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Los swíngüeres solitarios

INTERCAMBIO COMPLETO YA

Fiesta de bragas

Este sábado una pareja muy simpaticota organiza una famosa fiesta de bragas en Mijas-Costa.

Le he preguntado a Carlo que qué le parece si vamos, que a mí eso de la lencería me suele gustar.

Me ha contestado que habrá mucha gente y que es la ocasión ideal para ir a cualquier club swíngüer, ya que toda la gente estará en la fiesta de bragas y los clubes estarán muy tranquilitos.

Razón no le falta, porque opino yo también que tiene poca gracia acudir a un evento masificado.

Pero claro, de esa forma, ni en mil años voy a poder hacer yo mi auténtico y anhelado intercambio completo de pareja completamente.

Así, iremos a un club solitario, donde no habrá ninguna incauta a la que pueda robarle el marido para mí para siempre, a cambio de un delicioso muñeco Carlo Chochona.

No es justo.

Mira, Carlo, te voy a ser sincera: a diferencia de lo que le pasaba a un antiguo novio conmigo, yo no quiero envejecer a tu lado. Estás gordo, eres un impresentable y me avergüenzas donde quiera que vamos.

Yo lo que quiero es intercambiarte de una vez definitiva y completamente. ¿Es que no le entiendes?

¿Para qué crees que te llevo yo a los clubs swíngüeres? ¿Para follarte a ti otra vez?

¿Y eso qué gracia tiene?

¿Yo a ti para qué te tengo?

Así no se puede.

Cari.

Intercambio completo

¿Te gustaría llevarte un Carlo o una Mari? ¡Otra muñeca chochona! ¡Otro perrito piloto!

¿Te gustaría llevarte un Carlo o una Mari? ¡Otra muñeca chochona! ¡Otro perrito piloto!

Bueno, vamos hoy con un poco de teoría.

Los intercambios sexuales de parejas se pueden clasificar de la siguiente manera (entre otras):

– Intercambio light.

– Intercambio completo.

Si bien el objeto de esta entrada es centrarnos en el segundo, veamos también qué es un intercambio light:

Por intercambio light se debe entender aquel que aporta un 30% menos de calorías que el que no lo es, que es bajo en grasas y que no tiene colesteroles.

En definitiva, que no engorda (y tú sabrás por qué…).

El significado de “intercambio completo” se confude con frecuencia por las personas normales y por los swíngeres.

Todos piensan que un intercambio completo de parejas es aquel que -rico en grasas saturadas- consiste en mantener relaciones sexuales completas (o sea: con todas las piezas) con el esposo o esposa de la otra pareja y viceversa.

Pues no.

Intercambio completo no es eso. Es el sueño de mi vida: tú te quedas con el Carlo pá tí pá siempre y yo me llevo a tu marido.

Cualquier discusión en contra, está fuera de lugar.

El adjetivo “completo” es bastante claro.

Nada de un polvete de una noche y te vas con tu palomito a casa… Ni hablar: tú me lo has traído para que me lo folle, y ahora me lo dejas, bonita.

Tú te llevas al Carlo. Pá siempre, eso sí.

Y al llevártelo, además, te regalamos un vale para cervezas y calamares a la romana congelados del súper, por importe de 500 euros (te hará falta, ya verás).

Y un mes de wifi gratis.

¡Vamos, señoras, vaaaaaaaaaaaamos!

¡Que me lo quitan de las manooooooooooooos!

Ese marido tuyo, mami, me gustó…

Orgía de gordos

MUÑECO+MICHELIN.bmp

 

Como todos sabéis, el próximo día 18 de julio se celebra en Málaga capital, el DÍA DEL ORGULLO GORDO.

¿Te has sentido alguna vez discriminado por los pijos swingers a causa de tu sobrepeso?

¿Te han dicho “contigo no, gordo” al acudir a una cita?

¿Alguna vez te has quedado solo en una orgía porque nadie quería tratos con un gordo?

¿E hinchado? ¿Te has sentido hinchado alguna vez, como si retuvieras líquidos o tuvieras gases?

Si estás en alguno de los anteriores supuestos, deberías mostrarte orgulloso: estás gordo y eres adorable. Y lo sabes.

CarloyMaría organizan una fiesta en Málaga capital para todos los swingers gordos de España (sólo parejas, eso sí).

Vente.

