Archivo de la etiqueta: pareja para intercambio

Sí, ya sé que tienes la polla muy grande

A ver, que no, que no me gustan las pollas grandes, cómo queréis que os lo diga.

Es que mira que os ponéis pesaditos con eso de “hombre bien dotado” o “28,3 centímetros de polla”, o “pollón bien gordo”.

Que sí, que vale, que la tienes muy grande. Lo mismo hasta quieres un premio. Me parece estupendo que la tengas enoooorme, desproporsionaaaaaada y que te sientas orgulloso de ella, pero a mí me dejas en paz con esa cosa y la mantienes lejos de cualquier punto de mi persona, porque sólo de vértela, se me ponen los pelos como escarpias.

A cada persona le pueden gustar las pollas de un tamaño u otro. Para gustos, los penes. Y cada persona tiene en su cuerpo la sensibilidad que la naturaleza le ha dado, y si yo te digo que no quiero ni que me acerques esa polla tan inmensa, será por algo.

No me entiendo con las pollas grandes. A mí me van bien las pollas normales. Ni grandes ni pequeñas. Con una medianita tengo de sobra.

Sí, ya sé que tú tampoco tienes la culpa de tenerla tan grandota… Pero a mí me inquieta ese momento en que te bajas o te bajo los pantalones y me encuentro con tu sorpresita.

¿Qué hace una mujer como yo en ese momento, justo cuando descubre que su pareja de juegos tiene algo sobrenatural entre las piernas?

Toses, carraspeas, te tiembla el cuerpo entero (y no de gozo, sino de terror)…

Y llega ese otro momento en que él te dice sensualmente:

– Cómetela.

Y tú te ves allí, de rodillas, con cara de circunstancias e inquietud y le dices:

– ¿Toda entera? Es que no tengo tanta hambre y me voy a empachar…

Y al final tienes que comértela, claro, porque no vas a dejar al pobrecillo así, insatisfecho, sólo porque ha nacido con una polla grande…

Y luego viene el momento de la penetración y tu coño se contrae en banda de modo involuntario y empieza a gritar “¡¡socorro, auxilio!!” como un desesperado, y te defiendes con un tembloroso:

– Pero mi culo ni se te ocurra mirarlo, ¿eeeeehhhh?

Verás, si tienes la polla grande, yo soy mucho más feliz contemplando cómo se la metes a tu pareja, a tu mujer, a tu amiga o lo que sea. No es nada personal, yo soy así, pero seguramente ella ya esté acostumbrada y se lo pase mejor.

O en todo caso, si no hay más remedio, me la metes (pero por el culo no, a ver cómo te lo digo), eso sí, con cariño y ternura, con mucho cariño y muchísima ternura, sin prisas y ya veremos cómo va la cosa.

¿Os he contado, por cierto, que yo, cuando voy a una orgía o encuentro sexual me cuelgo un cartel en el trasero con un mensaje en letras mayúsculas y hermosas que dice “POR EL CULO NO”?

Pero como se suele decir, esa es otra historia, que debe ser contada en otra entrada otro día.