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Lectores calientes

Prohibido tener erecciones

Prohibido tener erecciones.

Me tenéis jarta.

Sepedlo bien.

Jarta jartísima.

No sólo he descubierto que mis lectores y seguidores son unos perros infieles…

No.

He descubierto más cosas.

La de cosas que averigua una dándose una vuelta por Google y prestando atención a comentarios, tweets y correos electrónicos…

A ver cómo os lo explico para que lo entendáis, macho…

Yo vengo aquí día tras día, haciendo un esfuerzo sobrehumano, para escribir artículos ilustrativos y entretenidos, y dibujar vuestras sonrisas lascivas.

Sudo la gota gorda haciéndome mis autofotos en modo ráfaga, contorsionándome sobre sofases para resultaros más sensual, trepando por paredes y poniendo el culo en pompa a toda venla…

Nada más que para daros gusto a vosotros, canallas.

¿Y vosotros qué hacéis? Os ponéis calientes.

Sí, claro, hasta ahí todo muy bien.

“Pero María, ¿qué quieres? Si publicas tus fotos en bolas, se nos pone la polla dura, hija, porque estás como para pedirte a los Reyes Magos…”.

Sí, sí, sí.

Si no es eso.

¿Sabéis de verdad qué es lo que me jode? ¡Lo que me repatea son las babosas de vuestras novias!

¿Por qué?

¡Hostias, porque sí (cada día parezco más un camionero…)! ¡Porque llegan vuestras novias, os encuentran en plena erección, vosotros cerráis mis fotos y os ponéis a leer El País para disimular y las muy zorras se creen que estáis así de contentos por ellas!

¡Y entran al cuarto o al salón las muy listas y… zas: polvo triunfal! Ahí que piensan ellas que son las más macizas del mundo y que su sola presencia produce erecciones espontáneas…

¡Pues no, coño, pues no!

¡Esa erección era mía! ¡Y no tenéis ningún derecho sobre ella (ni bajo ella tampoco)!

De esa forma, me privan de todo mi protagonismo y se benefician por el rostro (y por la vagina) de mi sudor y mi esfuerzo.

¡¡¡Que se lo curren ellas, cojones!!!

A partir de ahora, tenéis prohibido excitaros a mi costa cuando vuestras novias caraduras estén cerca. Se acabaron las erecciones. No me da la gana.

Ah, y tened cuidado con decir mi nombre mientras folláis con ellas, que luego se arma el taco.

Avisados estáis.

Aquí no se valora mi esfuerzo.

¡¡¡¿Es que nadie piensa en los niños?!!!