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Normas para intercambio completo

Son nuestras costumbres y hay que respetarlas.

Son nuestras costumbres y hay que respetarlas.

Después de un intenso fin de semana, con un montón parejas que hacían cola a la puerta de nuestro piso para probar eso del genuino intercambio completo de parejas que os conté en la última entrada, me veo en la obligación de fijar una serie de normas o reglas para hacer intercambio completo.

Yo, ingenua de mí, creí que todo se desarrollaría de forma natural, espontánea y como una seda, pero qué va.

Muchas respetables señoras swíngeres, lo que han hecho es traerme a sus maridos, resultando que todos eran gordos gordísimos, feos feísimos, viejos viejísimos o pichas chicas chiquísimas.

Qué listas las cabronas: quieren que quedarse con mi Carlito -que es una delicia- y largarme al lastre de sus esposos swíngeres.

Una mieeeeeerda.

A partir de ahora, estas son nuestras normas de intercambio (y hay que respetarlas, oigan):

1ª. Sólo me quedo a tu marido si es más delgado que el Carlo.

2ª. Sólo me quedo a tu marido si tiene 50 o menos años.

3ª. Sólo me quedo a tu marido si tiene la pichurra igual al menos que la del Carlo, en lo que se refiere a tamaño y grosor, y a eficacia y duración.

Si no cumples los requisitos, tu marido te lo quedas pá ti, bonita.

A mí me dejas.

Y por supuesto (Carlos dixit), estas reglas las puedo cambiar en cualquier momento.

Si no te gustan, tengo otras.

Intercambio completo

¿Te gustaría llevarte un Carlo o una Mari? ¡Otra muñeca chochona! ¡Otro perrito piloto!

¿Te gustaría llevarte un Carlo o una Mari? ¡Otra muñeca chochona! ¡Otro perrito piloto!

Bueno, vamos hoy con un poco de teoría.

Los intercambios sexuales de parejas se pueden clasificar de la siguiente manera (entre otras):

– Intercambio light.

– Intercambio completo.

Si bien el objeto de esta entrada es centrarnos en el segundo, veamos también qué es un intercambio light:

Por intercambio light se debe entender aquel que aporta un 30% menos de calorías que el que no lo es, que es bajo en grasas y que no tiene colesteroles.

En definitiva, que no engorda (y tú sabrás por qué…).

El significado de “intercambio completo” se confude con frecuencia por las personas normales y por los swíngeres.

Todos piensan que un intercambio completo de parejas es aquel que -rico en grasas saturadas- consiste en mantener relaciones sexuales completas (o sea: con todas las piezas) con el esposo o esposa de la otra pareja y viceversa.

Pues no.

Intercambio completo no es eso. Es el sueño de mi vida: tú te quedas con el Carlo pá tí pá siempre y yo me llevo a tu marido.

Cualquier discusión en contra, está fuera de lugar.

El adjetivo “completo” es bastante claro.

Nada de un polvete de una noche y te vas con tu palomito a casa… Ni hablar: tú me lo has traído para que me lo folle, y ahora me lo dejas, bonita.

Tú te llevas al Carlo. Pá siempre, eso sí.

Y al llevártelo, además, te regalamos un vale para cervezas y calamares a la romana congelados del súper, por importe de 500 euros (te hará falta, ya verás).

Y un mes de wifi gratis.

¡Vamos, señoras, vaaaaaaaaaaaamos!

¡Que me lo quitan de las manooooooooooooos!

Ese marido tuyo, mami, me gustó…

Carlo el coqueto

¿Es cocreto Carlo? ¿Es croqueto? ¿O es una simple croqueta?

¿Es cocreto Carlo? ¿Es croqueto? ¿O es una simple croqueta?

A principios de esta semana, acudimos a conocer a una pareja de bichos swínger con nivel -47 de educación y clase.

