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Aquí, recargándome

Toda mi vida he vivido en Málaga. La mayor parte del año, por tanto, puedo disfrutar de un clima inmejorable y de un sol que muchos ya lo quisieran.

Pero claro, a veces, hace frío. Y yo el frío lo llevo muy mal. Ni lo noto si estoy haciendo alguna actividad y me encuentro en movimiento, pero lo de quedarme parada y empezar a desarrollar estalactitas de hielo bajo la nariz, es todo uno…

Hace frío estos días en Málaga. Bueno: “frío”. Porque lo que se dice frío frío por estas latitudes no sabemos lo que es. Pero la proximidad del mar vuelve el ambiente húmedo y la frialdad húmeda no es nada agradable, os lo puedo asegurar.

Así que, nada más despertarme, he visto unos magníficos rayos de sol proyectados sobre el suelo, y allí que me he tirado yo en plancha dispuesta a recargarme.

Aaaaaaahhhhhhh, qué gustito.

Doy fe de ello a continuación:

Preparándome: las gafas de sol que no se olviden.

Preparándome: las gafas de sol que no se olviden.

Con lentes que protegen de los rayos UVA, y de los manzana también.

Con lentes que protegen de los rayos UVA, y de los manzana también.

Me siento como una placa solar, canalizando energía, mmmmmm.

Me siento como una placa solar, canalizando energía, mmmmmm.

¿Quién dijo frío?

¿Quién dijo frío?

Mari, te vas a resfriar

Mari, illa, ¿no tienes frío vestida así?

Mari, illa, ¿no tienes frío vestida así?

¿Os acordáis que el otro día os conté algunas cosas raras que me dicen los hombres cuando me ven con poca ropa?

Pues os cuento otra que ahora mismo está de máxima actualidad.

Durante el verano, nadie me lo dice.

Pero en cuanto empieza el otoño y refresca, voilà.

Ahí está una, currándoselo con cariño, arreglándose para seducir, poniéndose sexi e ingeniando cosas para salir medio en pelotillas sin llegar  a la desnudez cien por cien…

Aparezco entonces en el lugar de encuentro y… ¿qué es la primera cosa que me dice el primer chico de turno que me ve?

“Mari, te vas a resfriar, porque llevas muy poca ropa”.

Tu puta madre se va a resfriar.

Bueno, para no digáis que yo no uso ropa de abrigo, aquí me tenéis con un camisón de encaje transparentoso.

Y ahora, me voy a comer 8 kiwis, para no resfriarme.

Gilipollas.

No es lo mismo

No es lo mismo. Es otra cosa. Es distinto, Mari. Es... diferente.

No es lo mismo. Es otra cosa. Es distinto, Mari.
Es… diferente.

Una de las frases que oyes con más frecuencia cuando te da por ser nudista, exhibicionista y/o minimalista en el vestir es aquella que dice:

– Mari, pero es que no es lo mismo.

O:

– Mari, eso es distinto.

Dice Carlo, que esas son dos de las frases favoritas de las mujeres a la hora de buscar una excusa.

Mi experiencia me dice que no es una excusa típicamente femenina, porque a mí me lo dicen también muchas veces los hombres.

¿Y a qué viene -diréis vosotros- la frase en cuestión?

Pues viene a que es lo que me dicen con más frecuencia cuando la gente no está de acuerdo con mi aspecto físico o mi forma de vestir (o mejor dicho: de “no vestir”, jejeje).

Si se acercan a regañarme porque voy muy provocativa, suelo contestarles que no sé de qué se escandalizan: ¿acaso nunca han ido a la playa y nunca han visto culos y tetas tostándose al sol? ¿Cuál es la diferencia entonces con mi culo y mis tetas? Y siempre recurren a la misma tontería:

– Es que no es lo mismo, Mari.

Claro, no. Visto así, no es lo mismo. No estoy en la playa, sino -por ejemplo- en bar de copas.

¿Y qué? Sigo sin entender el problema.

Libertad es hacer lo que te apetezca con tu cuerpo o tu aspecto, y no hacer aquello que la gente considera que está socialmente aceptado para ser socialmente aceptado…

¿Qué pasa, a ver? ¿Que mi culo es más indecente si lo ves en un bar de copas que en una playa? ¿Mis tetas te incomodan si las ves en una discoteca y te parecen políticamente correctas si se están tostando en la arena?

Tú lo que eres es muuuuuuuuuuuuu tonto.

Lo mismo ni te has dado cuenta.

