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Mari la simpática

La Mari, cuando quiere, es un amor.

La Mari, cuando quiere, es un amor.

Carlo dice que no ligo porque le doy mucha caña a los tíos.

También hay quien dice que soy borde.

Pero no es verdad, yo no soy borde, so desgraciados.

XD

Lo que le pasa a los tíos es que la mayoría son muy mariconcetes y, o no lo saben, o, aún sabiéndolo, no lo reconocen.

Bueno, es verdad que a mí a veces me gusta dar caña y decir burradas y borderías, pero lo hago desde el cariño y el respeto,que conste, ¿eh?, puercos gusanos de los huevos.

Y sin acritud siempre.

La acritud es mala, hostia puta.

Para que veáis que en realidad no es cierto que yo sea una creída, borde y estúpida de mierda, ahí os dejo una foto con cara de ángel y con la sensual y dulce sonrisa que mis labios tienen estudiada para fingir que soy una niña buena y adorable.

¿A que vista así doy el pego?

(Pero gilipollas, que no me miréis las tetas, miradme la sonrisa).

Tetillas en la niebla

Tetillas en la niebla (sin gorilas, oigan)

Tetillas en la niebla (sin gorilas, oigan)

Tal y como veis en la foto, así estaban ayer -a ratos-las playas de Málaga.

En mi opinión, es bonito, estar sentada en la arena, disfrutando de la brisa y del sonsonete del mar, y poder contemplar como, de repente, se producen fenómenos de evaporación del agua en un abrir y cerrar de ojos. Jirones blancos comienzan a salir del mar, como por arte de magia, y a elevarse hacia el cielo, hasta eclipsar el sol y convertir el momento en un día aparentemente nublado.

Luego, de la misma repentina manera en que se formó la niebla, ésta desaparece y el sol vuelve a lucir con toda su energía.

La playa se torna misteriosa, hay un extraño silencio y parece que el eco aumenta…

Me encanta ver salir la niebla del Mediterráneo en uno de estos veraniegos día de playa.

Para los tíos, eso sí, los días de niebla playeros son una putada. Porque claro, ya se sabe a que van todos los tíos a la playa: a ver tetas.

No ni ná.

Y te plantas tú -tó feliz- en pleno agosto en una malagueña playa repleta de gente (donde corres el riesgo de que te claven por error una sombrilla en el culo) para ver tetas, y de pronto se te echa encima una niebla que no te permite a penas ni verte tu propia polla.

Eso es una putada, oigan.

Me daban a mí lastimita los pobres hombres que estaban ayer en la playa buscando tetillas en la niebla, sin éxito.

Para esos sufridos machotes buscadores de tetas, va dedicada la foto de esta entrada.

Porque mis tetas, sí se ven en la niebla. Son como el faro que guía vuestros barcos ciegos.

Tetillas en la niebla.

Como los gorilas, pero en pechitos, vamos.

Ellos quieren tetas

Hijos míos, estos son mis pechos, comed todos de ellos.

Hijos míos, estos son mis pechos, gozad todos de ellos.

Os voy a contar una cosa: a mí los hombres me dan lastimita.

Pues sí.

¿Que por qué?

Me dan pena porque los pobres no tienen tetas.

Ellos adoran las tetas, y por eso creo que deberían tener sus propias tetas, ya que al depender de las nuestras, siempre tienen que andar yendo a la playa en busca de tetillas, o mirando en el Gugle, o espiando a su vecina, o camelándose a sus novias para que se las enseñen… Algunos nunca consiguen unas tetas, a pesar de sus esfuerzos. Y no es justo.

Con la fácil que sería que ellos tuvieran las suyas propias… De esa forma podrían mirárselas cuando quisieran, tocárselas, y con algún esfuerzo, hasta chupárselas y hacerse una autocubana…

Y no me refiero a que ellos tengan pechos, que ya los tienen, aunque en versión pequeñita. Ellos ya pueden disfrutar de sus pezones, porque son similares a los nuestros. Yo me refiero a tetas, tetas, de esas que caben en una mano o en varias, según el tamaño. Tetas de tías.

De verdad que os compadezco. Deberías alguna vez saber qué es tener tetas.

Sentir esa sensación de poder.

Las tetas son nuestras amigas.

Las tetas abren puertas.

Yo a las mías las he adiestrado desde pequeñas y son capaces hasta de traerme el periódico y las zapatillas a la cama…

Sin ir más lejos, este blog ha multiplicado por tropecientas sus visitas en el último mes. ¿Por qué? TETAS.

Bueno, también se debe en parte a la generosidad de otros blogueros que me han enlazado o citado en sus blogs, como es el caso del Malagueño Morboso, Ellisto o Skorphio El del Pepinillo. Un millón de gracias a estos guarretes.

Si yo fuera un hombre, me operaría y me pondría tetas, sí señor. Y me estaría metiendo mano todo el día.

Un besito y un restregón de tetas a todos los hombres destetados, que tan mal lo tienen que pasar, día a día, sin pechitos ellos.