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Peligros de las redes sociales swingers

¿Son discretas las cucarachas swingers?

¿Son discretas las cucarachas swingers?

No sé si recordaréis que en la última entrada, os estuve contando de qué iba la fauna que habita las redes sociales liberales.

Pues corta me quedé, la verdad.

¿Y a qué viene esto? ¿Ya ha pillado la tonta de María otra pataleta?

Qué va, es que -como decía una conocida- estoy menstruando y se me va la olla.

Sí, sí.

Esto fué lo que me sucedió hace unos días:

Era una tarde apacible, de cálido bochorno malagueño. Gotas de sudor jugaban a las carreritas, resbalando desde mis pechos hasta mi pubis, y a todo lo largo de mi columna vertebral hasta perderse entre mis sensuales nalgas… En aquel instante pensé en cuántas lenguas habría deseando secar mi sudor… Y de pronto, un pollo.

Cantaba el pollo como loco en mi móvil. Miré la pantalla y me informó de que había recibido cerca de cincuenta mensajes de whatsapp.

Aaaaahhhhhhhh, qué horror.

Casi no uso el whatsapp, así que ni idea de qué podía ser.

Al principio, mensajes incompresibles sobre una fiesta swinger. Luego mensajes de gente que se apuntaba y otros de gente que se cabreaba (con toda la razón).

Salvo uno, ninguno de aquellos números me sonaban.

Al grano: un gilipollas que un día conocimos en persona, no tuvo una idea mejor que hacer un grupo de whatsapp para invitar a una fiesta, donde metió sin preguntar ni nada, a unos cien contactos que, con paciencia y una caña, había ido recopilando.

Se trataba de parejas liberales, así como chicos y chicas solas de swingerlandia.

Entonces observo con horror que, de pronto, tengo en la pantalla cien números de teléfono, con sus respectivas fotos de perfil (en la mayoría de los casos), que muestran rostros perfectamente visibles…

Hay que ser un hijo de la gran puta para hacer eso sin pedir permiso.

Y todo porque eres un comercial de mierda de un puto bar liberal que no sabe hacer su trabajo, y un muerto de hambre, porque hay que andar muy tieso para ser tan cabrón y llegar hasta esos extremos para conseguir clientela.

Y el jefe para el que trabajas, que es otro mierda igual o peor que tú, debería dedicarse a otra cosa: si no sabes patrocinar tu negocio para llegar al público, cambia de negocio. O jódete. O muérete un rato.

El hijo de puta en cuestión nos pareció en su día un chico apañado, pero la triste realidad es que se dedica a hacer contactos y conseguir números de móviles para luego crear grupos publicitarios y, de paso, realizar cesiones ilegales de datos personales al resto de usuarios.

La vida sexual de las personas debería ser tratada siempre con discreción y confidencialidad. Pero no, ahora yo tengo fotos de un montón de personas con una determinada afición sexual, porque un triste hijo de puta así lo ha decidido.

Lo siento un montón por los pobrecillos swingers que cometieron la tontería de poner fotos de sus caras en el perfil de whatsapp (en su favor hay que decir que actúan movidos por la creencia de que la gente en este mundo es muy discreta…: ¡espabilad, por Dios!). A nosotros poco nos afectó, porque no tenemos foto alguna en el perfil y hemos bloqueado al cabrón de turno para que no pueda seguir enviando puto SPAM.

A los usuarios despistados que llegan – cegados por su falso destello dorado-a estas redes sociales, decirles que se anden con mucho ojo, porque no es oro eso que reluce.

Es caca de la vaca comercial. Como los pesados de vomistar, borrafone o tontofónica, pero con orgías.

Y no: no esperéis discreción y calidad por el hecho de acudir a una red social de pago.

Esto que os cuento ha ocurrido en una conocida red social de pago.

Todos te dirán que al ser de pago, es una garantía.

Y es cierto: tienes garantía de que en ella te vas a encontrar con un montón de hijos de puta que pagan por estar allí.

En las redes gratuitas, están los mismos hijos de puta, pero sin pagar (y me atrevería a decir que en las no gratuitas están más intensamente, porque donde pagan, se esfuerzan más en dar por culo, claro: ya que han pagado…).

Así que garantías: una mierda.

La realidad de las redes sociales swingers

Aquí yo, en el centro del Universo

Aquí yo, en el centro del Universo

Hace poco, nuestros distinguidos amigos de Swingerlandia, retomaban su particular encono y tirria frente a este blog y a las opiniones que en él vertimos.

Seguramente -ya me conocen- pensarán que me han intimidado o emocionalmente afectado (lloro amargamente por los rincones, oigan). Y que por eso escribo tan poquito.

Sí, hombre, sí.

