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He visto tu polla en internet

Si las has visto, avisa.

Si las has visto, avisa.

Vaya tela la que ha liado el Carlo con la foto de su polla de la entrada del otro día.

Fue subirla, y su móvil quedó colapsado y explotó en fragmentos pequeñitos, a causa del envío masivo de SMS a su teléfono…

¿Y por qué recibió tantos mensajes?

¡Pues porque sus múltiples, muchas y muy numerosas novias, reconocieron su polla en internet…!

Y entonces se lió parda.

No sé que las da el puto gordo, que me las vuelve locas y todas creen que tienen derechos de propiedad en exclusiva sobre el miembro en cuestión:

Amenazas, promesas de suicidio, tevasanterares, y un sinfín de maleficios le fueron dirigidos al hombre de la famosa polla rechoncha…

Y no veas como se puso la Juani: “Tenemos que hablar, Carlito: ¿y esa guarra quién es, eh?”.

Desde el lunes, la polla de Carlo ha entrado en un programa de protección de pollas o de pollas protegidas.

No sé cómo va a terminar esto.

Ahora su polla tiene una nueva identidad y nadie puede reconocerla, gracias a unos gallumbos con píxeles fantásticos que lleva a todas partes. Lo malo es que para follar, pinchan un huevo.

Y a la pobre Mari, claro.

Mejor os dejo una foto bonita, que sé que os gustan:

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Si yo tuviera polla

¿Qué haría la Mari si le saliera polla?

¿Qué haría la Mari si le saliera polla?

Muchas veces se habla de cuánto le gustaría a los tíos tener tetitas. Ellos confiesan que si las tuvieran, estarían todo el día metiéndose mano. Carlo, por ejemplo, es uno de los que así lo afirman. Yo me lo creo.

Como ya os conté hace tiempo en una entrada de este blog, a mí la idea de tener polla no me atrae precisamente. Y os relaté que uno de mis sueños recurrentes (pesadilla recurrente, en realidad) consistía en que me despertaba una mañana y descubría que, donde la noche anterior había existido una vagina, de pronto emergía una polla con sus correspondientes y acompañantes huevos.

Me despertaba con ansiedad y al borde del llanto, porque yo no quería tener esa cosa ahí pegada a mi cuerpo…

Pero hoy voy a tratar de ser objetiva y a imaginarme que tener una polla no es tan malo.

¿Qué haría yo entonces si tuviera polla?

“Hacerte pajas, Mari, como todos los tíos” – sé que están pensando mis lectores pajilleros, que son muchos y muy numerosos, a la par que unos marranos.

Por Dios, cuánta ignorancia hay en el mundo…: ninguna mujer a la que le salga pene, se centraría en hacerse pajas. ¿Quién quiere hacerse pajas en una abrupta y rudimentaria polla, cuando la naturaleza te ha dotado de un sofisticado órgano de placer llamado clítoris? Las pollas no tienen clase. Nunca la han tenido. En cambio, un clítoris… Buffff, tiene clase y mucha.

No.

Pajas, no.

Si yo tuviera polla, lo primero que haría sería poner mi nombre meando. Y hacer pipises de pie por árboles y esquinas. No sabéis qué incómodo es miccionar en la calle para una mujer…

Lo segundo que haría, sería probarme bragas. Es que me encanta cuando los tíos se ponen mis bragas y se les nota ahí el bultito sensual…

Fetichismos insanos que tiene una, sí…

Lo tercero sería, probarme condones. De colorines, con sabores, fluorescentes, con orejas de burro… Es que una tiene polla, pero es muy presumida.

Por último, le daría por culo a algún tío, para que probase su propia medicina. Me encantaría verlos llorando y gritando aquello de:

– Mariiiiiiiiiiiiiiii, por el culo nooooooooooooooooooo.

Ah, pos ahora te jodes, como diría Carlo.

Deja mi culo quieto

Esto es lo más cerca que vas a estar de mi culo en toda tu vida, así que prepara unas pajas.

Esto es lo más cerca que vas a estar de mi culo en toda tu vida, así que prepara unas pajas.

A ver, macho, ya no sé cómo explicártelo.

