano justo a mi lado, y en cuestión de minutos estaban follando contra la pared. El chico prácticamente estaba encima de mí. Así que me aparté ligeramente para que no me metieran en medio (como os digo, acababa de llegar y aún no estaba yo muy orientada en la fiesta, por llamarlo de alguna forma). Siguieron a lo suyo, pero cuando yo salí de la habitación con Carlo, el chico de la pared me cogió de la parte de abajo de la falda y tiró un par de veces, como invitándome elegantemente a quedarme con ellos…

Lo que más me gustó ver es que en cinco minutos me crucé con un montón de tíos que querían follarme manifiestamente y que me miraban con interés manifiestamente sexual. Algo que ni de guasa me pasaría en otro tipo de fiesta. Y la idea de poder tener sexo con un puñado de hombres guapísimos sin que se convierta luego en un marrón, como pasa en casi todas las relaciones que he tenido con tíos, en mi opinión, no tiene precio.

En los días siguientes a la experiencia, estuve pensando con tranquilidad qué me gustaría a mí hacer en mi próxima orgía, si tuviera ocasión de ir a otra…, pero eso os lo contaré en la próxima entrada.