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Un Fin de Año diferente

Aquí, gateando.

Aquí, gateando.

Carlo me contó anoche una historia que no sé si creerme, y que ya me diréis si vosotros os la creéis o no.

Un Fin de Año, Sancho Panza (el Carlo, pá entendernos) estaba con una de sus novias de esas que él tenía antes que eran pá mear y no echar gota… (de las novias del gordito ya hablaremos en otra ocasión, que tiene tela marinera: o mejor que lo cuente él).

Y a Carlo, que le gusta ser original como al que más, se le metió entre ceja y ceja que aquella tenía que ser una Nochevieja diferente.

Así que cogió a su novia a la hora de las doce uvas, la abrió de piernas y, en lugar de comerse cada uno de ellos sus uvas como manda la tradición, introdujo las veinticuatro -segundo a segundo y campanada a campanada- en la vagina de su consorte…

Sí.

Habéis puesto la misma cara que yo cuando me lo contó.

Lo sé.

Y sobre todo pensaréis: ¿y de dónde sacó las campanadas número trece a la veinticuatro?.

Al parecer, la chica se resistió inicialmente, pero Carlo logró convencerla prometiéndole sabe Dios qué.

Una vez introducidas las doce uvas en la cavidad vaginal -donde permanecían a duras penas, calentitas y bien apretaditas- el Carlo procedió a acomodar en el mismo lugar su polla erecta -para celebrar el Año Nuevo, ya sabéis-. Al invadir el miembro viril el espacio femenino, las uvas se vieron presionadas inevitablemente, surgiendo de manera natural por las ingles de su novia, un mosto de gusto extraño pero apetecible.

Dice Carlo que los problemas llegaron dispués, cuando hubo que sacar el hollejo del chichi mujeril.

A vuestra siguiente pregunta debo responder que ROTUNDAMENTE NO.

A mí el Carlo no me ha hecho eso nunca.

Soy negra.

Siempre me discrimina en todo.

Creo que me tiene envidia y manía porque estoy mil veces más buena que él.

Esta noche le voy a llevar unas uvas, a ver qué me hace… Me las meterá en la nariz o las orejas. Donde sea, con tal de discriminarme y no metérmelas por donde se las metía a esas novias suyas tan estupendas y tan blancas.

Sea usted una tía buena y una mujer inteligente y encantadora pá esto…

Yavetú.