Antes mira las fotos de Carlo: si estás más delgado que él, no eres bienvenido y nadie querrá follar contigo.

Si estás igual o más gordo, envíanos un mensaje adjuntando ticket de peso de farmacia autentificado ante notario (el ticket, no el peso de farmacia), y te mandaremos una invitación.

Será un placer meteros en nuestra cama.

Tu cuerpo es el más sensual. Te desesamos.

Deséate y serás deseado.

La única delgada pija swinger admitida en la fiesta seré yo, claro.

¡¡Swíngeres gordos de España!! ¡¡¡Yo os invoco!!!

¡¡¡Fiestaaaaaaaaaaaaaa!!!

¡¡¡Síiiiiiiiiiiiiiiii!!!

 

 

 

Peligros de las redes sociales swingers

¿Son discretas las cucarachas swingers?

¿Son discretas las cucarachas swingers?

No sé si recordaréis que en la última entrada, os estuve contando de qué iba la fauna que habita las redes sociales liberales.

Pues corta me quedé, la verdad.

¿Y a qué viene esto? ¿Ya ha pillado la tonta de María otra pataleta?

Qué va, es que -como decía una conocida- estoy menstruando y se me va la olla.

Sí, sí.

Esto fué lo que me sucedió hace unos días:

Era una tarde apacible, de cálido bochorno malagueño. Gotas de sudor jugaban a las carreritas, resbalando desde mis pechos hasta mi pubis, y a todo lo largo de mi columna vertebral hasta perderse entre mis sensuales nalgas… En aquel instante pensé en cuántas lenguas habría deseando secar mi sudor… Y de pronto, un pollo.

Cantaba el pollo como loco en mi móvil. Miré la pantalla y me informó de que había recibido cerca de cincuenta mensajes de whatsapp.

Aaaaahhhhhhhh, qué horror.

Casi no uso el whatsapp, así que ni idea de qué podía ser.

Al principio, mensajes incompresibles sobre una fiesta swinger. Luego mensajes de gente que se apuntaba y otros de gente que se cabreaba (con toda la razón).

Salvo uno, ninguno de aquellos números me sonaban.

Al grano: un gilipollas que un día conocimos en persona, no tuvo una idea mejor que hacer un grupo de whatsapp para invitar a una fiesta, donde metió sin preguntar ni nada, a unos cien contactos que, con paciencia y una caña, había ido recopilando.

Se trataba de parejas liberales, así como chicos y chicas solas de swingerlandia.

Entonces observo con horror que, de pronto, tengo en la pantalla cien números de teléfono, con sus respectivas fotos de perfil (en la mayoría de los casos), que muestran rostros perfectamente visibles…

Hay que ser un hijo de la gran puta para hacer eso sin pedir permiso.

Y todo porque eres un comercial de mierda de un puto bar liberal que no sabe hacer su trabajo, y un muerto de hambre, porque hay que andar muy tieso para ser tan cabrón y llegar hasta esos extremos para conseguir clientela.

Y el jefe para el que trabajas, que es otro mierda igual o peor que tú, debería dedicarse a otra cosa: si no sabes patrocinar tu negocio para llegar al público, cambia de negocio. O jódete. O muérete un rato.

El hijo de puta en cuestión nos pareció en su día un chico apañado, pero la triste realidad es que se dedica a hacer contactos y conseguir números de móviles para luego crear grupos publicitarios y, de paso, realizar cesiones ilegales de datos personales al resto de usuarios.

La vida sexual de las personas debería ser tratada siempre con discreción y confidencialidad. Pero no, ahora yo tengo fotos de un montón de personas con una determinada afición sexual, porque un triste hijo de puta así lo ha decidido.

Lo siento un montón por los pobrecillos swingers que cometieron la tontería de poner fotos de sus caras en el perfil de whatsapp (en su favor hay que decir que actúan movidos por la creencia de que la gente en este mundo es muy discreta…: ¡espabilad, por Dios!). A nosotros poco nos afectó, porque no tenemos foto alguna en el perfil y hemos bloqueado al cabrón de turno para que no pueda seguir enviando puto SPAM.

A los usuarios despistados que llegan – cegados por su falso destello dorado-a estas redes sociales, decirles que se anden con mucho ojo, porque no es oro eso que reluce.

Es caca de la vaca comercial. Como los pesados de vomistar, borrafone o tontofónica, pero con orgías.