Lo que pasa es que me gusta tenerlos pendiente de mis publicaciones. Además, así gano visitas (más que antes), de esos queridos lectores vigilantes.

A mí -lo reconozco- me gusta que me miren y ser el centro de atención. Me excita. Soy asquerosamente exhibicionista. Así que ahora, cada vez que entro a mi panel de wordpress y me pongo a escribir la entrada de turno, me corro del gusto inevitablementeeeeeeeeeeee, ¡¡¡¡aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhh, oooooooooooooooohhhhhhhhhhhh, síiiiiiiiiiiiiiiiiiii   !!!!

Bueno, ya.

Lo que quería contaros es que después de cinco meses de alta en cierta conocida red social swinger, estoy muy decepcionada y me siento estafada. Y mira que el Carlo me lo decía: “Mariiiiiiiii, no te des de alta ahí, que a mí no me convencen esas cooooosas”.

“Pos ahora, Mari, te jodes”

Los putos niños, que nunca le hacemos caso a los mayores. Y así nos va.

Casi todas las redes sociales que estamos conociendo -sean o no de pago- se caracterizan por contar con los siguientes elementos:

1º. COMISIONISTAS: Estos -para empezar- se dedican a captar acólitos en redes sociales gratuitas para llevarlos a redes sociales de pago. Una vez que caes en la trampa, el comisionista -como un puto vendedor de Guarrophone- trata de venderte un montón de cosas: desde un estilo de vida y unas normas sociales, hasta el bareto swinger de su amigo Pepe que hace una fiestas muy buenas y tiene las copas a 0,27 céntimos el litro… Y ya puedes tú ingresar en la Lista de Tito Robison, huir del país o cambiar de identidad… que todo es en balde, porque ellos siguen vendiéndote cosas.

2º. SPAMMERS: Como no son pocas las redes sociales que han sido sancionadas por enviar comunicaciones comerciales no deseadas vía e-mail, los spammers han aprendido a hacer spam lícito. ¿Cómo? Muy fácil: te agregan en la red social como amigo y te meten en una lista de bichos swingers invitables, de modo que un día sí y otro también, recibes cienes y cienes de invitaciones a fiestas con ánimos de lucro (casi todas en barzuchos liberales o establecimientos asociados), que no te interesan lo más mínimo. Y encima esa persona que te invita, no te conoce de nada, ni ha cruzado el menor mensaje contigo, ni tiene ningún tipo de interés en conocerte. Por eso, desde hace unas semanas, bloqueo a todos los tontopollas que me mandan invitaciones. Y seguiré haciéndolo. Así invitáis a vuestra p… madre para la próxima.

3º. ANIMADORES: Sí. Son como esas pobres criaturas que se ponen un pinganillo y dan voces y saltos en algunas discotecas, ferias o fiestas asimiladas, con objeto de que la gente haga el ganso un rato. En las redes sociales, estos especímenes se localizan en los foros. Los encontráis en todos los hilos de discusión, metiendo cizaña o aprovechando para poner links de webs externas, con objeto de publicitar sus blogs, tiendas de lencería erótica, o incluso otras redes sociales swinger… Y luego, nosotros no podemos poner la dirección de nuestro blog privado. Manda cojones.

Ea, bichos swinger: ya tenéis ahí arriba alpiste para entreteneros un rato.

Y ahora vais, y lo twiteáis. O mejor, lo ponéis en el foro, que así me hacéis un huevo de publicidad, que es lo que a mí me gusta.

Un besito, tontos, que en el fondo yo sé que todos me adoráis.

Cara culo, tú

 

Toma DNI, Caraculo

Toma DNI, Caraculo

Hace nada, me dio por crear una cuenta en Caralibro, de Carlo y María, para este asunto de los intercambios de pareja.

Echaba yo el rato con ella, leyendo historias y conociendo a nuevos bichos swingers.

Me entretenía, vamos.

Pues ni a quince días me ha llegado el juguetillo nuevo.

Esta mañana nos suspendieron la cuenta por incumplir sus políticas, según dicen.

Quieren que nos identifiquemos, aportando DNI, pasaporte o bla bla bla, porque lo dicen sus políticas.

Es como si la alcaldesa de mi pueblo -que es también política- me dice que le enseñe el DNI cuando voy dando un paseo por la plaza… Sí, hombre, sí: a ti te voy a dar yo mi DNI. Pronto.

Y digo yo que las políticas esas del Caraguardiaciví podían dimitir o algo, ¿no?

¡Caradimisión!

Desde el primer día que hice el alta, ya empecé a leer con inquietante frecuencia, que al personal le cancelaban las cuentas una y otra vez. Por usuarios envidiosos que los denunciaban, según decían, en la mayoría de los casos. Aunque lo cierto es que la razón principal de los bloqueos era la subida a sus muros de fotos de desnudos, fotos eróticas, pornográficas, vídeos del mismo estilo…

Nosotros nunca subimos material de ese tipo, porque ya estábamos al tanto de cuáles eran las políticas estrechas de Cararabodetoro.

