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Pedos vaginales

Cariño, este pedo no es lo que parece: es vaginal.

Cariño, este pedo no es lo que parece: te juro que es vaginal.

¿Son los pedos vaginales una leyenda?

¿Son los pedos vaginales una leyenda?

Tras el fin de semana, comenzamos el lunes con cosillas escatológicas, que aunque esto sea un blog de naturaleza sexual, también debemos tratar estos asuntos mundanos.
Sí, sí, también sé lo que estáis pensando ahora: “pero María, mujer, ¿cómo puedes hablar de esos temas con lo buena que estás, hija? A ti eso no te pega”.
Ya, hijos míos, ya. Pero resulta que el blog es mío (y de Carlo) y me lo follo cuando quiero, como se suele decir…
Hoy voy a hablar de un gran desconocido: el pedo vaginal.
¿Son risitas eso que oigo?
Todos los tíos que he conocido, están convencidos de que el pedo vaginal es una vieja excusa femenina, como la de “hoy no, que me duele la cabez” o la de “pero no es lo mismo”.
Sabéis todos de que estoy hablando, ¿verdad? ¿O no?
Los pedos vaginales son reales y existen. Y no, no es una excusa. Las chicas saben perfectamente de lo que hablo.
Da la casualidad de que la vagina y el resto de órganos a los que por ella se accede, están huecos. Y da la casualidad de que a la hora de follar (ese palabrejo viene de fuelle y os recuerdo que los fuelles echan aire…) hay una cosita que entra y sale que a veces introduce aire en nuestra vagina y áreas adyacentes…
“¿Intentas hacernos creer, María, que las pollas soplan?” -estará pensando justo ahora más de un lector listo de esos que visitan nuestro blog.
Pues mira, no: da la casualidad de que la pollas no soplan. Yo al menos nunca he visto una polla soplando. ¿Tú puedes acaso inflar un globo con la polla o hacer un control de alcoholemia de alcohol expirado? Pues entonces tu polla no sopla.
¿Cómo se puede entonces meter aire en la vagina? ¡Coño, yo qué sé! ¡A ver si va a ser culpa mía! ¡Tú sabrás lo que me haces cuando me follas!
Y claro, cuando el aire entra en un espacio con una sola salida (la vagina no tiene puerta trasera), tiene que volver a salir antes o después por donde entró. Y en ciertas posturas, ese aire, como ocurre en el culete, pues hace ruído, muy similar al de un pedo clásico de los que salen por el trasero.
Vamos a ver, hombres de dios: cuando a vuestra chica le ocurra eso, sed comprensivos y no os riáis. Es como si nosotros nos riésemos con vuestros gatillazos… Que no, hombre, que no.
No es un pedete del culo, ni echa peste. Es sólo un poco de aire saliendo de la vagina (tampoco ocurre siempre: es algo ocasional y depende de la postura). Madurad ya, coño.
La última vez que me pasó, yo estaba a cuatro patas en la cama y mi pareja dándole que te pego (noooooo, por el culo noooooooooo). Una de las veces que paró y se disponía a volver a metérmela hasta el fondo, mi vagina dijo “aquí estoy yo” y lanzó una pedorreta (mi vagina, no mi maromo).
El maromo dijo “uy”, y se descojonó y me dijo que era una pedorra y que no era momento de tirarse pedos y que eso era de mala educación. Intenté explicárselo, pero nada…
Y claro en ese momento, tú tan caliente, con tu vagina húmeda y palpitante esperando más y más, a cuatro patas en la cama, y diciendo entre jadeos aquello de:
– Mira, cari, que esto no es lo que parece. Te juro que es un pedo vaginal…
En fin, son momentos únicos e irrepetibles. Por eso yo hoy quiero lanzar desde mi blog un grito de guerra en defensa del pedo vaginal, que existe y nosotras no lo inventamos.
Lo siento muuuuuucho, el pedo vaginal es asíiiiiiii, no lo he inventadoooo yoooooooo ohh oohhhhh.