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Seducir a una mujer

De aquí no me levanto: POR EL CULO, NO.

De aquí no me levanto: POR EL CULO, NO.

Anoche estaba yo conectada a cierto chat, cuando un apuesto joven (mitad masculina de una pareja que hace tiempo que nos quiere conocer) me abrió la ventanita parlanchina y me recordó que seguían muy interesados en vernos, porque él -sobre todo- tenía muchas ganas de mí…

Soy divina, lo sé.

Estuvo un rato dedicándome palabras cálidas, preparando mi cuerpo para el futuro encuentro sexual y encendiendo mi ánimo.

Y una, que es cautelosa con los calentones cibernéticos, leía con fría calma las palabras del maromo apetente.

Y todo iba más o menos bien, hasta que me soltó aquello de:

– Mari, cuando te pille, te voy a hacer un anal, y después me voy a correr dentro tu boca…

Inmediatamente todas las alarmas se encendieron y sufrí un gatillazo monumental.

Miau.

A ver, chicos: no podéis seducir así a una mujer.

Antes de proponerle algo, debéis indagar a cerca de sus gustos en la cama.

¿Pero cuántas veces más os voy a tener que repetir que HE DICHO QUE POR EL CULO, NO?

¿Qué pasa, que lo hacéis para fastidiarme, no? ¿O es el Carlo que os pide que me lo propongáis para darme por saco?

Tengo vagina, boca, orejas, ombligo, pestañas… Mira que tenéis hoyos donde meterla, pero no, tiene que ser por el culo…

Y la corrida en la boca, igual: no me gusta la leche. Ni que yo fuera un gatito.

Tienes un despliegue femonenal de centímetros cuadrados de piel a lo largo de mi cuerpo para correrte. Y te puedes correr donde quieras. ¡¡¡Pero dentro de mi boca, no!!!

¿Me corro yo acaso dentro de tu oído? ¿O en tus juanetes?

¡Pues no!

Carlo dice que: “El semen o se traga o se comparte. Es como la materia que ni se crea ni se destruye, pero con la polla.”

Podrá decir misa el tío, pero yo el semen lo tiro por el water, después de haberlo pisoteado y haberle escupido con furia. A tomar por culo la materia.

Y como diría también el Carlo:

¿A que soy adorable? XD

 

Deja mi culo quieto

Esto es lo más cerca que vas a estar de mi culo en toda tu vida, así que prepara unas pajas.

Esto es lo más cerca que vas a estar de mi culo en toda tu vida, así que prepara unas pajas.

A ver, macho, ya no sé cómo explicártelo.

He escrito varias entradas al respecto y aún así insistes en darme por el culo.

Eres mu pesao, cojones: ¡¡por el culo, no!! ¡¡No sexo anal!! Anal sex not!!! ¿Te lo digo también en francés?????

Qué bonito levantarse temprano y leer cosas románticas como:

voy a follarte tu rico chochito cuatro patitas te cojere el pelo y luego los 21 que tengo por tu culitooo te voy rebentar de tanto follar.

Lo he copiado literalmente.

A mí no me miréis…

El culo se lo vas a reventar a tu abuela, vurro.

A veces mi público me supera en agradable y adorable.

¡¡¡¡¡¡¡HE DICHO QUE POR EL CULO, NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!

Follar con banqueros

Estudios internacionales de la Universidad de Montilla-Morilas demuestran que María está un 50% más buena que las uvas con queso.

Estudios internacionales de la Universidad de Montilla-Morilas han demostrado que María está un 50% más buena que las uvas con queso, ¿qué opinas tú?.