He escrito varias entradas al respecto y aún así insistes en darme por el culo.

Eres mu pesao, cojones: ¡¡por el culo, no!! ¡¡No sexo anal!! Anal sex not!!! ¿Te lo digo también en francés?????

Qué bonito levantarse temprano y leer cosas románticas como:

voy a follarte tu rico chochito cuatro patitas te cojere el pelo y luego los 21 que tengo por tu culitooo te voy rebentar de tanto follar.

Lo he copiado literalmente.

A mí no me miréis…

El culo se lo vas a reventar a tu abuela, vurro.

A veces mi público me supera en agradable y adorable.

¡¡¡¡¡¡¡HE DICHO QUE POR EL CULO, NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!

Vagina de 8,36 metros cuadrados

¡Toma culo amarillo!

¡Toma culo amarillo!

“Me llamo Chochote y tengo un coño de 8,36 metros cuadrados de superficie habitable, dos cuartos de baño, salón y terraza. Estilo funcional y moderno. Totalmente amueblado. Sin electrodomésticos. Listo para entrar a vivir. Lo vas a gozar como nunca”.

 

 

¿Qué pensaríais de mí si yo me anunciara así en twitter, facebook, redes sociales en general, en mil anuncios o en este mismo blog?

Intuyo que caben dos posibilidades:

A) Pensaríais que soy gilipollas.

B) Pensaríais que estoy tarada.

¡Bien! Pues eso mismo es lo que yo pienso de los tíos que lo primero que te anuncian (ya sea por e-mail, perfil social, chat, correo electrónico, comentarios, etc…) es que tienen un polla de 83,22 centímetros redondos.

Como diría Carlo: ¿Y qué quieres? ¿Un premio?

Estás tó contento porque eres rabilargo, o seaaaaaa, ¿nooooo?.

Pues por mí como si tienes un iglú en Las Bahamas.

Póntelo de corbata (el rabo, no el iglú), o úsalo para recogerte la melena. O de cinturón, o de cadena para pasear al perro.

La última cosa que me interesa de un tío que no conozco es saber cuánto le mide el pene.

Búscate un topógrafo y se lo cuentas, hostias.

Y si algún día, diera la remota casualidad de que ese dato tan sumamente importante me interesara o interesase, te lo preguntaría yo por iniciativa propia. Porque claro, convendréis conmigo en que conocer la medida de un nabo, es información fundamental… Yo si no sé lo largo que lo tienes, es que no duermo en varios días. Un sin vivir, oigan.

(Y a ver ahora cuánto tardan mis adorables comentaristas pajilleros en contarme lo larga que la tienen… ¡Ay, zeñó, qué cruz! Si lo llego a saber, en lugar de un blog guarro, pongo uno de técnicas de encaje de bolillos…).

Tengo pene

¿María tiene pene?

¿María tiene pene?

A ver, que no cunda el pánico.

Yo, María, no tengo pene. Lo juro solemnemente. Además, creo que por mis fotos, ese hecho ya se intuye.

He titulado así esta entrada, además de para mosquearos, jeje, para hablaros de otro de mis sueños recurrentes.

El amigo Freud tendría para rato conmigo.

Hace un montón de tiempo que no lo sueño, pero con frecuencia, yo he soñado con que tengo polla. Me acostaba a dormir y al levantarme al día siguiente, notaba algo raro en la ingle. Me bajaba las braguitas, me miraba y descubría con horror que tenía una polla y, encima, bien hermosa.

Siempre lo he vivido como una pesadilla. De hecho, me despertaba angustiada y casi llorosa.

Vendrán ahora los psicoanalistas a decirme que eso es que tengo un conflicto sexual, que no soy libre y que no le doy rienda suelta a mis verdaderos deseos.

Y una mierda.

¡Que no, coño!

Que yo soy una mujer desde que nací y no quiero que me salga una polla morcillona ahí de pronto.

Es como cuando te levantas con un grano enorme y purulento en medio de la nariz.

¿A quién le gusta eso? ¡Eso no tiene que estar ahí!

Pues con la polla que me sale en mis sueños, pasa igual.

