Me quiero mucho

Insuperable Carlo.

Insuperable Carlo.

No hay nada más sexi, más sensual, más morboso, más bonito y más divino que un hombre que se adora tremenda, única, exclusiva y diariamente a sí mismo más que a nada en el mundo.

Así que al próximo que venga por aquí a meterse con el puto y horrible gordo, y a decir que es gordo o feo, lo reviento, ¿ein?

Si no fuera porque él ya tiene su corazón ocupado y rebosante de sí mismo y de su propio amor, yo me habría enamorado del Carlo.

Perdidamente.

Pero es imposible enamorarse de alguien que ya se ha enamorado de sí mismo hasta extremos imposibles. Aunque quieras adentrarte en su corazón y ponerte pastelosito, no puedes. Está colmado. Ahí no cabe un alfiler.

Porque Carlo es polígamo en la cama como el que más, pero monógamo de sí mismo para el amor que se profesa.

Yo te querría, gordo autoenamorado, de no ser porque ya estás pillado por ti mismo…

Divino puto gordo.

Prodigioso.

Yo no te quiero.

¿Pá qué?

Si ya te quieres tú. Y nadie puede quererte más que tú.

No te quiero.

Y no hay nada más bonito que no quererte porque ya te quieres tanto que no hace falta que nadie más te quiera.

:-)

Además, el bonito con tomate está riquísimo. Y no tiene espinas de esas.

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Un pensamiento en “Me quiero mucho

  1. uncerdo 06/04/2015 en 09:17

    pues… trabajo que te quita, ale con dios,

    besitos,

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