Estos especímenes en cuestión, contactaron con nosotros por iniciativa propia e insistieron en conocernos en persona para tomar una cerveza sin compromiso (yo las prefiero sin alcohol, o de esas de limón, pero bueno).

Por circunstancias personales, al principio, rechazamos la invitación, pero ante su insistencia, preferimos finalmente acudir a la cita.

Allá que Carlo y yo salimos y -a petición de los mismos- acudimos al lugar donde se encontraban, fuera de Málaga. Los días previos al encuentro, confirmaron varias veces la cita y nos manifestaron su interés en conocernos al fin.

Pues bien: una vez en el lugar acordado, les mensajeamos y no obtuvimos respuesta. Al cabo de media hora nos dicen que ya llegan. Pero nunca llegaron y no volvieron a contestar.

Al día siguiente, casi 24 horas después, nos envían un mensaje pidiendo disculpas y manifestando que nos vieron de lejos, y que si bien María -esa soy yo- era muy mona- a la exquisita señora swínger de la otra pareja, Carlo no le gustó.

La exquisita gallinita swínger sólo gustaba -literalmente- de HOMBRES ARREGLADOS Y COQUETOS.

No merecen mayor comentario este tipo de impresentables sin clase ni educación, que ni siquiera tienen cojones para dar la cara y tomarse una cerveza con dos personas a las que han citado expresamente y prefieren quedarse escondidos espiándolos.

Y hombre, mire usted, Carlo coqueto coqueto coqueto lo que se dice coqueto, no es.

Es feito, barrigoncillo y entrado en años. De hecho, cuando se arregla un poco, se parece un webo a esto:

Carlo arregladito.

Carlo arregladito.

De hecho (los que sois listos os habréis dado cuenta ya), esa es la razón por la que yo quiero hacer intercambios de pareja.

Sí, coño, a ver si me sacudo al gordo horroroso éste de encima y me follo a tu marido, que está mucho más macizo.

Quiero cambiar de pareja, vamos, a ver cómo tengo que decíroslo.

Que a mí el tío este no me gusta.

Te lo regalo tó pá ti entero…

Ea.

(Aprovecho desde aquí para mandar un saludo a nuestros amigos los orcos swínger de la Casa Mordorland, que sabemos y nos consta, que andan por aquí visitándonos a diario y haciéndose pajillas a nuestra costa. Saludo también a mi madre. Te quiero, mami).

Carlo el tiquismiquis

ENCUENTRA LAS SIETE DIFERENCIAS (no hay webos).

ENCUENTRA LAS SIETE DIFERENCIAS (no hay webos).

Hola, cabrones.

¿Qué?

¿Creíais que nos habíamos extinguido, ein?

¡Ni hablar!

Somos indestructibles.

Hoy he venido aquí -aparte de a hablar de mi libro- a darle al mundo mis quejas.

Es que Carlo últimamente está hecho un tiquismiquis.

Vamos a citas a conocer parejas y ninguna mujer le gusta.

Es normal y en realidad lo entiendo: es verano y a mí me gusta salir por ahí casi desnuda. Y claro, él me mira a mí tan mona y tan desnuda y me compara con las otras mujeres, y no hay color.

Todas llevan demasiada ropa.

Y en el fondo, yo es que tengo al Carlo en el bote, como los céntimos.

En cambio, yo miro al Carlo en las citas, miro al otro maromo…: ¡Y a mí es que  todos los tíos me parecen bien!

Porque comparados con el puto gordo, los otros zagales están mucho más buenorros.

Así que mientras yo estoy dispuesta a follármelos a todos, el puto gordo sigue inapetente.

Así no se puede, oigan.

Ya sé que ahora saltarán los swinger-defensores de los prostitutos con sobrepeso y me dirán que debo tratar a mi pareja con respeto y no escribir estas cosas en el blog.

Una mieeeeerda respeto.

Carlo engorda y engorda y no respeta en absoluto mis ideales del cuerpo masculino.