 

Para gustos…

Mari, estás preciosa desnuda y lo sabes.

Mari, estás preciosa desnuda y lo sabes.

A lo largo de los años he pasado por muy distintas fases en lo que a forma de vestir se refiere.

Y he estado en extremos completa y radicalmente opuestos.

De vestir con traje de chaqueta y pantalón como un hombre, hasta salir a la calle prácticamente desnuda y estar así delante de multitud de personas.

Eso último era impensable para mí hace unos años. Me daba muchísima vergüenza y no me sentía a gusto con mi propio cuerpo.

Ahora adoro la desnudez. Mientras menos ropa llevo, mejor me siento y más fantástica me veo. Y en las fotos, yo siempre he salido fatal (no soy fotogénica), salvo cuando me fotografío en pelotas. Entonces soy preciosa.

Y luego está el tema la reacción de los demás ante tu aspecto. Y es justo ahí cuando te das cuenta de que todo es como el cuento ese del viejo, el niño y el burro: se subiera quien se subiera a lomos del bicho, los que los veían siempre los criticaban. A unos les parecía mal que el viejo fuera andando y el niño aprovechara la comodidad del transporte cuadrípedo… O otros les ofendía que fuera el pobre chiquillo el que caminara, mientras el vejete montaba como un señor…

Pues conmigo, sucedía exactamente lo mismo: si voy muy vestida, me critican porque voy muy vestida; si voy muy desnuda, porque voy muy desnuda y no dejo nada a la imaginación; si voy medio desnuda, dicen que para eso mejor iría en pelotas…

¿Pues sabéis lo que os digo?

QUE OS DEN POR EL CULO.

Desde el cariño y el respeto, eso sí.

Siempre.

Aquí lo que cuenta es lo que me guste a mí.

¿Capicci?

Pero podéis opinar, ¿eh? Que libres sois de ello.

Total, para lo que me importa…

Sois afortunados

¿Tú valoras a la Mari como es debido? La Mari es un regalo del cielo, ojo. Deberías sentirte agradecido.

¿Tú valoras a la Mari como es debido? La Mari es un regalo del cielo, ojo. Deberías sentirte agradecido.

Cuando me aburro y me doy una vuelta por los blogs de contenido erótico, sexual o porno de otras blogueras, me doy cuenta de que -conmigo- vosotros sois enormemente afortunados.

Pues sí.

Ya me diréis en qué blog de qué bloguera podéis deleitaros diariamente con una foto de sus tetillas, chichillo o culete…

Sí, claro que ponen fotos desnudas y están mil veces más buenas que yo…

Ya.

Incluso la calidad de las fotos es espectacular. Un lujo, comparado con mis fotos cutres de mierda (o con la caca de fotos del gordo del Carlo…).

¿Pero cuánto tiempo tenéis que esperar para ver una de sus fotos publicadas?

Un montón.

A veces, semanas. A veces, meses. A veces, años.

Y vosotros ahí, como tontos, entrando a sus blogs un día tras otro a ver si la niña ha puesto o no una foto…

Por si fuera poco, yo no sólo pongo mi foto diaria de lunes a viernes, sino que además os amenizo la jornada con entradas interesantes como la presente.

Y encima, lo hago todo por amor al arte, gratuitamente, sin esperar nada a cambio… Lo hago porque me gusta. Ni siquiera tenéis que venir a pedirme nada. Yo ya me desnudo solita.

Soy espléndida.

Ongerosa.

Divina.

Lo sé.

Agradecédmelo al menos, perros.

Arte y nudismo

No me digáis que no parezco un calamar trepador... Soy Calamaría, juajua.

No me digáis que no parezco un calamar trepador… Soy Calamaría, juajua.

Lo tengo cada día más claro: cómo mejor se está es en pelotas.

Además (y lo digo sin ánimo de echarme flores) a mí me sienta fenomenal.

Lo dicen los que me han visto y lo digo yo, tras muchos años oyéndolo y al fin haberme convencido: como mejor estoy es desnuda.

Gano un montón.

La ropa no me favorece.

¿Tal vez porque en la mayoría de los casos la ropa que fabrican está pensada para que seamos un poco más feos?.

Me siento bien desnuda. Mucho mejor que vestida.

Y la verdad, me gustaría salir siempre a la calle así, salvo que haga frío, claro, jeje.

Me siento nudista.

Y además me salen unas fotos la mar de chulas a veces, como la de la entrada de hoy.

Soy una artista además de una nudista.

Jua XD

Desnuda a contraluz

 

 

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