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El hombre deportivo

Toma culo.

Toma culo.

Carlo es como el Ferrari testarossa ese. Sí, vamos: un deportivo.

¿Que por qué lo digo? Pues porque el 99,99% del tiempo viste con chándal. Cuando no, con pijama.

Es como el cani camello de tu barrio, pero sin oros.

¿Y por qué lleva la gente como Carlo chándal si no hacen deporte? Es contradictorio, ¿verdad?

Bueno, es que él dice que follar es también un deporte, así como beber cervezas y otra actividades profesionales que él realiza diariamente.

De modo que no hace falta buscarle más explicaciones. Además dice que está cómodo y calentito.

Yo -le replico- también uso redes y transparencias calentitas, porque la verdad es que todos los tíos se ponen calientes cuando me las ven, oigan…

A mí el Carlo me parece divino con chándal. Bueno, me parece monísimo de la muerte con todo lo que se pone, incluída mi ropa interior.

Y yo, os seré sincera, soy un poco bastante fetichista de los hombres deportivos o deportistas. Y no porque me pirren los músculos, que no es el caso, sino porque me pone mucho un pantalón de esos de gimnasia que hacen que el paquete del maromo se marque un montón.

Nada que ver con los vaqueros, ni con los pantalones de vestir, que camuflan con sus cremalleras las sensuales protuberancias masculinas.

Yo, es ver un hombre en chándal, y tener unas ganas locas de agarrarle el paquete y restregarme con él. Así sin más.

¿Y qué hay más bonito en este mundo, que un paquete ahí suelto y libre dentro de unos cómodos y holgados pantalones de chándal?

Porque las pollas, amigos, son como la vida: que siempre se abre paso.

Y necesitan espacio para elevarse y expandirse. Una erección dentro de un chándal de hombre es una de las cosas más bonitas que se pueden ver en nuestro Planeta.

Y esos huevos no sufren. No tienen presiones de rígidas telas vaqueras u otros tejidos.

Eso es bueno para tus huevos. Y por tanto, eres más macho.

Como mi Carlo. Un alfa de los buenos.

Yo a su lado, desentono un montón, eso sí es cierto, porque ando siempre vestida de glamurosa poligonera.

Es que una nunca ha sido deportiva, no nos vamos a engañar.