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Follar con gordos

Los gorditos "morbósidos" (confieso que tengo celulitis)

Los gorditos “morbósidos” (confieso que tengo celulitis)

Hace poco, un conocido bloguero malagueño guarruchis, me ponía un comentario preocupado porque quería saber si a mí realmente me gustaban los gordos, y añadía: ¿pero de esos que no se ven la picha por culpa de la panza o qué????
El sector de los cuerpiperfectos cangrejos de gimnasio y otros anoréxicos del lugar, anda inquieto por estas declaraciones mías sobre la sensualidad de los gordos.
El otro sector que también se está poniendo muy nervioso es el de los tíos con las pollas grandes…
“Pues no veas la tía esta -pensaréis- con lo buena que está y resulta que sólo le gustan los gordos pichachica…”
Nooooooo, a veeeeeeer, vamos a relajarnos todos un poco, ¿ein? Respirad hondo y contad hasta diez.
Los gordos, sí. No me excitan los hombres con obesidad mórbida. Francamente, no me pone nada. A mí lo que me pone es la obesidad morbosa o morbósida… ¿Eso existe? ¡Coño, claro!
Carlo es un gordito morbósido. ¿Por qué? Pues porque tiene mucho morbo en cada poro de su gruesa piel…
Yo una vez tuve un novio muy flaco. En determinada época comenzó a engordar, y yo estaba encantada: pasé de follar con un triste saquito de huesos, a poder agarrar un buen culo carnoso para ayudar a que su polla se me clavara hasta el fondo… Donde se ponga un buen culo masculino, que se quite todo lo demás…
¿Que el hombre tiene pancita en lugar de tableta de chocolate? Sí, ¿y cuál es el problema? Lo que tiene que funcionar es lo que tiene que funcionar y no me estoy refiriendo sólo a la polla, sino al morboseo en general.
Conozco a un puñado de cangrejos de gimnasio, que a parte de no poder rascarse el culo porque los músculos han perdido buena parte de su flexibilidad, tienen el morbo detrás de las orejas, vamos…
Y sobre todo, los de la obesidad morbósida (que no mórbida, ojo) tienen una alegría especial que los hace increiblemente sensuales. Son felices con su panza, su cerveza y su bocata de calamares.
Prefiero mil veces follarme a un gordo morbósido feliz con una polla de tamaño intermedio, a montármelo con un anoréxico rabudo muertojambre.
Porque, la verdad: yo también tengo celulitis (rabudo, no, oigan).
(¿Entonces, María, tú no te follas a los delgados? Me los follo, sí, pero si me gustan y me dan morbosidad de esa. Si no, que se los folle su abuela).