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Normas para intercambio completo

Son nuestras costumbres y hay que respetarlas.

Son nuestras costumbres y hay que respetarlas.

Después de un intenso fin de semana, con un montón parejas que hacían cola a la puerta de nuestro piso para probar eso del genuino intercambio completo de parejas que os conté en la última entrada, me veo en la obligación de fijar una serie de normas o reglas para hacer intercambio completo.

Yo, ingenua de mí, creí que todo se desarrollaría de forma natural, espontánea y como una seda, pero qué va.

Muchas respetables señoras swíngeres, lo que han hecho es traerme a sus maridos, resultando que todos eran gordos gordísimos, feos feísimos, viejos viejísimos o pichas chicas chiquísimas.

Qué listas las cabronas: quieren que quedarse con mi Carlito -que es una delicia- y largarme al lastre de sus esposos swíngeres.

Una mieeeeeerda.

A partir de ahora, estas son nuestras normas de intercambio (y hay que respetarlas, oigan):

1ª. Sólo me quedo a tu marido si es más delgado que el Carlo.

2ª. Sólo me quedo a tu marido si tiene 50 o menos años.

3ª. Sólo me quedo a tu marido si tiene la pichurra igual al menos que la del Carlo, en lo que se refiere a tamaño y grosor, y a eficacia y duración.

Si no cumples los requisitos, tu marido te lo quedas pá ti, bonita.

A mí me dejas.

Y por supuesto (Carlos dixit), estas reglas las puedo cambiar en cualquier momento.

Si no te gustan, tengo otras.

Ropa para follar

Y la parte de atrás del modelito, que es lo que faltaba.

Y la parte de atrás del modelito, que es lo que faltaba.

Habrá quien diga que el título de la entrada es totalmete contradictorio, porque para follar, lo que hay que hacer es no usar ropa.

Ptssssss, sí y no.

Cada uno folla como le sale del mismísimo, así que tanto monta.

A mí -ya os lo he dicho en más de una ocasión- la ropa cada día me gusta menos. Cuanta menos me pongo, mejor estoy. Y no lo digo por presumir ni nada por el estilo, sino porque es un hecho.

Me paso los días maquinando qué conjunto o prenda me voy a poner a partir de ahora, para estar un poco más desnuda sin estarlo del todo…

Es una terapia alternativa muy eficaz si estáis aburridos, de bajón, o simplemente queréis cambios en vuestra vida: te lo pasas pipa y empiezas a ver el mundo desde otra óptica la mar de interesante.

A la gente que conozco le llama la atención mucho, por ejemplo, cuando salgo a la calle con la red enteriza de la foto de ahí arriba, con una faldita muy corta y unas pegatinas en los pezones… Más de una mujer se queda prendada y vienen a preguntarme que dónde me he comprado ese body tan precioso y si las medias son a juego o son una sola pieza, o de qué va ese rollito mío.

Yo les digo que es un secreto y que no pienso contarles dónde me lo he comprado, porque si no, van ellas y se lo compran también… Me responden que, en efecto, que eso quieren. Y yo les re-respondo, que ni hablar, que no pienso permitir que me hagan la competencia. Malditas copionas XD.

Si supieran que son esas medias baratuchas que venden en todos los chinos de sus barrios, por 6 ó 7 euros, que tienen una apertura en la entrepierna y que son -básicamente- prendas “pá follar”, me mirarían con otros ojos (lujuriosos, vamos).

Pobrecillas criaturas inocentes, porque ellas piensan que me he ido a la sección de lencería de El Corte Inglés y que lo que llevo puesto es un conjunto de gama alta de La Perla, que me ha costado un ojo de la cara.

Juajuajuajua.

Que no, mujer, que no.

Deberíais visitar más los chinos de vuestro barrio. Todos tienen una sesión de ROPA PÁ FOLLAR estupenda.

Y más que nada, no es la prenda, sino la actitud que lleves bajo la prenda.

Eso justamente es lo que hace la vida interesante, jejeje.