Archivo de la etiqueta: buenas tetas

Qué hacer ante unas tetas

¡Hostias, unas tetas! ¿Y ahora qué hago yo?

¡Hostias, unas tetas! ¿Y ahora qué hago yo?

No os imagináis lo divertido que es salir vestida de forma “diferente”, plantarse delante de unos y otros y observar cómo reaccionan ante ti los demás.

La gente no está acostumbrada a que seamos distintos. Por mucho que digan que sí, basta con que hagas algo inusual para tenerlos completamente desconcertados.

A veces me pongo camisetas muy transparentes (transparentes del todo, vamos, pá qué engañarnos…) y me coloco bonitas pegatinas sobre los pezones. De esa forma, enseño las tetas íntegramente, pero nadie me puede decir que voy totalmente desnuda, porque los pezones están cubiertos. ¿Cuál es mi intención, por cierto, al salir a la calle de esta guisa? Obviamente, lo hago para que me miren las orejas… ¡No te jode!

Y claro, tú eres de las que le da caña hasta al Tato, así que la gente, que ya te va conociendo, te mira pero no se atreve a decirte lo más mínimo y mucho menos a criticarte (me consta que por la espalda, sí, y mucho, pero a la cara no hay huevos).

No obstante, las reacciones no se hacen esperar.

Hay personas que apartan la vista azoradas. Otras inclusen tartamudean y te hablan de cosas muy tontas.

Las que me más me gustan (y qué gracioso, porque son la mayoría) son las que de pronto sufren una rigidez invalidante en la nuca que les impide bajar la cabeza para mirarte las tetas. Tú te das cuenta que, de lejos, bien que las miran, pero cuando te acercas… ¡zas! contractura en las cervicales.

Y ya puedes hacer referencias directa a tus pezones y pegatinas, comprobar con los ojos y manos que no se han despegado, y un montón de trucos más, que bajo ningún concepto bajarán la vista para mirarte las tetas.

Está demostrado que los hombres (y las mujeres) no saben que hacer ante unas tetas.

En la cama todo el mundo sabe actuar, sí. Pero fuera de ella, esto ya es otra historia.

Bueno, pues ahí lleváis unas tetas, para que os vayáis acostumbrando… XD

Mari la simpática

La Mari, cuando quiere, es un amor.

La Mari, cuando quiere, es un amor.

Carlo dice que no ligo porque le doy mucha caña a los tíos.

También hay quien dice que soy borde.

Pero no es verdad, yo no soy borde, so desgraciados.

XD

Lo que le pasa a los tíos es que la mayoría son muy mariconcetes y, o no lo saben, o, aún sabiéndolo, no lo reconocen.

Bueno, es verdad que a mí a veces me gusta dar caña y decir burradas y borderías, pero lo hago desde el cariño y el respeto,que conste, ¿eh?, puercos gusanos de los huevos.

Y sin acritud siempre.

La acritud es mala, hostia puta.

Para que veáis que en realidad no es cierto que yo sea una creída, borde y estúpida de mierda, ahí os dejo una foto con cara de ángel y con la sensual y dulce sonrisa que mis labios tienen estudiada para fingir que soy una niña buena y adorable.

¿A que vista así doy el pego?

(Pero gilipollas, que no me miréis las tetas, miradme la sonrisa).

Tetillas en la niebla

Tetillas en la niebla (sin gorilas, oigan)

Tetillas en la niebla (sin gorilas, oigan)

Tal y como veis en la foto, así estaban ayer -a ratos-las playas de Málaga.

En mi opinión, es bonito, estar sentada en la arena, disfrutando de la brisa y del sonsonete del mar, y poder contemplar como, de repente, se producen fenómenos de evaporación del agua en un abrir y cerrar de ojos. Jirones blancos comienzan a salir del mar, como por arte de magia, y a elevarse hacia el cielo, hasta eclipsar el sol y convertir el momento en un día aparentemente nublado.

Luego, de la misma repentina manera en que se formó la niebla, ésta desaparece y el sol vuelve a lucir con toda su energía.

La playa se torna misteriosa, hay un extraño silencio y parece que el eco aumenta…

Me encanta ver salir la niebla del Mediterráneo en uno de estos veraniegos día de playa.

Para los tíos, eso sí, los días de niebla playeros son una putada. Porque claro, ya se sabe a que van todos los tíos a la playa: a ver tetas.

No ni ná.

Y te plantas tú -tó feliz- en pleno agosto en una malagueña playa repleta de gente (donde corres el riesgo de que te claven por error una sombrilla en el culo) para ver tetas, y de pronto se te echa encima una niebla que no te permite a penas ni verte tu propia polla.

Eso es una putada, oigan.

Me daban a mí lastimita los pobres hombres que estaban ayer en la playa buscando tetillas en la niebla, sin éxito.

Para esos sufridos machotes buscadores de tetas, va dedicada la foto de esta entrada.

Porque mis tetas, sí se ven en la niebla. Son como el faro que guía vuestros barcos ciegos.

Tetillas en la niebla.

Como los gorilas, pero en pechitos, vamos.

Ellos quieren tetas

Hijos míos, estos son mis pechos, comed todos de ellos.

Hijos míos, estos son mis pechos, gozad todos de ellos.

Os voy a contar una cosa: a mí los hombres me dan lastimita.

Pues sí.

¿Que por qué?

Me dan pena porque los pobres no tienen tetas.

Ellos adoran las tetas, y por eso creo que deberían tener sus propias tetas, ya que al depender de las nuestras, siempre tienen que andar yendo a la playa en busca de tetillas, o mirando en el Gugle, o espiando a su vecina, o camelándose a sus novias para que se las enseñen… Algunos nunca consiguen unas tetas, a pesar de sus esfuerzos. Y no es justo.

Con la fácil que sería que ellos tuvieran las suyas propias… De esa forma podrían mirárselas cuando quisieran, tocárselas, y con algún esfuerzo, hasta chupárselas y hacerse una autocubana…

Y no me refiero a que ellos tengan pechos, que ya los tienen, aunque en versión pequeñita. Ellos ya pueden disfrutar de sus pezones, porque son similares a los nuestros. Yo me refiero a tetas, tetas, de esas que caben en una mano o en varias, según el tamaño. Tetas de tías.

De verdad que os compadezco. Deberías alguna vez saber qué es tener tetas.

Sentir esa sensación de poder.

Las tetas son nuestras amigas.

Las tetas abren puertas.

Yo a las mías las he adiestrado desde pequeñas y son capaces hasta de traerme el periódico y las zapatillas a la cama…

Sin ir más lejos, este blog ha multiplicado por tropecientas sus visitas en el último mes. ¿Por qué? TETAS.

Bueno, también se debe en parte a la generosidad de otros blogueros que me han enlazado o citado en sus blogs, como es el caso del Malagueño Morboso, Ellisto o Skorphio El del Pepinillo. Un millón de gracias a estos guarretes.

Si yo fuera un hombre, me operaría y me pondría tetas, sí señor. Y me estaría metiendo mano todo el día.

Un besito y un restregón de tetas a todos los hombres destetados, que tan mal lo tienen que pasar, día a día, sin pechitos ellos.