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Deja mi culo quieto

Esto es lo más cerca que vas a estar de mi culo en toda tu vida, así que prepara unas pajas.

Esto es lo más cerca que vas a estar de mi culo en toda tu vida, así que prepara unas pajas.

A ver, macho, ya no sé cómo explicártelo.

He escrito varias entradas al respecto y aún así insistes en darme por el culo.

Eres mu pesao, cojones: ¡¡por el culo, no!! ¡¡No sexo anal!! Anal sex not!!! ¿Te lo digo también en francés?????

Qué bonito levantarse temprano y leer cosas románticas como:

voy a follarte tu rico chochito cuatro patitas te cojere el pelo y luego los 21 que tengo por tu culitooo te voy rebentar de tanto follar.

Lo he copiado literalmente.

A mí no me miréis…

El culo se lo vas a reventar a tu abuela, vurro.

A veces mi público me supera en agradable y adorable.

¡¡¡¡¡¡¡HE DICHO QUE POR EL CULO, NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!

Hablar en la cama

Ayyyyyy, payoooo, dame una moneaaaaa.

Ayyyyyy, payoooo, dame una moneaaaaa.

Tengo curiosidad porque me contéis vosotros, lectores de este soberbio blog, qué cosas decís o habéis oído decir en el momento de llegar al orgasmo o en los instantes previos o posteriores.

A Carlo, hombre experimentado como el que más, le pedí el otro día una lista de esas cosas, pero como le encanta incordiarme no me la ha hecho.

Yo, en ese aspecto, no tengo muchas experiencias. En lo que a mí respecta, soy un bicho silencioso y prudente y prefiero estarme calladita.

Por otro lado, las cosas que me han dicho los tíos en la cama no han sido muy originales. Sólo me atrevo a mencionar dos o tres. Por ejemplo:

Ahhhhhhrrrrrrrrggggggggggg, ooooooffffffffffffffff, aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh (no tengo ni idea de qué significa todo esto, pero es lo que me dicen con más frecuencia).

– Te quiero, María (bueno, sin comentarios: éste es el clásico tío enamorado. Marrón con patas donde los haya).

– Tu vagina está hecha para mi polla (ya tuvo que hablar el poeta de los huevos…)

– Tú ahí abajo tienes algo que me vuelve loco (sí, yo es que soy como un tumor cerebral pero en chichi).

– Me voy a correr en tu caraaaaaaaa (Carlo, macho, ¿otra vez???? ¡Córrete en una maceta, hostias!).

Manda webos.

La verdad, no sé qué es peor: si lo de “te quiero” o lo de “tu vagina está hecha para mi polla”.

¡Callarse ya, cojones! ¿Para eso habláis?

En fin.

Y ahora contadme cositas que hayáis dicho u oído vosotros, que nos vamos a reir todos un rato… jejeje.

Los farmaceúticos calientes

Ya no estoy gorda, gracias a la cola de caballo.

Ya no estoy gorda, gracias a la cola de caballo.

Pues al final cogí la bolsita de cola de caballo que me regalaron los farmaceúticos salidos, herví agua, la introduje dentro de una taza (el agua y la bolsita), la dejé reposar cinco minutos y me la bebí.

Mirad qué bien me ha sentado y qué mona he salido en la foto.

Creo que Malacatones tiene razón y mañana voy a volver a la farmacia medio desnuda y me voy a llevar a los dos farmeceúticos calientes a la trastienda.

Quiero que me expliquen cómo va la de la fórmula magistral esa…

Abriré sus bolsitas de té adelgazante y los ataré bien fuerte -para inmovilizarlos- con los hilitos de las bolsas de infusión.

Los torturaré introduciéndoles supositorios de paracetamol en sus sucios anos y me los follaré mientras los rocío con un inhalador nasal para la mucosidad…

Y a ver quién es la gorda ahora.