Es más, engorda libremente, sin preguntarme siquiera si a mí me importa o me gusta o no.

Qué respeto ni qué pollas.

(Joder, María, con lo guapa que llevas todo el verano, tan calladita…).

Orgía de gordos

MUÑECO+MICHELIN.bmp

 

Como todos sabéis, el próximo día 18 de julio se celebra en Málaga capital, el DÍA DEL ORGULLO GORDO.

¿Te has sentido alguna vez discriminado por los pijos swingers a causa de tu sobrepeso?

¿Te han dicho “contigo no, gordo” al acudir a una cita?

¿Alguna vez te has quedado solo en una orgía porque nadie quería tratos con un gordo?

¿E hinchado? ¿Te has sentido hinchado alguna vez, como si retuvieras líquidos o tuvieras gases?

Si estás en alguno de los anteriores supuestos, deberías mostrarte orgulloso: estás gordo y eres adorable. Y lo sabes.

CarloyMaría organizan una fiesta en Málaga capital para todos los swingers gordos de España (sólo parejas, eso sí).

Vente.

Antes mira las fotos de Carlo: si estás más delgado que él, no eres bienvenido y nadie querrá follar contigo.

Si estás igual o más gordo, envíanos un mensaje adjuntando ticket de peso de farmacia autentificado ante notario (el ticket, no el peso de farmacia), y te mandaremos una invitación.

Será un placer meteros en nuestra cama.

Tu cuerpo es el más sensual. Te desesamos.

Deséate y serás deseado.

La única delgada pija swinger admitida en la fiesta seré yo, claro.

¡¡Swíngeres gordos de España!! ¡¡¡Yo os invoco!!!

¡¡¡Fiestaaaaaaaaaaaaaa!!!

¡¡¡Síiiiiiiiiiiiiiiii!!!

 

 

 

Pubicidad sexista

Uso mi pubis para pubicitar manzanas. ¿Qué pasa?

Uso mi pubis para pubicitar manzanas. ¿Qué pasa?

Soy una pubicista. ¿E o no?

Soy una pubicista. ¿E o no?

Por PUBICIDAD sexista debemos entender aquella en la que se utiliza el PUBIS para anunciar cosas.

A mí la pubicidad sexista me gusta. Es barata, cómoda y cualquiera puede hacerla.

El resultado es bonito, como ocurre en el caso de mis fotos.

Mi madre siempre me ha dicho que las manzanas son buenas para la salud.

¡Que comáis manzanas, coño!

¡Eso no se come!

¡Que no te metas porquerías en la boca!

¡Que no te metas porquerías en la boca!

Hola, me llamo María y soy liberá. Llevo 11 días sin ver a mi marido comerse una polla.

(APLAUSOS DEL GRUPO DE TERAPIA).

La primera vez que vi a Carlo comerse una, fue hace dos meses. Al principio pensé que me habían echado algo raro en el cubata y lo estaba soñando, pero luego me di cuenta de que no era posible, porque yo no bebía cubata.

Desde ese día tuve pesadillas con un gordo mariconcete que venía todas las noches a meterse en mi cama chupando un calipo de lima-limón, que dejaba un reguero verdoso a su paso sobre las sábanas…

Lo peor de todo es cuando tienes que presentarle el noviete a tu madre, y entonces le dices –inevitablemente- aquello de:

– Hola, mamá, te presento a mi novio. Se llama Carlo. Y come pollas.

Ya nunca te vuelven a mirar igual que antes.

La familia comienza a darte de lado.

Y tú te contemplas en el espejo cada mañana, y te preguntas qué demonios has hecho mal para haber instalado en tu vida a un puto gordo.

Y, encima, maricón.

Yo no dejo de decirle que no me gusta verle hacer eso y que no lo haga más, o me voy a enfadar, pero una se siente como una madrecita, en plena orgía, corriendo detrás del Carlo y pegándole hostias en los morros cada vez que lo pillo tratando de comerse una polla.

