Archivo de la etiqueta: poligamia

Seguidores infieles

Sois unos faaarsos y unos perros infieles.

Sois unos faaarsos y unos perros infieles. Y yo, una chica adorable.

Hoy he venido a contaros que tengo un disgusto muuuuu grande.

Sí, porque me he enterado de cosas.

Cosas terriblemente feas.

Ayer estaba aburrida y me puse a curiosear por ahí los blogs de otras parejas y de otras chichistars como yo que están tó buenas. Pero no medio buenecillas como yo, sino verdaderos monumentos.

¿Y sabéis lo que me encontré? Pues ni más ni menos que en los comentarios estaban casi todos mis seguidores comentaristas habituales diciéndoles a ellas cosas mucho más bonitas que las que me dicen a mí,  o las mismas cosas…

Yo, que creía que era especial para vosotros, que os tenía locos de amor y erecciones.

Pues no.

A vosotros lo mismo os da ocho que ochenta.

Siendo tetas, allá que vais, a adorlas como a un Dios de fortuna y vida eterna…

Infieles.

Canallas.

Farsos, que sois unos farsos tós.

Esas fotos si os gustan, ¿verdad?

Esas pedazo de guarras macizas no se hacen fotos de mierda, ¿eh?

Id, id a verles el chichi, que seguro es mucho más bonito que el mío.

Lo que ninguna de ellas tendrá nunca es mi frescura y simpatía, y mi capacidad de ser siempre feliz.

Además, soy un encanto:

Así os muráis todos, so cabrones de mierda.

Extínguete ya, puto mono

Montañas montañosas. ¡Fuera, mono!

Montañas montañosas. ¡Fuera, mono!

 

Monogamia. Qué asco.

Los monógamos me caen cada vez peor. No los soporto.

Más que monógamos, yo los llamaría ORANGUTÁNGAMOS.

O GORILÁGAMOS.

Incluso MACACÓGAMOS.

O, por qué no, CHIMPANCÉGAMOS.

Bichos estúpidos que parecen personas, pero que no dejan de ser eso: bichos estúpidos.

Todo son problemas y marrones con los monos estos, oigan.

Que si no mires a mi novio/a, que si no bailes con mi novio/a, que si no se la/lo pongas duro a mi novio/a…

Anda y que os den.

Cómete a tu novio/a con patatas.

Lo mismo os creéis que no hay más tíos, ni más tías en el planeta.

Anda que no.

Por una profesión que tuve hace tiempo, yo estuve en contacto directo, puro y duro, con muchas parejas víctimas de la monogamia. Yo he visto cosas que jamás creeríais, y no precisamente en Orión ni en la Puerta de Tannhäuser…

La monogamia es una enfermedad de la mente.

No salgo de mi asombro cuando llegan a mis oídos historias de amigos y familiares relacionadas con este mal de nuestro tiempo (que arrastramos desde hace siglos, además). La gente sufre, se deprime, se suicida, mata a sus parejas…

Y todo en nombre de la fidelidad sexual y los orangutanes.

Pero nada, vosotros seguid así, putos monos.

Vosotros hacéis del sexo un infierno. Vosotros os metéis en mi cama y ya pretendéis, por tal hecho, anexionarme para siempre a vuestras tierras, como si yo fuera un minifundio. Os meáis en mí, para marcar el territorio.

Que no, hostias.

Que yo soy libre.

Y no me gustan los monos meones.

Echan peste y son estúpidos.

Manteneos lejos de mí.

¡Y extinguíos, coño, extinguíos!