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Los farmaceúticos calientes

Ya no estoy gorda, gracias a la cola de caballo.

Ya no estoy gorda, gracias a la cola de caballo.

Pues al final cogí la bolsita de cola de caballo que me regalaron los farmaceúticos salidos, herví agua, la introduje dentro de una taza (el agua y la bolsita), la dejé reposar cinco minutos y me la bebí.

Mirad qué bien me ha sentado y qué mona he salido en la foto.

Creo que Malacatones tiene razón y mañana voy a volver a la farmacia medio desnuda y me voy a llevar a los dos farmeceúticos calientes a la trastienda.

Quiero que me expliquen cómo va la de la fórmula magistral esa…

Abriré sus bolsitas de té adelgazante y los ataré bien fuerte -para inmovilizarlos- con los hilitos de las bolsas de infusión.

Los torturaré introduciéndoles supositorios de paracetamol en sus sucios anos y me los follaré mientras los rocío con un inhalador nasal para la mucosidad…

Y a ver quién es la gorda ahora.

Chichis con limón

María no piensa enseñar el chichi "íntimo" en fotos, que lo sepáis.

María no piensa enseñar el chichi “íntimo” en fotos, que lo sepáis.

Le he pedido consentimiento expreso y por escrito a Carlo para usar en este blog una idea suya que me ha contado en varios ocasiones.

La otra noche me la recordó y decidí hacer esta entrada.

Os expliqué ayer, a raíz del Pocajuntas, como dicé el amigo Nestí de Malacotones -fiel seguidor de este soberbio blog- que Carlo es un inventor nato. Si él pudiera, arreglaría el mundo con su fixo.

Pero en el ámbito de la adhesividad no es en el único en el que Carlo ha hecho jugosas investigaciones. También las ha llevado a cabo en el mundo de los moluscos bivalvos.

Apuntad, chicos (o chicas), este truco infalible de Carlo para saber si se puede o no comer…:

1º. Metéis a vuestra ingénua pareja, ligue, chica, amiga o lo que sea, en la cama.

2º. La desnudáis y le quitáis la ropa interior. Toda.

3º. Le decís que se tumbe cómodamente boca arriba.

4º. Le separáis las piernas con delicadeza y os acercáis al molusco sibilinamente, dándole besitos por la ingle, vientre, caderas…

5º. Cuando la chica esté distraída, partís un limón, y lo estrujáis un poco sobre su chichi…

6º. Si el clítoris se mueve -como le sucede a las conchas finas- entonces se puede comer. Si no, no.

7º. Si la chica descubre el limón y se resiste (hay gente pá tó), entonces dice Carlo que le echa nocilla o mermelada de naranja amarga. Tanto monta.

8º. Después del limón, también se puede poner pimienta negra y sal. Ah, y tequila.

Yo lo único que sé es que a mí el Carlo nunca me ha echado ni limón, ni pimienta, ni sal, ni tequila, ni nocilla, ni mermelada en el chichi…

¿Qué pasa, Carlo, macho, que soy negra?

Me siento discriminada, tío, que lo sepes.