Soy conocida ya en el ambiente liberal por mis gritos de guerra tipo:

– ¡¡¡CARLO, TE HE DICHO QUE ESO NO SE METE EN LA BOCA!!!

O:

– ¡ESO NO SE COME, CACA!

O:

– ¡¡¡NO SE METEN PORQUERÍAS EN LA BOCA!!!

Él, lo único que alega, es que yo también como pollas y “a ti bien que te gustan, María”.

¡¡¡Pero no es lo mismo, no es lo mismo!!!

¡¡¡¡Es que nadie me comprende!!!!

“¡¡Pero yo es que soy bisexual, Mari, que tú si que no comprendes!!” -Replica el Carlo.

¿Bisexual? -digo yo-, ¡¡¡tú lo que eres es mariquita, gordo!!! Que nada hay de malo en ello, ¡¡pero admítelo al menos!!.

Sé que no voy a poder vivir todo el tiempo persiguiendo al gordo para evitar que se meta eso en la boca otra vez.

Antes o después ocurrirá.

Y no voy a poder soportarlo.

Necesito ayuda.

Viajes de placer

Me voy de viaje, a ver a quién me follo con garantías, oigan.

Me voy de viaje, a ver a quién me follo con garantías, oigan.

Una las cosas más extrañas que me estoy encontrando en el mundo liberal, es la de los swingers viajeros.

Resulta que hay una curiosa variedad de bichitos swingers que van haciendo viajes por el mundo para conocer a otras parejas, chicos o chicas.

Y hasta ahí no habría nada de especial en su planteamiento. Lo raro comienza cuando se ponen a chatear contigo y te dicen:

– Mira, Mari, nosotros vamos a ir a Málaga precisamente para follaros a ti y al Carlo, pero claro, como vamos a hacer ese viaje por vosotros, queremos que nos déis garantías de que la cosa va a ser fructífera y me tenéis que ofrecer algo de antemano para que nosotros decidamos finalmente ir.

Yo les digo que puedo ir al banco y conseguirles un aval, o bien ofrecerles un plato de pescaíto frito malagueño o unos espetos.

Pero poco más, oigan.

No sé, macho.

Tú es que tienes que ser muuuuuuu tonto.

No nos conocemos de nada… ¿Cómo esperas conseguir seguridad sobre el hecho de que cuando las dos parejas se conozcan en persona, se van a gustar y van a funcionar en la cama? ¿Cómo se puede saber eso, con una pantalla de PC y kilómetros de cable eléctrico por medio?

De todos modos para los swingers viajeros exquisitos, yo ya estoy preparando un CERTIFICADO DE GARANTÍA que diga algo así como:

“Carlo y María los de Málaga, en nombre del Rey de España, CERTIFICAN que ambos son extremadamente sensuales, deliciosos e intensamente follables, por lo que si has decidido hacer un viaje hasta Málaga Town para gozar de sus cuerpos, te garantizamos que quedarás satisfecho. Vente pá la Costa del Sol, tonto, si no te va a doler…”

Luego nos dais vuestra dirección física allá en vuestra tierraland, y nosotros os enviamos -con antelación suficiente a la fecha prevista de vuestro viaje- el certificado original mediante empresa de mensajería a portes debidos.

Y todos tan contentos.

¿Somos malas las tías buenas?

¿Las tías buenas pueden no ser malas?

¿Las tías buenas pueden no ser malas?

Se oye mucho decir eso de que las tías buenas son malas malísimas.

¿Pero es cierto o se trata de un tópico más?

Pues mirad, yo es que no tengo una Universidad de esas de Matachuches, ni de Jaguar, ni de Minestronesota en las que se hacen estudios, así que no puedo opinar con el rigor científico que las caracteriza, pero sí que estoy capacitada para emitir mi opinión personal.

