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Orgía de gordos

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Como todos sabéis, el próximo día 18 de julio se celebra en Málaga capital, el DÍA DEL ORGULLO GORDO.

¿Te has sentido alguna vez discriminado por los pijos swingers a causa de tu sobrepeso?

¿Te han dicho “contigo no, gordo” al acudir a una cita?

¿Alguna vez te has quedado solo en una orgía porque nadie quería tratos con un gordo?

¿E hinchado? ¿Te has sentido hinchado alguna vez, como si retuvieras líquidos o tuvieras gases?

Si estás en alguno de los anteriores supuestos, deberías mostrarte orgulloso: estás gordo y eres adorable. Y lo sabes.

CarloyMaría organizan una fiesta en Málaga capital para todos los swingers gordos de España (sólo parejas, eso sí).

Vente.

Antes mira las fotos de Carlo: si estás más delgado que él, no eres bienvenido y nadie querrá follar contigo.

Si estás igual o más gordo, envíanos un mensaje adjuntando ticket de peso de farmacia autentificado ante notario (el ticket, no el peso de farmacia), y te mandaremos una invitación.

Será un placer meteros en nuestra cama.

Tu cuerpo es el más sensual. Te desesamos.

Deséate y serás deseado.

La única delgada pija swinger admitida en la fiesta seré yo, claro.

¡¡Swíngeres gordos de España!! ¡¡¡Yo os invoco!!!

¡¡¡Fiestaaaaaaaaaaaaaa!!!

¡¡¡Síiiiiiiiiiiiiiiii!!!

 

 

 

Fantasías sexuales

¡A cumplir fantasías se ha dicho!

¡A cumplir fantasías se ha dicho!

Yo una vez tuve un novio que decía que las fantasías eran solo eso: fantasías. Y que su esencia consistía en que no debían hacerse realidad, porque si no, dejaban de ser fantasías.

Pirados los hay en todas partes y alguno que otro se ha colado en mi cama, sí, no os voy a mentir.

Pues yo creo que las fantasías, por el contrario, están para cumplirlas.

Si no: ¿qué gracia tienen?

Y yo, precisamente y mire usted por donde, tengo la fantasía de que me vendan los ojos, me desnudan completamente, me tumban en la cama y un montón de manos de hombre y mujer me acarician todo el cuerpo, o me besan, o dan mordisquitos, o me untan de nata y nocilla y me lo limpian todo a chupetones, o me dan masajes con aceites… Y yo ahí sin saber qué me hacen ni quién…

Me he propuesto cumplir esta fantasía sexual, así que este jueves estaremos en nuestro piso esperando a cuantas parejas se apunten, jejeje.

Si os interesa, enviadnos un e-mail y ya os contamos los detalles :-))).

Sexo sin prisas

Cada uno es un mundo.

Cada uno es un mundo.

Soy una tiquismiquis en la cama, lo sé.

Pero a mí me gusta el sexo sin prisas, sin calentones que duran cero coma, y que como vienen se van, el sexo sin nervios, sin viriles furores. Me excita la suavidad, la delicadeza, las cosas lentas.

Los hombres me gustan muy hombres, pero también muy saciados, muy sobrados, que cuando follen no lo hagan por necesidad, sino por pura gula. Por gula pura y dura. Nunca mejor dicho.

Temo como a una vara verde, a los chicos que llegan a mí, realmente faltos de sexo, con sus necesidades sexuales no cubiertas… El calentón de un hombre así desahogándose en mi cuerpo, no me excita. Habrá a quien le guste y quien le vea mucho morbo. A mí me resulta doloroso. Sin más. Mi cuerpo no funciona así, ni es receptivo en esas circunstancias.

Me encuentro en la cama con tíos muy masculinos y con muchas ganas de echar un polvo, que no son capaces de controlarse, ni de medir su fuerza. Alguna vez casi me rompen una costilla, o me hunden una teta de la emoción. Cuando los veo temblar como una hoja, mientras se ponen el preservartivo, sé que nada va a salir bien y que no va a gustarme.

