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Los swíngüeres solitarios

INTERCAMBIO COMPLETO YA

Fiesta de bragas

Este sábado una pareja muy simpaticota organiza una famosa fiesta de bragas en Mijas-Costa.

Le he preguntado a Carlo que qué le parece si vamos, que a mí eso de la lencería me suele gustar.

Me ha contestado que habrá mucha gente y que es la ocasión ideal para ir a cualquier club swíngüer, ya que toda la gente estará en la fiesta de bragas y los clubes estarán muy tranquilitos.

Razón no le falta, porque opino yo también que tiene poca gracia acudir a un evento masificado.

Pero claro, de esa forma, ni en mil años voy a poder hacer yo mi auténtico y anhelado intercambio completo de pareja completamente.

Así, iremos a un club solitario, donde no habrá ninguna incauta a la que pueda robarle el marido para mí para siempre, a cambio de un delicioso muñeco Carlo Chochona.

No es justo.

Mira, Carlo, te voy a ser sincera: a diferencia de lo que le pasaba a un antiguo novio conmigo, yo no quiero envejecer a tu lado. Estás gordo, eres un impresentable y me avergüenzas donde quiera que vamos.

Yo lo que quiero es intercambiarte de una vez definitiva y completamente. ¿Es que no le entiendes?

¿Para qué crees que te llevo yo a los clubs swíngüeres? ¿Para follarte a ti otra vez?

¿Y eso qué gracia tiene?

¿Yo a ti para qué te tengo?

Así no se puede.

Cari.

Intercambio completo

¿Te gustaría llevarte un Carlo o una Mari? ¡Otra muñeca chochona! ¡Otro perrito piloto!

¿Te gustaría llevarte un Carlo o una Mari? ¡Otra muñeca chochona! ¡Otro perrito piloto!

Bueno, vamos hoy con un poco de teoría.

Los intercambios sexuales de parejas se pueden clasificar de la siguiente manera (entre otras):

– Intercambio light.

– Intercambio completo.

Si bien el objeto de esta entrada es centrarnos en el segundo, veamos también qué es un intercambio light:

Por intercambio light se debe entender aquel que aporta un 30% menos de calorías que el que no lo es, que es bajo en grasas y que no tiene colesteroles.

En definitiva, que no engorda (y tú sabrás por qué…).

El significado de “intercambio completo” se confude con frecuencia por las personas normales y por los swíngeres.

Todos piensan que un intercambio completo de parejas es aquel que -rico en grasas saturadas- consiste en mantener relaciones sexuales completas (o sea: con todas las piezas) con el esposo o esposa de la otra pareja y viceversa.

Pues no.

Intercambio completo no es eso. Es el sueño de mi vida: tú te quedas con el Carlo pá tí pá siempre y yo me llevo a tu marido.

Cualquier discusión en contra, está fuera de lugar.

El adjetivo “completo” es bastante claro.

Nada de un polvete de una noche y te vas con tu palomito a casa… Ni hablar: tú me lo has traído para que me lo folle, y ahora me lo dejas, bonita.

Tú te llevas al Carlo. Pá siempre, eso sí.

Y al llevártelo, además, te regalamos un vale para cervezas y calamares a la romana congelados del súper, por importe de 500 euros (te hará falta, ya verás).

Y un mes de wifi gratis.

¡Vamos, señoras, vaaaaaaaaaaaamos!

¡Que me lo quitan de las manooooooooooooos!

Ese marido tuyo, mami, me gustó…

El microchip swinger

¿Y tú? ¿Te has implantado ya el microchip swinger?

¿Y tú? ¿Te has implantado ya el microchip swinger?

Ya he leído varias veces eso de las pulseritas swinger, u otros distintivos para que los swíngeres se reconozcan entre ellos.

Se ve que los swíngeres son menos sensoriales que -por ejemplo- los homosexuales.

Éstos úlitmos aseguran -pregúntale a cualquiera que conozcas y te lo confirmará- que ellos se reconocen nada más verse y que nunca se equivocan. Con los que yo he hablado, nunca han sabido explicarme cuáles son las señales que los delatan, pero juran y perjuran que mirándose a los ojos, ya se dan cuenta.

Pero los swíngeres están hechos de otra sustancia y no tienen ese tipo de superpoderes.

Así que necesitan dispositivos externos de swingerlocalización o algo parecido.

También he leído en más de un sitio a algunos  swíngeres, proponiendo que las redes sociales regalen a sus usuarios algún tipo de medallita, pin, pulsera o similar para que así se pueda reconocer a esta especie de bicho libertino.

Que digo yo, que mucho mejor que eso sería un microchip subcutáneo, como los que se le ponen a los perrillos y a otras mascotas. Y a ser posible que lleven un dispositivo integrado de geolocalización y batería de titanio.

Así puede uno ir paseando por ahí  con su móvil inteligente (si el tuyo es tontito, no sirve), un programita GPSwinger al efecto, y saber si la parejita con pinta bichos que se viene acercando a ti por el pasillo de los congelados del súper es normal o es swinger (verás cuando lean esta entrada mis amigos swíngeres y descubran que he dicho eso de”normal o swinger”: se me van a poner hechos unas locas histéricas).