Supongo que a Caraculo no le gustan los chichis ni las pollas. Cosa que es muy respetable. Y en tu casa, puedes meter -o no-cuantas churras, tetas o coños te dé la real gana.

Los usuarios volvían una y otra vez a darse de alta, después del bloqueo, lanzando sapos y culebras por los deditos, tal y como quedaba demostrado por los mensajes de protesta que imprimían en sus muros…

A mí ni de coña se me ocurre volver a crearme una cuenta. Si a Caranabo no le gustan los intercambios de pareja, yo no vuelvo a Carapolla ni que me paguen un sueldo vitalicio.

Dicho lo cual, sólo resta comentar que si alguno de los seguidores de Caracaca, llegaron hasta nuestra web y pueden leer esta entrada, que sepan que no hemos desaparecido voluntariamente de Cararepollo.

Simplemente nos suspendieron la cuenta.

Y no. No volveremos.

Aquí tenemos nuestra casa y -por ahora-podemos expresarnos libremente, poner fotos de pollas, tetas o del agapornis macho del vecino…

Cara…col.

¿Cuánto dura un polvo?

Carlo, tío: ¿falta mucho?

Carlo, tío: ¿falta mucho?

Es todo un clásico de las bromas sexuales eso de que “dura lo que dura dura”.
La cuestión que, por tanto, planteo hoy es: ¿cuánto dura un polvo?
Obviamente, depende. Los hay de los rápidos: aquí te pillo y aquí te mato. Los hay normalitos, y los hay laaaargoooos y tendidos (también pueden ser de pie, pero es más cansado).
Si me preguntaran cuál prefiero yo, también diría que depende. A veces, por las razones que sean, apetece uno rápido y otras, a una le gusta tomarse su tiempo.
Es curioso cuando te acuestas con distintos chicos, como se notan las diferencias de unos a otros. Cada uno es un mundo, y en la cama, más aún.
He tenido dos parejas de las rápidas. Uno era muy fogoso y me explicaba que él era muy caliente y que como yo estaba muy buena, pues se corría rápido. Me decía que si quería que aguantara más tiempo, necesariamente yo tenía que colocarme encima y tomar las riendas y llevar el ritmo. Yo lo hacía, pero mi tórrido compañero se corría igual de rápido.
Era un tío un poco plasta, la verdad, así que casi mejor que se corriera pronto y antes me lo podía quitar de encima… (nunca mejor dicho). Bromas aparte, tenía su morbo, pero me aburrió muy pronto.
El otro tenía un problema de inseguridad que yo no supe percibir a tiempo. El caso es que los polvos con él tenían una limitación temporal muy definida y él los vivía como una especie de carrera contra reloj: si tardaba más de X minutos en correrse, ya no había huevos de conseguirlo y sufría irreversibles gatillazos. No tenía ningún problema físico y era un tío estupendo, pero se hacía tantas pajas mentales, que podía haber llenado con ellas varios pajares hasta el techo. Era su inseguridad lo que le provocaba los gatillazos. Aunque según él, los provocaba yo… (en fin, corramos un tupido velo, y perdonemos a nuestros enemigos, que el rencor es malo, dicen).
Y claro, un día la casualidad te pone a Carlo en tu camino y ya nada vuelve a ser como antes.
Carlo, el gordito morbósido,… es una bestia sexual.
Ahí donde lo veis, sí.
Los polvos con Carlo no son largos…: son interminables. Al cabo de un hora, tú comienzas a preguntarle, entre inquieta y cachonda, aquello de:
– Carlo, tío: ¿falta mucho?… ¿Cuándo llegamos, eh?
Este espécimen de macho sobrehumano, en materia de erecciones, es como un bucle sin fin.
Y nada de viagra, ni cosas raras: todo natural. Una polla duraderamente dura.
La verdad es que eso es estupendo para disfrutar del sexo, descubrir cosas de tu propio cuerpo y de los orgasmos en general. Pero también hay que reconocer que es DURO.
Tras dos horas aproximadamente de “Carlo con la polla tiesa”, dale que te pego, una termina exhausta. Al día siguiente, tienes tantas agujetas, que cuando ves un escalón, te dan ganas de llorar. Y si ves una polla, te pones a gritar histérica:
– ¡¡¡Aparta eso de mí!!!.
No sé qué come Carlo para estar así. Lo mío para estar buena son los dátiles, ya sabéis. Lo de Carlo es un misterio tántrico.
Es una máquina de follar y un Patrimonio Morbósico de la Humanidad.