Me dicen que es culpa mía, que yo los pongo muy calientes.

Mienten.

Culpan a los demás de su incapacidad de controlarse. Pues que se jodan. Que os jodan a todos los cafres. Yo os echo a patadas de mi cama. ¡Fuera!

Una y no más.

Mi vagina no es un culo de pollo. Ni el culo de la cabra con la que hacías migas de adolescente, en tu pueblo. Mi vagina tiene incluso terminaciones nerviosas, al igual que el resto de mi cuerpo.

Tampoco me gusta que te congestiones hasta ponerte al borde la muerte, o te infartes mientras me follas. ¿Qué pasa? ¿Que nunca has follado con una mujer?

Hay mujeres, eso sí, muchas, a las que le gusta el dolor (o no lo sienten casi) y que adoran el sexo duro. Folla con ellas, coño. Y déjame tranquila.

Si no te gusto y en efecto, has entendido que soy un coñazo, jódete y vete a tomar viento. Yo no te busqué. Jamás en mi vida he ido a buscar a nadie. Si has venido es porque te ha salido de los santos cojones.

Nunca seré yo quien vaya a en tu busca ni a pedirte nada.

Así que no me jodas (y además de verdad).

Kit sadomasoquista

Yo soy la Mari: nasía pá dañar.

Yo soy la Mari: nasía pá dañar.

Y bueno, pasado ya que se ma ha, el cabreo con los hijoputas sadomasoquistas que pillé en mi anterior entrada, y para que luego no digáis que no soy capaz de abrir mi mente, de ser liberal, o que no me lo curro, he ido hace un rato al chino y he adquirido un fantástico kit sadomasoquista, para hacer las delicias de los amantes del golpe y del dolor.

En la foto de arriba lo tenéis. Se me ha olvidado poner, eso sí, un rollo de cinta adhesiva ancha de embalar, que también tiene una utilidad dañina muy interesante en estas cosillas.

Si hay algún gilipollas masoca leyendo el blog que se anima a que practique con él cual conejillo de indias escocido, que me mande un correito o lo diga vía comentario.

Os recomiendo, por lo demás, que analicéis uno a uno los objetos del kit y dejéis volar vuestra imaginación…

Cerdos puposos.

Caraculos doloridos.

Toma censura

Otra foto censurable de un chichi y un culete.

Otra foto censurable de un chichi y un culete.

Hace unos días, recibí un mensaje de Google + (y me consta que están recibiendo mensajes similares, los propietarios de blogs de blogger, con contenido sexual), en el que me decían que bloqueaban mi cuenta porque había subido contenido no permitido. Copio y pego el e-mail:

Que no nos gusta que enseñes el toto, Mari.

Que no nos gusta que enseñes el toto, Mari.

Sí, vamos, censurada por enseñar el toto.

Las fotos que subía a Google + eran exactamente las mismas que subo a esta página. Así que podéis haceros una idea del nivel de pornografía y depravación de las mismas… En fin: que esto tiene tela marinera.

Y sabemos que es cuestión de tiempo que nos “expulsen” por guarros y degenerados, también de este rincón en el que ahora nos veis.

Así funciona el sistema. Y así se defiende de los enemigos desnudos, tan peligrosos ellos.

La violencia, las armas, los gatitos, los bebés cagones, los políticos y las porquerías diversas de la sociedad, son todas bien venidas en internet.

Pero eso sí, el cuerpo desnudo de una mujer, debe ser censurado.

A ver qué se ha creída la zorra esta, oigan.

Sois unos hipócritas y unos desgraciados.

Meteos la censura por el culo.

Nueva experiencia en nuestro piso

Colchones y espejos, para morbosear un rato. ¿Te apuntas?

Colchones y espejos, para morbosear un rato. ¿Te apuntas?