Y no: no esperéis discreción y calidad por el hecho de acudir a una red social de pago.

Esto que os cuento ha ocurrido en una conocida red social de pago.

Todos te dirán que al ser de pago, es una garantía.

Y es cierto: tienes garantía de que en ella te vas a encontrar con un montón de hijos de puta que pagan por estar allí.

En las redes gratuitas, están los mismos hijos de puta, pero sin pagar (y me atrevería a decir que en las no gratuitas están más intensamente, porque donde pagan, se esfuerzan más en dar por culo, claro: ya que han pagado…).

Así que garantías: una mierda.

La realidad de las redes sociales swingers

Aquí yo, en el centro del Universo

Aquí yo, en el centro del Universo

Hace poco, nuestros distinguidos amigos de Swingerlandia, retomaban su particular encono y tirria frente a este blog y a las opiniones que en él vertimos.

Seguramente -ya me conocen- pensarán que me han intimidado o emocionalmente afectado (lloro amargamente por los rincones, oigan). Y que por eso escribo tan poquito.

Sí, hombre, sí.

Lo que pasa es que me gusta tenerlos pendiente de mis publicaciones. Además, así gano visitas (más que antes), de esos queridos lectores vigilantes.

A mí -lo reconozco- me gusta que me miren y ser el centro de atención. Me excita. Soy asquerosamente exhibicionista. Así que ahora, cada vez que entro a mi panel de wordpress y me pongo a escribir la entrada de turno, me corro del gusto inevitablementeeeeeeeeeeee, ¡¡¡¡aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhh, oooooooooooooooohhhhhhhhhhhh, síiiiiiiiiiiiiiiiiiii   !!!!

Bueno, ya.

Lo que quería contaros es que después de cinco meses de alta en cierta conocida red social swinger, estoy muy decepcionada y me siento estafada. Y mira que el Carlo me lo decía: “Mariiiiiiiii, no te des de alta ahí, que a mí no me convencen esas cooooosas”.

“Pos ahora, Mari, te jodes”

Los putos niños, que nunca le hacemos caso a los mayores. Y así nos va.

Casi todas las redes sociales que estamos conociendo -sean o no de pago- se caracterizan por contar con los siguientes elementos:

1º. COMISIONISTAS: Estos -para empezar- se dedican a captar acólitos en redes sociales gratuitas para llevarlos a redes sociales de pago. Una vez que caes en la trampa, el comisionista -como un puto vendedor de Guarrophone- trata de venderte un montón de cosas: desde un estilo de vida y unas normas sociales, hasta el bareto swinger de su amigo Pepe que hace una fiestas muy buenas y tiene las copas a 0,27 céntimos el litro… Y ya puedes tú ingresar en la Lista de Tito Robison, huir del país o cambiar de identidad… que todo es en balde, porque ellos siguen vendiéndote cosas.

2º. SPAMMERS: Como no son pocas las redes sociales que han sido sancionadas por enviar comunicaciones comerciales no deseadas vía e-mail, los spammers han aprendido a hacer spam lícito. ¿Cómo? Muy fácil: te agregan en la red social como amigo y te meten en una lista de bichos swingers invitables, de modo que un día sí y otro también, recibes cienes y cienes de invitaciones a fiestas con ánimos de lucro (casi todas en barzuchos liberales o establecimientos asociados), que no te interesan lo más mínimo. Y encima esa persona que te invita, no te conoce de nada, ni ha cruzado el menor mensaje contigo, ni tiene ningún tipo de interés en conocerte. Por eso, desde hace unas semanas, bloqueo a todos los tontopollas que me mandan invitaciones. Y seguiré haciéndolo. Así invitáis a vuestra p… madre para la próxima.

3º. ANIMADORES: Sí. Son como esas pobres criaturas que se ponen un pinganillo y dan voces y saltos en algunas discotecas, ferias o fiestas asimiladas, con objeto de que la gente haga el ganso un rato. En las redes sociales, estos especímenes se localizan en los foros. Los encontráis en todos los hilos de discusión, metiendo cizaña o aprovechando para poner links de webs externas, con objeto de publicitar sus blogs, tiendas de lencería erótica, o incluso otras redes sociales swinger… Y luego, nosotros no podemos poner la dirección de nuestro blog privado. Manda cojones.

