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Charlando con pollas

La tetilla respingona de María (que mira que está buena) a contraluz, coronada con sabroso pezón.

La tetilla respingona de María (que mira que está buena) a contraluz, coronada con sabroso pezón.

La pregunta es: ¿se puede hablar con pollas?
La respuesta correcta sería: no, porque las pollas no hablan y no puedes mantener un diálogo con ellas.
“Pero María, hija, con lo buena que estás: ¿de qué pollas estás hablando?”.
No hombre, que no.
Que es una pregunta con trampa.
No quiero tratar hoy el apasionante tema de las conversaciones entre mujeres y pollas. Eso lo dejaré para otra entrada.
Lo que pretendo poner sobre la mesa es la cuestión del sexo oral, pero del auténtico. Es decir: de hablar con una polla, cuando esa polla está dentro de tu boca.
¿Sois vosotras (o vosotros) capaces de hablar cuando os habéis metido una polla en la boca, para agradar a vuestro compañero de cama o juegos sexuales?
¿Os parece una pregunta absurda?
Pues no lo es.
Yo soy capaz.
Veréis: cuando el Carlo tiene uno de sus días de polvos prolongados, una se aburre mucho.
Sí, sí, que el sexo es divertido, pero después de la primera media hora, ya empieza uno a aburrirse. El resto es el vicio por el vicio. Ni tiene gracia, oiga.
Así que algo hay que hacer. Charlar, por ejemplo. O gastar bromas.
Y yo, cuando me aburro de comerme una polla, pues empiezo a hablar al mismo tiempo que sigo comiendo.
Al principio cuesta, pero al final una aprende. Es cuestión de colocar bien la lengua, tener flexibilidad y practicar. Además, al hombre le resulta placentero ese cosquilleo parlante.
Incluso convendréis conmigo que es supermorboso eso de tener la polla dura de vuestro compañero en la boca y decirle aquello de:
– Oé, cadi, o vea o, ¿e ar-a uo? E e añaña, eo e a-a-ar y a on as uao e a a-a-a… O i á, ío (traducción: joder, cari, no veas, ¿no? ¿te falta mucho? Es que mañana, tengo que trabajar y ya son las cuatro de la mañana… No ni ná, hijo.)
Si mi madre me viera hacer estas cosas, me regañaba fijo, porque ella siempre me enseñó que no se habla con la boca llena…