El sábado pasado, hicimos una experiencia piloto, organizando un encuentro de parejas en nuestro piso de Málaga.

Y sin esperarlo, nos encontramos con lo que para nosotros es una reunión multitudinaria de parejas muy simpaticonas en nuestro nido de amor,jeje. Fuimos doce en total. Seis parejas de hombre y mujer. Gente alegre y lujuriosa. Miradas que iban y que venían. Ojos que te desnudaban. Alguna mano en el culo, distraída, como quien no quería la cosa. Un maromo paternal a mi lado, en el sofá… Piernas, medias que asomaban, ligueros, faldas cortas…

Sensaciones. Muchas sensaciones.

Nos resultó una experiencia muy positiva, que queremos repetir muchas más veces.

Por supuesto, a través de este blog, avisaremos de nuevos encuentros, para todos aquellos que os animéis y os queráis apuntar.

De esta primera cita aún no puedo relataros ninguna experiencia sexual, porque preferimos -la novatada es bueno pasarla a veces, que tampoco pasa nada- dejarla en eso: en una primera cita para observar, aprender, pedir opiniones, oir experiencias y pareceres de otros y hacerse una idea de cómo es este mundo.

Quiero, eso también, desde aquí, agradecer a todos los asistentes su presencia el sábado: nos ayudastéis un huevo a desinhibirnos, perder el miedo, descubrir cosas importantes y ver cómo os movéis en el mundo liberal. Un millón de gracias, de verdad.

Arriba os dejo una foto de la habitación que hemos preparado para jugar con las parejas. Unos espejitos y unos colchones en el suelo, y ahora… a dejar volar la imaginación.

Te voy a follar, feo

Qué fea eres, Mari.

Qué fea eres, Mari.

Culo feo, culo quiero.

Culo feo, culo quiero.

Cuando una pone fotos aquí en bolillas o se relaciona con gente del ambiente liberal, es muy frecuente que te dediquen piropos de lo más variopintos.

Claro que también hay algún envidioso de mierda, que se dedica a criticarme y a decirme que tampoco soy para tanto…

Pero no importa, oigan. Arrieritos somos.

El caso es que yo eso de los piropos no me lo he creído nunca.

Pensad que los halagos siempre te los dicen los mismos:

– Tu madre, que es cascarilla y no cuenta, porque ella te vería guapa aunque fueses el ogro Shrek.

– Tu novio, que tampoco vale, porque lo que quiere es follarte.

– Tus admiradores, que por supuesto, también quieren follarte.

– Tu abuela, que lo mismo también quiere follarte, pero normalmente lo hace (piropearte, no follarte) por los mismos motivos y con las mismas consecuencias que tu madre.

– Los de la red social carachichi, caraculo y carapolla, que están en esa red para lo que están y que igualmente desean copular contigo.

¿Y quiere decir por ello que seas monísima de la muerte?

No necesariamente.

Yo, la verdad, me veo muy normalita. Del montón.

Tampoco me disgusta lo que veo, y creo que algunas fotos me favorecen un webo.

Pero a ver, que digo yo: ¿acaso le vas a decir a una mujer o a un hombre al que quieres meter en tu cama, que es feo?

Nadie hace eso.

Son cosas contradictorias.

El ser humano es así, lo lleva en la sangre: no queremos copular con feos.

Bueno, yo sí: porque el Carlo, bonito lo que se dice bonito, no es.

Pero yo es que juego en otra liga.

Ven aquí, feo, ven, que como te coja te voy a follar un poquito.

Jejejejeje.

Roja e hinchada

Mari, tó el día con las tetas al aire, y te pones mala... ¡Normal!

Mari, tó el día con las tetas al aire, y te pones mala… ¡Normal!

Me he resfriado. Creo.

Mi madre al fin se ha salido con la suya: “es que siempre vas por la calle muy fresca, hija, y un día te vas a resfriar…”

Y vosotros, seguro que también estáis contentos: “ya se ha puesto mala la Mari: claro, todo el día con el chichi al viento…”.

