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Me aburro follando

Os jodéis: hoy no hay tetas.  Os presento a Carlo y su polla.  Es que es un chico tímido y es todo lo que me ha dejado publicar... Pero doy fe de que la bestia está ahí dentro...

Os jodéis: hoy no hay tetas.
Os presento a Carlo y su polla.
Es que es un chico tímido y es todo lo que me ha dejado publicar… Pero doy fe de que la bestia está ahí dentro…

Atención, señores y señoras, esto es una primicia: siento no poder poneros hoy una foto de tetas, pero es que nuestro Carlo por fin se ha decidido a escribir. Oleeeeeeeeeeeeeé. Os copio y pego su artículo. 

Ante la inquietud que en muchos de vosotros ha suscitado el hecho de que Carlo folle durante dos horas seguidas -y por tanto vosotros no déis la talla ante mí- aquí tenéis un manual del usuario caliente de polla DURAdera. Tomad nota de sus trucos. Ahí va su texto copiado y pegado tal cual (y lamento deciros que me equivoqué: no dura dos horas, sino que pude durar hasta tres y media, pero tranquilos, que como él se aburre- y yo también, la verdad- raramente lo hace):

Cuando en cualquier formulario en papel llego al apartado de sexo,
donde se supone has de reseñar si masculino, femenino o las distintas
formas de vivir la sexualidad que hoy vemos tan normales pero hasta
hace bien poco eran tabú, yo de adolescente solía escribir POCO. La
verdad es que como casi todos los tíos, yo también he sido un
pagafantas y follar lo que se dice follar, más bien poco. Hasta que
por casualidad le caía en gracia a alguna mujer y a partir de ahí me
explotaban sexualmente, llegando al caso de en esos mismos
formularios, escribir MUCHO en el apartado correspondiente al sexo.
No tengo que presumir de nada. A mi edad yo que fuí Sancho el bravo y
que luego fuí Sancho el fuerte, hoy soy Sancho Panza. Viejecito (de
mediana edad me llama mi médico de cabecera, como si fuera una mesita
de noche, vamos), y con una barriguita cervecera que mis buenos
dineros y los de María bien que han costado. Pero con una polla de
esas que no se olvidan facilmente. Por su rendimiento, no por su
volumen. Mi polla es como la media de las pollas que puedes ver en una
playa nudista: ni destaca ni desentona. Algo gordichuela, digo yo que
en consonancia con mi famosa barriguita cervecera.
Otra cosa es cuando está en acción. La polla, no la barriguita. Cierto
que eso es lo que decimos todos los tíos y que María es un poco
exagerada. En la cama suelo durar entre tres cuartos de hora y una
hora, pero como casi todo en esta vida, depende. Las veces que son en
plan aquí te pillo aquí te mato, duro menos, y cuando preparo el
acontecimiento duro muchísimo más. Mi record está en tres horas y
media dale que te pego, aunque lo normal es dejarlo cuando llego a las
tres horas sin correrme.
¡Me aburro! Para la mujer estupendo, pero yo me aburro. También me
canso pero menos. Lo que peor llevo es el tema del aburrimiento.
¿Y cómo hay que prepararlo para durar ese tiempo os preguntaréis? Os
cuento lo que yo hago:
1. Un pendrive de ocho gigas en la tele con varias películas porno,
para que esté ahí de música de fondo. No es que se le preste mucha
atención cuando estás metido en faena, pero siempre es mucho más
estimulante que escuchar “la cucaracha” del camioncillo del butanero
del barrio.
2. El móvil en modo silencio, y en otra habitación. No hay nada peor
que te llame tu madre precisamente en ese momento. ¿Tu madre? Si, la
tuya. Tu madre. Me llama. A veces ocurre.
3. Un gin-tonic con limón. Venga, acepto pepino en lugar de limón. Los
he visto hasta con un calabacín. Entero.
4. Almendras fritas con sal, y servilletas. Las servilletas más que
nada por aparentar, que al final los pezones acaban teniendo el mismo
gusto a sal que las almendras. Así no notas que se han acabado. Las
almendras, no los pezones.
5. Una temperatura que se preste a la labor. Ni mucho frío ni mucho calor.
6. Una pareja que en la cama esté por lo que hay que estar, y que no
te hable acerca de si hay que cambiar tal mueble de la cocina, o si la
tapa del WC está arriba o abajo, como hacían Epi y Blas en Barrio
Sésamo. A la cama se va a lo que se vá.
Un fantasma. Eso es lo que estaréis pensando que soy. No os lo
reprocho. Yo también lo pensaría si no fuera porque estoy hablando de
mi mismo. Eso si, después de un polvo de un par de horas, yo no follo
mínimo hasta el día siguiente. Y por supuesto luego a dormir del
tirón, roncando como las serrerías canadienses en plena producción
manufacturera y babeando como baby mocosete que es un solete, pero el
tío más feliz del mundo.
¿Gatillazos? Ni uno. Eso sí, si voy hasta arriba de alcohol, a mi
polla le puedes poner tranquilamente un NO PRESENTADO, como en los
exámenes. Y no sólo a mi polla, a mi también.
¿Pastillas tipo viagra o cialis? Ni las necesito ni las recomiendo.
Una vez me dieron a probar media de cialis. Aquello fue horroroso.
Tres días sin poder salir de casa, con la polla durante setenta y dos
horas en posición de combate. Se me acabaron las películas, la
ginebra, los limones, el hielo, las almendras, los condones, y las
ganas de hacer experimentos.