Archivo de la etiqueta: pollas con personalidad

¿Son tontas las pollas?

Tonta, que eres mu tonta.

Tonta, que eres mu tonta.

Y claro, después de preguntarse si las tetas son o no son simpáticas, viene la consabida cuestión:

¿Y las pollas? ¿Son simpáticas las pollas?

Bueno, a mí, en general, me hacen gracia. Eso de ver una y decir -azorada y con sonriente fingido pudor- aquello de: “¡¡uuuyyyy, que se te ve el pajarito!!”… es todo uno.

¿Y por qué me río yo de las pollas? Pues no sé. Básicamente porque me parecen muy tontas.

Que nadie -en especial del sector masculino- se ofenda. ¡Pero es que es verdad! ¡Las pollas son tontísimas!

Las pobres están ahí colgando todo el día (bueno, a veces, en ocasiones, cuelgan menos), siempre adosadas a sus huevecitos…

Es como si yo tuviera un saco de mandarinas colgando del clítoris… ¿Acaso no os haría gracia?.

Pues con las pollas me pasa igual.

En la foto de arriba, os he puesto, ampliada, una foto de la polla de Carlo.

¿A que es graciosa? ¡Venga, no digáis que no! Gordita como su dueño, que parece que se ríe con no sé qué cascabeleo ideal…

Yo, siempre que la veo, le digo como se le dice a esos niños pequeños -orgullo de sus madres- que son más feos que Picio: “aaaaayyyyyyyy, pero qué cosita más rica y más simpática”.

Eufemismos, oigan.

Pero bueno, aunque las pollas me parezcan tontas tontísimas, reconozco que su versatilidad es admirable: tan pronto están dormidas y encogidas, como pasan -de 0 a 100, en 5 segundos- a estar despiertas y en pie de guerra, buscando algún refugio calentito donde meterse…

Son unas locas encantadoras.

Y para los lectores -habituados a mi belleza griega- que no gusten de ver pollas, aquí os dejo una foto de mi escultural palmito (un poco borroso, eso sí), para que la cosa sea más llevadera:

Mariiiii, no te escapeeeeees, que no te va a doleeeeeer.

Mariiiii, no te escapeeeeees, que no te va a doleeeeeer.