Los banqueros o bancarios son esos seres por todos conocidos, que prestan sus servicios laborales retribuidos dentro del pasaje del Terror o Banco. Los disfrazan de monstruos enchaquetados y su misión allí dentro es matar a sustos y tormentos a la clientela.
Antes de hablar de cómo es el sexo con este tipo de profesionales, antes debemos hacernos una pregunta más obvia y general:
¿Los banqueros follan?
Imaginadlo por un momento…: ¿a que cuesta visualizarlo?
Sí, lo sé.
Hay indicios históricos y se han encontrado fósiles en el desierto de Átamealacama, que podrían hacer pensar que sí, que los banqueros han follado alguna vez, pero nada concluyente.
Yo no tengo experiencias sexuales con banqueros – ni espero tener tan terrible cosa-, pero sé que una relación follarosa con uno de ellos estaría condenada al fracaso. Expresado de forma teatral, sería así:
Se levanta el telón. Una mujer semidesnuda está en la cama sentada al lado de un tipo gris con chaqueta (un banquero):
-Mujer: ¿Lo hacemos entonces o qué?
– Bancario: Bueno, no sé: ¿tú tienes nómina?
– Mujer: Pues claro.
– Bancario: ¿Y algún piso?
– Mujer: ¡Que sí!.
– Bancario: Pero habrá que tasarlo, porque lo mismo no valen lo suficiente.
– Mujer: Mira, a ver si voy a tener que pedir una hipoteca para comerte la polla.
– Bancario: Pues mira, sí. Son las condiciones y hay que respetarlas.
– Mujer: Bueno, vale, pues arréglamelo mañana.
– Bancario: Pero cari es que si te lo hago yo, son veinte mil euros más por gastos de apertura. Vete al cajero y allí sólo te cuesta 3,50 euros.
– Mujer: Ok. Bueno, vamos…
– Bancario: Sí, pero antes tienes que pagar 28,90 euros de gastos de mantenimiento de la cuenta que se automantiene a sí misma, porque si no se mantuviera sola, tendría que mantenerla yo y entonces sería doble trabajo. La comisión por gasto de tinta de bolígrafo bancario para la firma de los contratos corre de tu cuenta y son 453,21 euros al mes. También tienes que pagar comisión por el riego por goteo de los potos de la sucursal 0764, 0755 y 0711, y por las descargas de la cisterna de la sucursal 0799, porque el Director de allí tiene piedras en el riñón y está todo el día meando.
– Mujer: Que sí, que vale. ¿Algo más?.
El bancario se quita la chaqueta y la camisa, se baja los pantalones, y deja al descubierto una enorme erección:
– Bancario: Cari, ahora ponte a cuatro patas, que te la voy a meter por detrás.
Ella se pone a cuatro patas sobre la cama, y el bancario se le aproxima por detrás, y en susurro, le dice al oído:
– Ahora te voy a meter unas preferentes que tengo de oferta que te van a encantar, nena.
Y zas, le da por todo el culo a la desprevenida e inocente víctima.
Mientras se baja el telón para finalizar la obra, se oye un alarido de la chica, que grita con dolor aquello de:
– Noooooooooooooooooooooooooo, por el culo nooooooooooooooooooooooooooooooo.
THE END.
(Eso te pasa por follar con banqueros).

 

Follar con un comercial

¡Que me dejes, pesao, que por el culo no!

¡Que me dejes, pesao, que por el culo no!

Bueno, diré en dos palabras qué son los miembros de este sector en la cama: un marrón.
Pues sí. Yo de ti, me lo pensaría mucho, y muy numerosamente, dos veces, antes de acostarme con uno.
Y es que los comerciales son como los testigos de Jehová pero sin Jehová.
Encima, en los tiempos de crisis que vivimos, estos bichos se reproducen cual cucarachillas y hay tantos que yo ni los distingo y lo mismo te da follarte a uno que a otro. Son tan reemplazable que hasta aburren…
Y claro, ellos han sido aleccionados para convencerte. ¿Que no quieres que te den por el culo? Pues allí tendrás a tu novio comercial a las tres de la madrugada sentado a tu lado en la cama, tratando de hacerte ver que es mucho mejor por el culo, porque además de estimularte la próstata (¿pero las tías tienen de eso?), el producto no tiene conservantes y el aroma viene muy mejorado. Y tú:
– Te he dicho que por el culo no, cansino.
En el lado de las ventajas, encontrarás que son majos, porque para echarte un polvo, te regalan móviles, entradas para el cine, una copa gratis, que si tu tapita con la bebida…
Jamás cometas el error de decirle a un comercial que te pida follar, eso de:
– No gracias, no me interesa.
Porque él te dirá:
– Pero si te voy a incluir una wifi gratis durante tres meses…
Y tú:
– Sí, pero de verdad que no me interesa.
Y él:
– ¡Pero boluda, como no sos va a interesaaaaar, si le dije que le regalo una wifi graaaatis!
Y luego, como se enchochen, te llaman por teléfono o pegan al timbre a cualquier hora del día ofreciéndote una polla, y tú les dices que no gracias, que ya tienes, pero ellos insisten en que la suya es mejor y más baratita…
Hombre, que no, por Dios. Un poco de dignidad, señores.
Y lo que llevan peor de todo, es eso de que los dejes y te vayas con la competencia…
– Mira, neni, es que a mí el comercial del Bolafone, me la mete mejor que tú y además me regala un ipone y una tablet.

