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¿Has visto una polla?

Aquí los lectores, buscando pollas perdidas.

Aquí los lectores, buscando pollas perdidas.

Esa de ahí arriba es una captura de pantalla de las estadísticas anóminas de visitas a nuestro blog.

Os la pongo porque me ha hecho mucha gracia el detalle, de un término de búsqueda que es:

LA POLLA DE SKORPHIO.

El tal Skorphio es un bloguero renegado -aunque muy entretenido-, que ya no quiere escribir más en su blog, y al que no tengo el gusto de conocer en persona, porque vive en el quinto coño de España.

Y digo yo, cerebro buscador de pollas, que si quieres ver la polla del amigo Skorphio, podrías irte a su blog directamente, donde tiene entradas como estas, con pollas por doquier, dedicadas a sus fans:

http://skorphio.blogspot.com.es/2012/01/para-mis-fans-femeninas.html?zx=dd6b8ded0bc79ebe

¿Por qué cojones tenéis que venir aquí a buscar la polla de Skorphio, a ver? Ni que Skorphio viviese aquí o tuviera la polla metida en nuestro blog, como un coche en un parking.

Hombre, pofavó.

De todos modos, para complacer a mis lectores exploradores buscones, voy a copiar y pegar una foto de la polla de Skorphio, que está en búsqueda y captura y dan una buena recompensa por ella, en especie, eso sí:

Aquí tienes la polla famosa del Escorpiones que tanto buscas, hija (o hijo, a saber).

Aquí tienes la polla famosa del Escorpiones que tanto buscas, hija (o hijo, a saber).

Como podéis observar, es una polla de muy buen ver y de aspecto suculento, aunque ligeramente escorada a la izquierda, mirando desde la perspectiva de su propietario.

Y digo yo que Skorphio se podía poner unas tablillas, para enderazarla, o unos brackets para nabos, que son como los de los dientes, pero para pollas. En unos meses, la tendría derechita, y no tendría que tener a sus novias inclinándose a la izquierda o a la derecha, en función de la postura del kamasutra que se quiera practicar en cada momento…

Pero adelante, vosotros no os cortéis, macho: seguid veniendo a nuestro blog cuando queráis, en busca del chichi de Manoli, el pezón de Antoñita, o el prepucio de Antonio José del Camponabo…

Ahí,ahí,  que no pasa nada, vosotros como en vuestra casa, abrid cajones, puertas y armarios.