En realidad la idea del GPSwinger fue del Carlo, que el otro día me decía que debería existir, porque para los homosexuales ya existe. Carlo me explicó (referiéndose al Gaylocalizador) literalmente que:

Y funciona como el GPS del coche.
A doce metros, gire usted a la derecha…
Recalculando maricones
¡Ha llegado usted al maricón del barrio!

Viajes de placer

Me voy de viaje, a ver a quién me follo con garantías, oigan.

Me voy de viaje, a ver a quién me follo con garantías, oigan.

Una las cosas más extrañas que me estoy encontrando en el mundo liberal, es la de los swingers viajeros.

Resulta que hay una curiosa variedad de bichitos swingers que van haciendo viajes por el mundo para conocer a otras parejas, chicos o chicas.

Y hasta ahí no habría nada de especial en su planteamiento. Lo raro comienza cuando se ponen a chatear contigo y te dicen:

– Mira, Mari, nosotros vamos a ir a Málaga precisamente para follaros a ti y al Carlo, pero claro, como vamos a hacer ese viaje por vosotros, queremos que nos déis garantías de que la cosa va a ser fructífera y me tenéis que ofrecer algo de antemano para que nosotros decidamos finalmente ir.

Yo les digo que puedo ir al banco y conseguirles un aval, o bien ofrecerles un plato de pescaíto frito malagueño o unos espetos.

Pero poco más, oigan.

No sé, macho.

Tú es que tienes que ser muuuuuuu tonto.

No nos conocemos de nada… ¿Cómo esperas conseguir seguridad sobre el hecho de que cuando las dos parejas se conozcan en persona, se van a gustar y van a funcionar en la cama? ¿Cómo se puede saber eso, con una pantalla de PC y kilómetros de cable eléctrico por medio?

De todos modos para los swingers viajeros exquisitos, yo ya estoy preparando un CERTIFICADO DE GARANTÍA que diga algo así como:

“Carlo y María los de Málaga, en nombre del Rey de España, CERTIFICAN que ambos son extremadamente sensuales, deliciosos e intensamente follables, por lo que si has decidido hacer un viaje hasta Málaga Town para gozar de sus cuerpos, te garantizamos que quedarás satisfecho. Vente pá la Costa del Sol, tonto, si no te va a doler…”

Luego nos dais vuestra dirección física allá en vuestra tierraland, y nosotros os enviamos -con antelación suficiente a la fecha prevista de vuestro viaje- el certificado original mediante empresa de mensajería a portes debidos.

Y todos tan contentos.

El no novio

Yo tengo un no novio que me lleva a la Bahía...

Yo tengo un no novio que me lleva a la Bahía…

Supongo que casi todos recordaréis u os sonará la película y el libro de ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS.

Hay un momento en el que Alicia se encuentra con el Sombrerero Loco, la Liebre de marzo y el Lirón, y se ponen a celebrar una fiesta de no cumpleaños, que es aquella que se organiza los 364 días del año (o 365 en años bisiestos) que no coinciden con la fecha de tu nacimiento.

¿Os imagináis que gustazo estar de celebración, tarta, champán, té, comilonas o similares todos los días de tu vida, salvo uno anual?

Pues lo mismo pasa con el Carlo.

Sí.

Y es que me preguntáis tanto que qué es Carlo en relación conmigo, que llevo días buscando una definición exacta para él. Y creo que ya la tengo: Carlo es mi no novio.

364 días (365 en años bisiestos) de diversión y fiesta asegurada, salvo uno, que el gordo se echa una dormilona, porque está cansado de tanta juerga…

El Carlo es todo lo bueno que se puede tener de alguien cada día, sin que tenga que haber nada “especial”, como un cumpleaños.

Es, como le decía hace poco al bloguerillo Ellisto ( y el pobre lloraba de la emoción mientras se lo explicaba) , el ser humano más enamorado de sí mismo que he visto en toda mi vida.

Carlo se adora, con cada aliento de su espíritu, con cada gota de sangre que bombea su corazón, con cada salivazo de lengua que recorre su piel (XD)… Si no fuera tan gordo y tuviera más flexibilidad, se comería cada día a sí mismo su propia polla.

De verdad.

Mi no novio tiene una estatuilla de sí mismo a tamaño natural en el salón de su casa y cada mañana y cada noche se reza tres padresuyos y tres avemarías suyas también y se da las gracias por ser tan increiblemente increible.

Y no os podéis hacer una idea de lo maravilloso que es  poder contemplar a un ser humano tan rebosante de autocariño, tan llenísimo de autoamor. Es una fiesta continua de no cumpleaños.

Mi no novio es el animalito más fascinante de cuantos he contemplado en el planeta Tierra, con un corazón inmenso repleto de sí mismo, que de mayor quiere ser él.

No os esforcéis en entenderlo.

Para qué.

No podéis.

Sólo el ruiseñor comprende a la rosa.

Y vosotros aún sois palomitas cagonas.