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Me aburro ligando

El viejo truco de los pezones duros en las neveras del súper.

El viejo truco de los pezones duros en las neveras del súper.

Yo ligo un montón. A diario. Continuamente. Ligo tanto que hasta me aburro (el pobre Carlo se aburre follando: yo, ligando).

Porque ligar está bien, pero en abundancia -como el sexo- resulta también tedioso.

Todo en su justa medida.

Sé, chicas, que queréis saber por qué ligo tanto. Pues mirad, no sé: es como lo de estar buena. Lo llevo en los genes. Lo único que puedo daros, a parte de rabia, es algún consejillo y contaros alguno de mis trucos.

Ahí va uno para hoy:

Utilizo un método infalible para ligar. Yo lo llamo LIGANDO EN EL SÚPER:

1. ¿Qué ingredientes necesitamos para esta receta sexual? Fácil:

– Una camiseta de licra pegada, a ser posible en tonos claros (si estás bronceada, el blanco te quedará femenomenal).

– Dejar el sujetador en casa.

– Una faldita corta.

– La nevera de los yogures o de los congelados del súper.

– Una víctima (o varias, si prefieres el sexo grupal) masculina (o femenina, si prefieres follar con tías).

2. Tiempo invertido: 10 minutos como mucho.

3. Elaboración:

1º. Coge una cesta o carrito y paséate por el súper, fingiendo estar interesada en adquirir productos de alimentación y/o limpieza. O condones. Contonea bien la cadera y hazte notar. Pasa cerca de los tíos (o tías) que te parezcan interesantes. Que sepan que estás allí.

2º.  Después de un rato, ve a la sección de congelados o de los yogures. Abre todas las neveras, soba cuantas pizas, canelones, helados, tartas congeladas y bolsas de coles de bruselas te encuentres. Pon cara de interesante, compara precios, llévate alguna mercancía al comprobador de precios del final del pasillo.

3º. Observa la fauna y elige a tu víctima o víctimas. A esas alturas, y después de diez minutos en las neveras, tendrás los pezones como rocas, diciendo aquí estamos nosotros. Tus víctimas ya se han percatado, y de pronto muestran el mismo interés que tú en los danones y las pizzas buitoni… Si te fijas, de pronto, la sección de refrigerados se ha llenado de tíos que no pintan nada allí…

4º. Ve acercándote despacito al elegido y finge que chocas el carrito con él. Pídele disculpas con tu mejor sonrisa y con tus pezones de frente, sacando pecho. Mantente a su lado y hazte la tontita con alguna pregunta del tipo: “oye, perdona que te moleste, pero es que no sé cuál elegir: ¿tú has probado alguna vez el yogur griego o la piza cubana…? A mí es que la leche me gusta y no sé, no…”.

Mano (o mejor dicho, pezón) de santo, oigan. Una hora después, los tienes desnudos en tu cama, gritando de placer como zorras…

Probadlo y luego me contáis qué tal, jeje.