Ea, bichos swinger: ya tenéis ahí arriba alpiste para entreteneros un rato.

Y ahora vais, y lo twiteáis. O mejor, lo ponéis en el foro, que así me hacéis un huevo de publicidad, que es lo que a mí me gusta.

Un besito, tontos, que en el fondo yo sé que todos me adoráis.

Cara culo, tú

 

Toma DNI, Caraculo

Toma DNI, Caraculo

Hace nada, me dio por crear una cuenta en Caralibro, de Carlo y María, para este asunto de los intercambios de pareja.

Echaba yo el rato con ella, leyendo historias y conociendo a nuevos bichos swingers.

Me entretenía, vamos.

Pues ni a quince días me ha llegado el juguetillo nuevo.

Esta mañana nos suspendieron la cuenta por incumplir sus políticas, según dicen.

Quieren que nos identifiquemos, aportando DNI, pasaporte o bla bla bla, porque lo dicen sus políticas.

Es como si la alcaldesa de mi pueblo -que es también política- me dice que le enseñe el DNI cuando voy dando un paseo por la plaza… Sí, hombre, sí: a ti te voy a dar yo mi DNI. Pronto.

Y digo yo que las políticas esas del Caraguardiaciví podían dimitir o algo, ¿no?

¡Caradimisión!

Desde el primer día que hice el alta, ya empecé a leer con inquietante frecuencia, que al personal le cancelaban las cuentas una y otra vez. Por usuarios envidiosos que los denunciaban, según decían, en la mayoría de los casos. Aunque lo cierto es que la razón principal de los bloqueos era la subida a sus muros de fotos de desnudos, fotos eróticas, pornográficas, vídeos del mismo estilo…

Nosotros nunca subimos material de ese tipo, porque ya estábamos al tanto de cuáles eran las políticas estrechas de Cararabodetoro.

Supongo que a Caraculo no le gustan los chichis ni las pollas. Cosa que es muy respetable. Y en tu casa, puedes meter -o no-cuantas churras, tetas o coños te dé la real gana.

Los usuarios volvían una y otra vez a darse de alta, después del bloqueo, lanzando sapos y culebras por los deditos, tal y como quedaba demostrado por los mensajes de protesta que imprimían en sus muros…

A mí ni de coña se me ocurre volver a crearme una cuenta. Si a Caranabo no le gustan los intercambios de pareja, yo no vuelvo a Carapolla ni que me paguen un sueldo vitalicio.

Dicho lo cual, sólo resta comentar que si alguno de los seguidores de Caracaca, llegaron hasta nuestra web y pueden leer esta entrada, que sepan que no hemos desaparecido voluntariamente de Cararepollo.

Simplemente nos suspendieron la cuenta.

Y no. No volveremos.

Aquí tenemos nuestra casa y -por ahora-podemos expresarnos libremente, poner fotos de pollas, tetas o del agapornis macho del vecino…

Cara…col.

Es la primera vez que me pasa

Mmmm, qué rico estoy.

Mmmm, qué rico estoy.

A medida que uno va avanzando en el tema de los intercambios de pareja, se encuentra con cierta frecuencia que a muchos hombres -sobre todo cuando son principiantes- esto les viene grande.

Están -teóricamente-entusiasmados con la idea de hacer intercambios, deseando que llegue el día, haciéndose pajas mentales y manuales en las jornadas previas…

Y sin embargo, cuando llega el ansiado momento y se ponen manos a la obra, el órgano protagonista no les responde.

Y no hay tu tía.

Empiezan entonces unos y otros a hacerse los despistados, los carraspeos, las frases de consuelo típicas como “estás cansado” o “estás nervioso” o “eso va a a ser de la pastilla de la migraña”…

Y el pobrecillo soñador fallido, antes o después acaba soltando aquello de:

“Os juro que a mí esto es la primera vez que me pasa”.

Sí, sí, claro. Eso decís todos.

Bromas aparte, es algo que te encuentras mucho.

Unas veces por nervios, otras por inseguridad, otras por problemas previos, el caso es que sucede.

A mí que algo así ocurra o deje de ocurrir, me la trae el pairo.

¿Por qué?

Pues porque Carlo siempre la tiene dura y no le falla en ninguna situación ,salvo que haya pillado una cogorza de campeonato.