¿Os imagináis que esa noche hubíeramos quedado para ir a una orgía? Yo llamando al Carlo por téléfono:

– Oye, cari, que esta noche no voy a podir a la orgi.

– ¿Y eso?

– Es que me ha salido una polla.

– Será un grano, ¿no, Mari?.

– ¡No, un grano, no!. ¡Que es una polla, en serio! ¡Buaaaaaaaaaaaa!

Y es curioso, porque en el sueño, yo me toco la polla a ver si es de verdad y de qué va una polla propia, y claro, al tocármela se me pone dura y gorda y me excito…

Joder, no me miréis así. Yo qué se. Es una polla. Mi polla. ¡Mi propia polla!. Y en esos momentos soy como cualquier otro tío: pienso con la polla…

Si os estáis preguntando si sigo tocándome hasta correrme, la respuesta es NO. Más bien, me pongo a llorar y a preguntarme cómo voy a vivir ahora así, y afortunadamente me despierto.

Qué mal rato, hostias.

¿Y vosotros, chicos? ¿Habéis soñado alguna vez que teníais tetas o coño propios en vuestros cuerpos????? ¿Cómo os habéis sentido?

 

Sí, ya sé que tienes la polla muy grande

A ver, que no, que no me gustan las pollas grandes, cómo queréis que os lo diga.

Es que mira que os ponéis pesaditos con eso de “hombre bien dotado” o “28,3 centímetros de polla”, o “pollón bien gordo”.

Que sí, que vale, que la tienes muy grande. Lo mismo hasta quieres un premio. Me parece estupendo que la tengas enoooorme, desproporsionaaaaaada y que te sientas orgulloso de ella, pero a mí me dejas en paz con esa cosa y la mantienes lejos de cualquier punto de mi persona, porque sólo de vértela, se me ponen los pelos como escarpias.

A cada persona le pueden gustar las pollas de un tamaño u otro. Para gustos, los penes. Y cada persona tiene en su cuerpo la sensibilidad que la naturaleza le ha dado, y si yo te digo que no quiero ni que me acerques esa polla tan inmensa, será por algo.

No me entiendo con las pollas grandes. A mí me van bien las pollas normales. Ni grandes ni pequeñas. Con una medianita tengo de sobra.

Sí, ya sé que tú tampoco tienes la culpa de tenerla tan grandota… Pero a mí me inquieta ese momento en que te bajas o te bajo los pantalones y me encuentro con tu sorpresita.

¿Qué hace una mujer como yo en ese momento, justo cuando descubre que su pareja de juegos tiene algo sobrenatural entre las piernas?

Toses, carraspeas, te tiembla el cuerpo entero (y no de gozo, sino de terror)…

Y llega ese otro momento en que él te dice sensualmente:

– Cómetela.

Y tú te ves allí, de rodillas, con cara de circunstancias e inquietud y le dices:

– ¿Toda entera? Es que no tengo tanta hambre y me voy a empachar…

Y al final tienes que comértela, claro, porque no vas a dejar al pobrecillo así, insatisfecho, sólo porque ha nacido con una polla grande…

Y luego viene el momento de la penetración y tu coño se contrae en banda de modo involuntario y empieza a gritar “¡¡socorro, auxilio!!” como un desesperado, y te defiendes con un tembloroso:

– Pero mi culo ni se te ocurra mirarlo, ¿eeeeehhhh?

Verás, si tienes la polla grande, yo soy mucho más feliz contemplando cómo se la metes a tu pareja, a tu mujer, a tu amiga o lo que sea. No es nada personal, yo soy así, pero seguramente ella ya esté acostumbrada y se lo pase mejor.

O en todo caso, si no hay más remedio, me la metes (pero por el culo no, a ver cómo te lo digo), eso sí, con cariño y ternura, con mucho cariño y muchísima ternura, sin prisas y ya veremos cómo va la cosa.

¿Os he contado, por cierto, que yo, cuando voy a una orgía o encuentro sexual me cuelgo un cartel en el trasero con un mensaje en letras mayúsculas y hermosas que dice “POR EL CULO NO”?

Pero como se suele decir, esa es otra historia, que debe ser contada en otra entrada otro día.