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Felicitadme

Aquí, esperando a Papá Noé con el culo al aire, pá variar...

Aquí, esperando a Papá Noé con el culo al aire, pá variar…

No pensaréis, de verdad, que yo voy a venir hoy aquí a desesaros feliz navidad, ¿verdad?.

En primer lugar, no lo haré porque no os deseo. No sé: no sois mi tipo XDDD.

En segundo lugar, porque si aquí hay que felicitar a alguien, es a mí (no, al Carlo no). ¿O acaso Papá Noé tiene un culito tan mono como el mío, es tan simpático como yo, y os deleita un día sí y otro no, con entradas tan originales, ingeniosas, inteligentes y bellas como las que yo escribo?.

La respuesta es NO, y lo sabéis.

Ea, pues ya podéis estar deseándome -porque yo sí soy deseable- y felicitándome y esas cosillas.

XD

Aquí, recargándome

Toda mi vida he vivido en Málaga. La mayor parte del año, por tanto, puedo disfrutar de un clima inmejorable y de un sol que muchos ya lo quisieran.

Pero claro, a veces, hace frío. Y yo el frío lo llevo muy mal. Ni lo noto si estoy haciendo alguna actividad y me encuentro en movimiento, pero lo de quedarme parada y empezar a desarrollar estalactitas de hielo bajo la nariz, es todo uno…

Hace frío estos días en Málaga. Bueno: “frío”. Porque lo que se dice frío frío por estas latitudes no sabemos lo que es. Pero la proximidad del mar vuelve el ambiente húmedo y la frialdad húmeda no es nada agradable, os lo puedo asegurar.

Así que, nada más despertarme, he visto unos magníficos rayos de sol proyectados sobre el suelo, y allí que me he tirado yo en plancha dispuesta a recargarme.

Aaaaaaahhhhhhh, qué gustito.

Doy fe de ello a continuación:

Preparándome: las gafas de sol que no se olviden.

Preparándome: las gafas de sol que no se olviden.

Con lentes que protegen de los rayos UVA, y de los manzana también.

Con lentes que protegen de los rayos UVA, y de los manzana también.

Me siento como una placa solar, canalizando energía, mmmmmm.

Me siento como una placa solar, canalizando energía, mmmmmm.

¿Quién dijo frío?

¿Quién dijo frío?

Telepelotilla, dígame

Así de mona me levanto por las mañanas.

Así de mona me levanto por las mañanas.

Malacatoncitos, nuestro más infiel y ansioso lector, está que se sube por las paredes -cual vil salamanquesa inquieta- esperando ésta mi entrada de hoy.

Le dije que contaría una anécdota sobre algo que le hice a un amigo. Y como lo prometido es deuda, ahí va:

Hace años que conozco a un chico que trabaja en los juzgados. Tendrá cuatro o cinco años más que yo y es un tipo encantador aunque extremedamente tímido. A pesar de que ha tenido miles de ocasiones y de que me he rozado mucho con él, jamás ha sido capaz de ponerme un dedo encima. Es un típico caso de chichifobia o miedo a los chichis.

Pero eso sí: hacerle entrar al trapo de cualquier provocación sexual, es la cosa más fácil del mundo. Así que una noche, tomando una copa, empezamos no sé cómo, con el cachondeo del nudismo y el exhibicionismo. Entonces me desafió y le aseguré que un día me presentaría en su trabajo con falda muy corta y escotazo.

Y allá que un día me fuí yo para los juzgados con mi mini más corta, mis tacones y un generoso escote. Busqué su oficina, entré como si tal cosa y le dije “¡¡hombre, Pepeeeeeee, que he venido a verte!!”.

La cara de Pepe fue un poema, porque ni de coña se lo esperaba. Se puso azul, amarillo, verde, y al fin, rojo. Todos los compañeros y compañeras dejaron de trabajar y se dedicaron a observar con interés a la tía de la minifalda que le daba dos efusivos besos al Pepe, y a cruzarse miradas y risitas significativas… Incluso salió la jueza a oler lo que allí se cocía. Fue muy divertido.

En cuanto Pepe pudo recomponerse, me dijo que fuésemos a tomar un café y allí estuvo el pobre más rojo que un tomate repitiendo una y otra vez: “tía, lo has hecho, has venido en minifalda y escote…”.

Y ya está, ahí terminó la historia.

El caso es que la anécdota, me ha dado hasta para la idea de montar un negocio.

Yo lo llamaría TELEPELOTILLA, DÍGAME.

¿Quieres sorprender a tu novio el día de tu cumpleaños y estás harta de los típicos regalos cumpleañeros?

¿Quieres joder a un compañero de tu curro y sonrojarlo delante de todos en plena jornada laboral?

¿Quieres ascender, peloteando a tu jefe, y hacerle un delicioso regalo que nunca olvidará?

Pues simplemente me llamas, acordamos el precio y la forma de proceder y yo aparezco donde tú me digas desnuda o semidesnuda y saludo a la víctima e incluso charlo con ella.

Creo que voy a patentarlo y tó XD.