Entonces, en esas situaciones en que el otro chico falla, yo lo que hago es -disimuladamente-irme pegando a él (al Carlo), hasta que -en un descuido- me lo follo.

Hombre, claro. Que a eso he venido yo.

Si tu maromo no puede cumplir, te las apañas tú con él, guapa.

Carlo no falla nunca porque él simplemente se imagina autofollándose a sí mismo.

Y como él vive pletórico de sí, y se ama más que a nada en el mundo, es imaginarse ahí desnudo, sensual, moreno, con su piel cálida y morbosa, y tan follable… que se le pone tiesa del gusto toda la noche.

Es lo que tiene quererse tanto.

Carlo se ama y se autodesea con pasión.

Amores perros.

Pero siempre firmes.

¡Eso no se come!

¡Que no te metas porquerías en la boca!

¡Que no te metas porquerías en la boca!

Hola, me llamo María y soy liberá. Llevo 11 días sin ver a mi marido comerse una polla.

(APLAUSOS DEL GRUPO DE TERAPIA).

La primera vez que vi a Carlo comerse una, fue hace dos meses. Al principio pensé que me habían echado algo raro en el cubata y lo estaba soñando, pero luego me di cuenta de que no era posible, porque yo no bebía cubata.

Desde ese día tuve pesadillas con un gordo mariconcete que venía todas las noches a meterse en mi cama chupando un calipo de lima-limón, que dejaba un reguero verdoso a su paso sobre las sábanas…

Lo peor de todo es cuando tienes que presentarle el noviete a tu madre, y entonces le dices –inevitablemente- aquello de:

– Hola, mamá, te presento a mi novio. Se llama Carlo. Y come pollas.

Ya nunca te vuelven a mirar igual que antes.

La familia comienza a darte de lado.

Y tú te contemplas en el espejo cada mañana, y te preguntas qué demonios has hecho mal para haber instalado en tu vida a un puto gordo.

Y, encima, maricón.

Yo no dejo de decirle que no me gusta verle hacer eso y que no lo haga más, o me voy a enfadar, pero una se siente como una madrecita, en plena orgía, corriendo detrás del Carlo y pegándole hostias en los morros cada vez que lo pillo tratando de comerse una polla.

Soy conocida ya en el ambiente liberal por mis gritos de guerra tipo:

– ¡¡¡CARLO, TE HE DICHO QUE ESO NO SE METE EN LA BOCA!!!

O:

– ¡ESO NO SE COME, CACA!

O:

– ¡¡¡NO SE METEN PORQUERÍAS EN LA BOCA!!!

Él, lo único que alega, es que yo también como pollas y “a ti bien que te gustan, María”.

¡¡¡Pero no es lo mismo, no es lo mismo!!!

¡¡¡¡Es que nadie me comprende!!!!

“¡¡Pero yo es que soy bisexual, Mari, que tú si que no comprendes!!” -Replica el Carlo.

¿Bisexual? -digo yo-, ¡¡¡tú lo que eres es mariquita, gordo!!! Que nada hay de malo en ello, ¡¡pero admítelo al menos!!.

Sé que no voy a poder vivir todo el tiempo persiguiendo al gordo para evitar que se meta eso en la boca otra vez.

Antes o después ocurrirá.

Y no voy a poder soportarlo.

Necesito ayuda.

Viajes de placer

Me voy de viaje, a ver a quién me follo con garantías, oigan.

Me voy de viaje, a ver a quién me follo con garantías, oigan.

Una las cosas más extrañas que me estoy encontrando en el mundo liberal, es la de los swingers viajeros.

Resulta que hay una curiosa variedad de bichitos swingers que van haciendo viajes por el mundo para conocer a otras parejas, chicos o chicas.

Y hasta ahí no habría nada de especial en su planteamiento. Lo raro comienza cuando se ponen a chatear contigo y te dicen:

– Mira, Mari, nosotros vamos a ir a Málaga precisamente para follaros a ti y al Carlo, pero claro, como vamos a hacer ese viaje por vosotros, queremos que nos déis garantías de que la cosa va a ser fructífera y me tenéis que ofrecer algo de antemano para que nosotros decidamos finalmente ir.

Yo les digo que puedo ir al banco y conseguirles un aval, o bien ofrecerles un plato de pescaíto frito malagueño o unos espetos.

Pero poco más, oigan.

No sé, macho.

Tú es que tienes que ser muuuuuuu tonto.

