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Los charcuteros calientes

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Desde hace mucho tiempo, voy a hacer la compra una vez por semana a un conocido supermercado de nuestra localidad, con una amiga.

De ir una y otra vez al mismo súper, llega un momento en que allí te conoce hasta el tato.

Mi sección favorita es la de charcutería, porque -no me preguntéis cuál es la razón, ya que la desconozco- allí es donde los tíos están más salidos.

Y no me refiero a los clientes (que a veces también lo están), sino a los trabajadores. A esos sufridos charcuteros que echan horas y horas detrás del mostrador cortando jamones, quesos, chorizos, pechugas de pavo y lo que se tercie.

Se ve que vivir entre embutidos produce desenfreno sexual.

La cuestión es que tengo a los pobrecillos muy calientes. Hasta mi amiga me lo dice. Yo no les hago el menor caso y me limito a sonreirles y saludarles con educación, mientras hago tiempo al lado de mi amiga, que es la que pide un montón de cosas en la charcutería.

Hace un par de semanas pillé a uno de ellos de puntillas, asomado por el mostrador mirándome las piernas. Él pensaba que no lo había visto, pero de pronto -por pura casualidad- se encontró con mi mirada sarcástica diciéndole “chaval, te he pillado, ahora no trates de disimular”.

Enrojeció al instante y yo corrí un tupido velo.

Desde ese día me pongo las faldas cada vez más cortas y más escote.

Así que lo charcuteros están más y más calientes.

El otro día, se peleaban por la máquina de cortar jamones que estaba más cerca de mi amiga. Mi amiga les riñó y les preguntó que si esa era la que mejor cortaba. A lo que uno contestó: “no, es que aquí es donde está la más guapa”.

Yo miré para otro lado, como si no fuera conmigo la cosa y le dije a mi amiga que era ella la que había ligado. Ella dijo que no, que era yo, pero que por si acaso, ella también se pondría minifalda para ir a comprar.

Después agregó: “hay que ver lo zorra que te estás volviendo, que cada vez enseñas más las piernas en el super, para que te miren los charcuteros”.

Pero no lo puedo evitar. A mí es que me gustan los charcuteros calientes.

Y los hombres calientes.

Mientras más calientes y más salidos, mejor.

¿Y acaso hay algo más bonito en esta vida que ponerle la polla dura a un hombre?

Bueno, los gatos son también bonitos, pero no hay color…