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Retrospectiva

Inocente inocente

Inocente inocente

Casi hace un año ya, desde que este blog y este proyecto de intercambios de parejas vieron la luz.

Ya está hecho todo un hombrecito, aunque aún no le han salido pelos en los huevos, si me disculpa el lector la ordinariez.

Muchos sé que sois, los que esperáis -ardientemente y día tras día-, el anhelado relato de nuestro primer intercambio de parejas.

Debo apuntar que el 99% de los malditos lectorzuelos, hace siglos que emigraron a otras páginas eróticas de verdad, donde se relatan con pelillos, y señales, a la mar, el desarrollo de orgías, intercambios de parejas y otros sexos revoltosos.

Y huyeron de esta mierda de blog del Sancho Panza y la Mari culo gordo, que ni comen ni dejan comer…

Sí, hijos mío: yo os entiendo.

Pero no tengo la culpa de que la gran mayoría de vosotros no queráis follarnos.

Mucho hemos avanzado, eso es verdad, de un año hasta hoy. Ya incluso tenemos nuestro propio lugar para quedar con parejas (supongo que habréis visto el cambio en el lado derecho del blog, en lugar de poneros vizcos cada día mirándome el chichi…). En las últimas semanas, hemos estado adecentando nuestro nidito de -ejem- amor y ya está preparado para recibir pájaros, ¡digo visitas! (que alguna ya ha tenido, pero por circunstancias que no es el caso explicar, aún no se ha estrenado con los consabidos cohetes, lluvias -plateadas y blanquecinas- y fuegos artificiales).

Y yo me alejo volando y miro -como a mí me gusta- con perspectiva, desde lejos, como sin conmigo no fuera la cosa.

Y sonrío.

Porque me hace gracia ver al Carlo tan hacendoso, ante todo (cinco años a su lado y de pronto descubres que el gordo puede e incluso sabe fregar… y eso, no tiene precio).

Pero el caso es que, aún así, no las tengo todas conmigo.

Me da la impresión de que todo esto no puede estar pasando, ni de que se va a hacer real de un momento a otro. A veces, creo que es una coña del Carlo (de esas que tanto le gustan) y que cuando ya esté en plena faena, me va a decir:

– Que no, Mari, tonta, que es broma, ¡qué vas tú a intercambiar ni a intercambiar! ¡Que te lo crees tó, inocente! ¡Ea, venga que te llevo pá  la casa! ¡Un pipí y a la cama, pero a dormiiiiiir!

O peor aún, imagino que llega el día de nuestra primera pareja, nos vamos para la habitación de las camas con espejo, nos quedamos en bolas, y de pronto, se enciende la luz y me gritan todos:

– ¡¡¡SOOOOOOORPREEEEEEESAAAAAAAA!!!

Y en la puerta del cuarto, aparecen mi madre, mi padre, mi abuela de 96 años, mis tíos, mi hermana mayor y el perro del vecino del cuarto, tarta en mano y sonriendo felices porque estamos celebrando mi vigésimo primer grado de inocencia suprema.

Y yo allí en pelotas, con la puta polla del puto gorda en la boca, y la otra pareja metiéndose mano, pierna y rabadilla…

Y luego nos comemos la tarta y nos vamos todos a casa, sin follar, eso sí.

– ¡Oigan, oigan, pero si yo aquí había venido a … hablar de mi libro…!

Ah, no, pues ahora te jodes, Mari.

Qué angustia, macho, qué angustia, de verdad.

XDDDD