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Mari La Corneadora

Modelo de tanga verde, por un lado.

Modelo de tanga verde, por un lado.

Una de los entretenimientos sexuales que más gracia me hace son los cuernos.

“Cucklod”, como se conoce a estas prácticas por ahí.

Me parecen muy divertidos los tíos víctimas de las infidelidades de sus esposas, ahí haciéndose pajillas en un rincón, mientras miran con cara de pánfilos como un tío con la polla enorme se beneficia a su señora y ella “lo goza” como jamás  en la vida disfrutará con el triste cornudo.

Tanga verde, por detrás. Preparada para meter cornadas.

Tanga verde, por detrás. Preparada para meter cornadas.

A mí, la verdad, si me dan a elegir en ese juego, sin la menor duda elegiría ser la corneadora.

Llámame La Corneadora.

Mari La Corneadora.

Como os expliqué en una entrada anterior, las parejas monógamas me caen fatal.

Les tengo ganas.

Tanga verde, por delante. Me voy a follar a vuestros novios, zorras.

Tanga verde, por delante. Me voy a follar a vuestros novios, zorras.

Me dan mucho coraje esas tías que tienen novios que están buenísimos y que por nada del mundo me dejan que me los folle. Ni siquiera un ratito…: ¡Hay que ser zorra egoista!

Justo por eso una de mis fantasías sexuales recurrentes consiste en que cito -con alguna excusa creible aunque vil- a varias de esas parejas en mi casa. En un momento de descuido, cojo a las mujeres y las ato fuertemente a una silla (una silla para cada una, obvio), encadenadas con dos candados XL (es que si se sueltan, me inflan a hostias, fijo), formando un círculo alrededor de mi cama. Acto seguido meto a todos sus novios en el lecho y me los follo uno por uno, delante de sus novias, con claros signos de placer y gemidos de deleite. Todos se corren sobre mí y cuando termino, soy como una cacerola de leche hirviendo que se derrama y se derrama… Me quito el actimel de un duchazo rápido, me visto y me voy a la calle…

Ven aquíiiiii, toooooorooooo.

Ven aquíiiiii, toooooorooooo.

Hombre, no, si te parece me voy a quedar a desatar a las monógamas de los huevos, para que me den una paliza…

Pobrecillos los novios, eso sí, que tendrán que soltarlas…

No me gustaría estar en sus pellejos.