No nos conocemos de nada… ¿Cómo esperas conseguir seguridad sobre el hecho de que cuando las dos parejas se conozcan en persona, se van a gustar y van a funcionar en la cama? ¿Cómo se puede saber eso, con una pantalla de PC y kilómetros de cable eléctrico por medio?

De todos modos para los swingers viajeros exquisitos, yo ya estoy preparando un CERTIFICADO DE GARANTÍA que diga algo así como:

“Carlo y María los de Málaga, en nombre del Rey de España, CERTIFICAN que ambos son extremadamente sensuales, deliciosos e intensamente follables, por lo que si has decidido hacer un viaje hasta Málaga Town para gozar de sus cuerpos, te garantizamos que quedarás satisfecho. Vente pá la Costa del Sol, tonto, si no te va a doler…”

Luego nos dais vuestra dirección física allá en vuestra tierraland, y nosotros os enviamos -con antelación suficiente a la fecha prevista de vuestro viaje- el certificado original mediante empresa de mensajería a portes debidos.

Y todos tan contentos.

Una relación complicada

Mi marido es un complicado.

Mi marido es un complicado.

De vez en cuando nos encontramos con parejas swinger a las que no les hace ni pizca de gracia que el Carlo y yo no estemos casados, no vivamos juntos ni seamos -en definitiva- una familia tradicional.

Y encima tampoco vamos a misa los domingos, oigan…

Ya nada nos extraña, pues es bien sabido que la mayoría de los swíngeres no pasan el test de “MI ABUELA ES MÁS LIBERAL QUE TÚ”.

Y en verdad os digo, amigos, que yo ni muerta me casaba con Carlo.

Sí, vamos, en eso estoy pensando yo: en casarme, formar una familia y tener gusanos pelones berreando y cagando por la casa.

El sueño de mi vida, vaya.

Esas cositas para el que le gusten.

Carlo me dice siempre que cuando alguien me pregunte nuestro estado civil, les conteste que tenemos UNA RELACIÓN COMPLICADA.

Sí, este hombre es que se piensa que la vida es como hacerse un perfil en Caralibro…

A nosotros, que sí somos personas liberales, siempre nos ha resultado indiferente el estado civil de las parejas con las que nos vamos a la cama.

¿Cuál es el problema?

Si los cuatro nos gustamos y estamos cómodos…: ¿qué diferencia puede haber entre follar con una pareja de amantes, de señores casados, de novietes, o de follamigos?

¿Es que los polvos son mejores entre parejas de matrimonios?

¡Manda carallo na Habana!

Vosotros lo que sois es muuuu toooooontoooos.

¿Pues sabéis lo que os digo? Que ya os gustaría a muchas parejas de casados y de novios cristianos de esos de toda la vida, tener una relación tan sana y tan bonita como la que tenemos Carlo y yo.

Nuestra “relación complicada” brilla por su sencillez y su naturalidad. No hay ningún tipo de cadena, ni de condición, ni de necesidad de convencer al otro. Nadie persigue a nadie. Nos acompañamos cuando queremos. No hay preguntas. Ni celos. Ni inseguridad. Ni “yo aguantos”. Vas y vienes cuando quieres y no tienes que dar explicaciones. Nada en esta vida -para nosotros- es más importante que uno mismo. El otro no es una necesidad. Es una elección. Muy agradable, por cierto. Cada uno es uno mismo y no hay que posar, ni aparentar, ni inventar. Sólo disfrutar de los momentos. Compartir un “hasta el infinito y más allá” de risas. Beber juntos esas cervecitas con sus tapas o sus calamares, sin que importe dónde. Complicetear. Oirle al otro N veces la misma historia de la bufanda que le regaló su novia… “¿Otra vez me vas a contar la mismo, Carlo?”  “¡Y las que te quedan!”…

Básicamente se trata de disfrutar. Tanto si estás al lado del otro miembro de la relación complicada, como si no.

Y lo mejor es cuando alguien te pide que le presentes a tu … a tu… ¿A tu qué?

Porque la gente dice: “mamá, te presento a mi novio”.

O: “Mariquilla, te presento a mi rollete”.

O a mi marido.

O a mi follamigo.

Yo les digo: “TE PRESENTO A MI COMPLICADO”.

¡Ayyyyyy, si las ecuaciones polinómicas irracionales levantaran la cabeza!