Otras tías buenas lo desconozco, pero yo personalmente en persona, soy mala malignísima.

¿Que por qué?

No tengo ni la más remota idea.

Me parece que vino conmigo de serie al nacer. Como el airbag.

Ser maligna ni siquiera es divertido. O sea, que no lo hago por placer ni por diversión. Es como cualquier otro vicio nocivo: uno sabe que no aporta nada, que encima es perjudicial, pero sin embargo…

Eso sí: yo lo dejo cuando quiero.

Mañana mismo decido yo dejar de ser maligna y me salen potencias del flequillo y tó…

¿Y entonces por qué sigo siendo mala?

No sé, macho, no sé.

No es por no ser buena. Si hay que ser buena, se es. No es por no ir. Si se decide ir, se va.

Todo el que me ve la primera vez queda prendado de mi natural bonachonería. Y siempre me dicen:

“María, tía, se nota que eres un taco buena gente”.

Sí, sí.

Tendríais que verlos dos meses y cuatro polvos después…

Me llaman de hija de puta para arriba.

Pero claro, es que yo no tengo la culpa de que tú te hayas planificado un futuro ideal conmigo (retoños incluidos) y un número concreto -pero extenso- de polvetes.

Más que malas, en realidad, las tías buenas lo que somos es justas.

Sabemos la medida exacta de pasión que le corresponde a cada hombre y la administramos con la diligencia de una buena hija de puta de familia.

Toma moreno.

Carlo el Tántrico

Estoy hasta el coño del Tantra.

Estoy hasta el coño del Tantra.

Dice la RAE que, entre otras cosas, EXTRA significa “fuera de”, y a veces “superior a lo normal”.

Pues a todos los efectos, os digo yo que Carlo es un tipejo EXTRAORDINARIO.

O sea, que es más verdulero y dice más tacos que la media…

No hombre, no.

Significa que está más allá de lo normal, de lo que se considera ordinario y habitual. Y en mi opinión, en muchos aspectos, está por encima de, con el sentido de “mejor que”.

Y la gente no está acostumbrada a las cosas diferentes.

La primera vez que compartí cama con ese gordito raro, hace ya cinco años, reconozco que también me quedé extrañada: aquel barrigoncito risueño ni gritaba de placer, ni temblaba de la pasión, ni estaba salido. Tampoco se corría en cero coma. Es más: tardó cerca de dos horas en correrse, para mi desesperación. Recuerdo que ya tenía yo agujetas hasta en la lengua y no sabía qué postura coger, ni de dónde sacar fuerzas para seguir follándome a aquel demente que disfrutaba entre mis piernas…

Cinco años después, ya lo veo muy normal y sé que, sencillamente, Carlo es así.

Pero ahora que hacemos intercambios de parejas, vuelvo a darme cuenta de que la mayoría de los chicos no tienen nada que ver con Carlo en temas de cama.

Rara es la pareja que no me pregunta al respecto, después de haber intimado. Más de uno y una se queda preocupado porque creen que Carlo no ha disfrutado lo suficiente, porque es que… “no se corría”.

Entonces yo les explico que eso en él es lo normal, y que en realidad, ha sido una sesión de las que él considera “rápidas”, porque lo habitual es que tarde bastante más.

Supongo que Carlo, cuando hay gente que aún no lo conoce, por consideración, abrevia un poco, y sobre todo, porque algunas personas esa noche quieren dormir y no esperar cuatro horas -bostezando- a que el gordito se corra de una vez.

A mí a veces hasta me dan ganas de pegarle,  cogerle del cuello y gritarle: ¡¡¡PERO CÓRRETE YA,  CABRÓN, QUE ME TIENES HASTA EL COÑO!!!

No lo hago porque él es masoca y eso es lo que él quisiera… ¡Que se joda!

Pues mirad, sí, os lo voy a decir de una vez ya por todas: Mi Carlo es que es Tántrico.

Nadie es perfecto.