Bueno, en realidad no sé si me he resfriado.

Me duele mucho la garganta y está roja e hinchada (la garganta, digo).

Puedo comer yogurcitos, sopitas, cremas (de verdura, guarros) y poco más.

Pero cuando le intento hincar el diente a un solomillo o a un bocata, veo las estrellas.

¿Algún médico lector que me cite a su consulta y me pida que me desnude enterita?

Es que me da morbo, oigan.

No puedo meterme cosas en la garganta, ya véis.

Así que los graciosos de turno pueden abstenerse de hacer comentarios y/o recomendaciones obscenas.

Bueno, ahí os dejo una foto vestida (sí, qué pasa, me hice la foto con bragas, aunque no se vean).

Y para 2015…

En el 2015, también tendréis tetillas. Estáis de suerte.

En el 2015, también tendréis tetillas. Estáis de suerte.

Bueno, que digo yo que ya está bien de tonterías y de pollas (Carlo, lo siento: se acabó tu minuto y medio de gloria).

Vamos a lo que vamos, que yo aquí he venido a hablar de mi libro, oigan.

Para 2015, seguimos con más tetillas, que es lo que nos gusta de verdad.

A ver si yo tengo la misma suerte que el Carlo y recibo miles de SMS diciéndome aquello de:

“Mari, he visto tu chichi en internet. Tenemos que hablar, y… ¿quién es ese puto gordo?”.

Aunque claro, ni yo tengo tantos novios, ni son tan celosos, ni están tan loquitos por mí como las pajaritas por el Carlo…

El mardito gordo, sí, que me eclipsa contínuamente.

¿Me pega el rollo catwoman?

La Mari, recauchutada.

La Mari, recauchutada.

Me aburro.

Anoche salí por ahí vestida de catwoman. Con látigo de siete colas incluído (aunque en realidad tiene mucho más de siete…). Azoté un montón de culos de tíos, aunque ni uno sólo me hizo caso.

¡Es que con algo me tengo que entretener, joooooooo!

Es divertidísimo ver la cara de pasmados que se les queda a todos cuando me quito el abrigo y emerge mi look de pegona sadomaso. Ni siquiera saben reaccionar. La cara de los hombres, en particular, es un poema. La boca abierta y se quedan sin saber qué decir.

Y todo por unos pantalones de cuero negro, unos buenos tacones y un top…

Los hombres son unos animalitos adorables a la par que extraños.

Otra parte muy entretenida de mi movida de ayer, fueron los preparativos.

Acudí a una conocida tienda de ropa en busca de mis pantalones de cuero. Allí me topé con una vendedora extremadamente cariñosa que se metía en el probador conmigo a tocarme el culito, para comprobar lo bien que me sentaban los pantalones.

Imagino que le iría el rollo sadomasoquista, porque no me quitaba ojo ni manos de encima y me sacó todos los pantalones de cuero de la tienda y me los hizo probar. “Tú me los enseñas, que te los quiero ver todos”.

Y yo, que tenía un día tonto, allí estaba, dejándome querer, y recibiendo interminables halagos de la vendedora amorosa…

Pero la verdad, no sé yo si me pega a mí el rollito catwoman.

A mí me da que el cuero me hace gorda, ¿no? Podéis opinar con sinceridad, lo soportaré. ¿Creéis que debo pasarme al sado, o mejor me quedo en bata en mi casa? ¡Ay, no sé!:

 

Aquí yo, en cuerines, jeje

Aquí yo, en cuerines, jeje

Vaya culete más gordo, ¿no? A la vendedora le encantaba, eso sí.

Vaya culete más gordo, ¿no? A la vendedora le encantaba, eso sí.

Os voy a pegar una paliza, mamones.

Os voy a pegar una paliza, mamones.

Me los quito ya, que me siento gorda.

Me los quito ya, que me siento gorda.