Por el culo, no

La semana pasada os expliqué ya cómo me gustan a mí las pollas.
Tamaño medio.

Es que a ver, no es solo por temor vaginal… Entendedme bien. Es por todo. Se mete una en la boca una morcilla de burgos XL y aquello no hay por dónde cogerlo…, digo chuparlo. Eso estorba hasta para ducharse juntos, hombre….
Y ahora podéis leer entre líneas lo que queráis, pero yo ya he dicho lo que tenía que decir.

Aclarada la cuestión de que mi vagina no es Nueva York -como lo expresaría mi querido Carlo-, y que prefiere visitantes intermedios, pasemos al peliagudo asunto del culo.
Hay un partido que se ha presentado a las últimas elecciones al parlamento europeo que se llama POR EL CULO NO.
Si ya hasta hacen partidos políticos de eso, es porque se trata de una antiquísima reivindicación femenina que no viene siendo escuchada por el partido viril desde hace siglos.
¿Habéis entendido lo del tamaño de las pollas?
Bien.
Pues ahora repetid conmigo, chicos: “por el culo, noooooo”.

Me siento un poco ridícula cada vez que voy a una orgía, trío o innumerada fiesta sexual, y tengo que colgarme en el trasero un cartel con la frasecita de marras.
El que lo ve, se ríe, claro.
Vosotros reíros, sí, pero como una no avise las cosas y las deje claras, al menor descuido te encuentras un machote que te la cuela por el agujero negro por donde desaparece el universo y otros elementos del alma femenina.
¿Pero no me ha dotado la naturaleza de una calida, húmeda y mullida vagina para que vosotros paséis a visitarla y estéis cómodos y a gustito?
¿Por qué estáis todos empeñados en darme por el culo, a ver?
No me gustan los culos. Huelen a caquita y no están lubricados (no, no quiero que me lo lubriques, a ver cómo te lo digo).

Yo tenía un novio que siempre se hacía el tonto, como quien no quería la cosa, y trataba de metérmela por detrás. Yo sujetaba su polla con las manos y la reconducía por el orificio “correcto”, pero él insistía y fingía no darse cuenta o me decía que se le había “escurrido”.
Escurrida tu abuela, guapo.
Porque claro, la cosa es para confundirse: lo mismito tiene que ser meterla por un hoyito mullido y templadito, que por un culo cagón.
Anda ya.

Luego están los que te dicen: “mira, un probar: me lubrico un dedito y te lo voy metiendo poco a poco para que te acostumbres”.
Venga, va –aceptas al final poco convencida y mordiéndote los labios de pura angustia.
¡Pero qué mierda un dedito, ni un palillo de dientes!
Aquello duele como cuando venía tu madre y te ponía un supositorio cuando eras chiquitillo, y el supositorio salía disparado una y otra vez de tu culito porque los músculos ni de coña aceptaban elementos extraños allí dentro.

Resumiendo y sin ánimo de reiterarme más en lo mismo…:

¡Que por el culo no, oigan!