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Mi cornudo y yo

¿Sabéis qué come un cornudo?

¿Sabéis qué come un cornudo?

Me ha salido un cornudo.

Como si fuera un grano, pero con cuernos.

No me preguntéis cómo ha sucedido. Yo qué sé.

Estaba mirando twitter, marqué un FAV o hice un RT y al rato me seguían dos o tres cornudos. Uno interactuó conmigo, me mandó un MD y empezó a pedirme que saludara a mi cornudo de su parte y le agradeciera que mostrara a su mujer (o sea, yo) tan divina.

Y una que es educada y diplomática, prefiere seguirle la corriente a los tuiteros, porque le caen bien (y algunos están tarados). Así que sin saber de qué me estaba hablando, le di las gracias y le contesté que sus saludos y agradecimientos serían debidamente transmitidos al señor de la cornamenta.

¿Y ahora qué huevos hago yo con un cornudo, a ver?

Esto es como cuando eres un pollo cautivo y te abren la puerta de la jaula y te dicen: “cucha, pollo, ese mundo es tó pá tí, ya te estás largando: ¡vuela!”.

Y tú te quedas ahí plantado en el palito mirando hacia fuera con cara de pollo y piensas: “¿Y a dónde voy a ir ahora yo?”. Así que dices “pío”, te das media vuelta y te bajas distraido a picar el alpiste con caca del fondo de la jaula…

¿Un cornudo? ¿Y eso pá qué, a ver?.

¿Esos bichos qué comen? ¿Y con qué frecuencia?

He ido a la tienda de animales de la esquina a preguntar, y me ha dicho la dependienta que no sabe, y yo, ofuscada le he respondido: “¿Pero cómo no vas a saber? ¡Si tú eres la que vende bichos, coño!”.

¿Y hay que sacarlos a pasear desnudos?

¿Cada cuánto tiempo hay que azotarlos?

¿Hace falta depilarles las bolas?

¿Hay que comprarles bragas?

¡Ay, que no, que es un marrón!

A mí es que no me gusta tener mascotas exóticas en la casa.

La hembra Alfa

Aquí, la Mari Alfa, fantaseando con dominar el mundo...

Aquí, la Mari Alfa, fantaseando con dominar el mundo…

Mucho se oye hablar del famoso MACHO ALFA. Existe (yo lo he visto y catado), aunque es poco habitual encontrarse uno.

¿Pero qué hay de la HEMBRA ALFA? ¿Existen?

Haylas, sí señor, como las meigas.

Alfa, supongo que lo sabéis, es la primera letra del alfabeto griego. Decir que un macho es alfa, significa que es el bicho de mayor rango, a quien los otros bichos siguen. Un macho dominante, vamos. Él decide quién, dónde y cuándo se folla. Y a ser posible solo folla él.

La hembra Alfa pues es lo mismo, pero con tetitas.

Con mucha frecuencia veo anuncios de hombres que buscan un macho Alfa que se acueste con su señora y los haga cornudos. En cambio, no encuentro anuncios de mujeres, buscando una hembra Alfa para que se folle a sus maridos y las haga cornudas… Es curioso este tema.

Muchos no me entendieron el otro día cuando expuse en mi entrada la fantasía de ser corneadora. A raiz del artículo, han sido varios los tíos que se han interesado en ser cornudos. Quieren simular que soy de su propiedad y que llega otro tío y se me folla delante de ellos, mientros ellos se quedan en un rincón llorandillo y haciéndose una pajilla…

A ver, que no. Que la fantasía que yo expuse no tiene nada que ver con eso. No estaba imaginando hacer cornudo a ningún tío. Tampoco imaginaba ser la que le pone los cuernos a un tío.

Qué va: voy má allá. La fantasía iba sobre ser LA MARI ALFA. Lo que fantaseaba era hacer cornudas a vuestras novias. Vosotros no sois las víctimas de la fantasía. Lo son ellas.

En lo que estaba pensando era en follarte a ti, Pepelu (por poner un ejemplo), delante de tu novia, mientras ella sufre y llora en un rinconcillo mirándonos y comprendiendo que yo soy la hembra dominante, la que parte la pana, la mujer Alfa. Aquí, la que se folla como dios manda al macho, soy yo. Y tú, Maripili, te quedas ahí castigada mirando cómo lo hacemos y masturbándote tristetemente…

Diréis ahora que soy una zorra retorcida.

Bien, bien.

Ya nos vamos entendiendo…

Mari La Corneadora

Modelo de tanga verde, por un lado.

Modelo de tanga verde, por un lado.

Una de los entretenimientos sexuales que más gracia me hace son los cuernos.

“Cucklod”, como se conoce a estas prácticas por ahí.

Me parecen muy divertidos los tíos víctimas de las infidelidades de sus esposas, ahí haciéndose pajillas en un rincón, mientras miran con cara de pánfilos como un tío con la polla enorme se beneficia a su señora y ella “lo goza” como jamás  en la vida disfrutará con el triste cornudo.

Tanga verde, por detrás. Preparada para meter cornadas.

Tanga verde, por detrás. Preparada para meter cornadas.

A mí, la verdad, si me dan a elegir en ese juego, sin la menor duda elegiría ser la corneadora.

Llámame La Corneadora.

Mari La Corneadora.

Como os expliqué en una entrada anterior, las parejas monógamas me caen fatal.

Les tengo ganas.

Tanga verde, por delante. Me voy a follar a vuestros novios, zorras.

Tanga verde, por delante. Me voy a follar a vuestros novios, zorras.

Me dan mucho coraje esas tías que tienen novios que están buenísimos y que por nada del mundo me dejan que me los folle. Ni siquiera un ratito…: ¡Hay que ser zorra egoista!

Justo por eso una de mis fantasías sexuales recurrentes consiste en que cito -con alguna excusa creible aunque vil- a varias de esas parejas en mi casa. En un momento de descuido, cojo a las mujeres y las ato fuertemente a una silla (una silla para cada una, obvio), encadenadas con dos candados XL (es que si se sueltan, me inflan a hostias, fijo), formando un círculo alrededor de mi cama. Acto seguido meto a todos sus novios en el lecho y me los follo uno por uno, delante de sus novias, con claros signos de placer y gemidos de deleite. Todos se corren sobre mí y cuando termino, soy como una cacerola de leche hirviendo que se derrama y se derrama… Me quito el actimel de un duchazo rápido, me visto y me voy a la calle…

Ven aquíiiiii, toooooorooooo.

Ven aquíiiiii, toooooorooooo.

Hombre, no, si te parece me voy a quedar a desatar a las monógamas de los huevos, para que me den una paliza…

Pobrecillos los novios, eso sí, que tendrán que soltarlas…

No me gustaría estar en sus pellejos.